Tema 26 de 36Filosofía

Ética I: problemas éticos y dilemas morales

Aprenderás a distinguir ética y moral, comprender la persona moral y analizar teorías y dilemas éticos, como el del tren, para fundamentar tus decisiones.

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El porqué del tema

¿Para qué estudiamos este tema?

Venimos de estudiar la axiología, es decir, la teoría del valor, en la que analizamos qué significa que algo sea valioso y por qué consideramos preferibles ciertos objetos, acciones o situaciones. Allí vimos que el valor puede entenderse desde posturas objetivistas o subjetivistas, y pasamos revista a doctrinas como el hedonismo, el utilitarismo, el naturalismo y el idealismo.

Este tema da un paso más: si la axiología nos dice qué es el valor y en qué consiste, la ética se pregunta qué debemos hacer, qué hace que una acción sea correcta o incorrecta, y por qué. Por eso estudiamos la ética como disciplina filosófica, la moral como conjunto de normas y vivencias, la noción de persona moral, las principales teorías éticas y los dilemas morales, en especial el célebre dilema del tren.

Para un postulante a la UNMSM, dominar este tema no es solo un requisito de examen. Es comprender una de las ramas más vivas de la filosofía: la que se ocupa de las decisiones humanas, de la libertad, de la responsabilidad y del sentido de vivir con otros. Además, este tema prepara el siguiente, doctrinas éticas, donde profundizaremos en las escuelas éticas de la Antigüedad, la Modernidad y el mundo contemporáneo.

Antes de empezar

Lo que necesitas saber antes

Antes de entrar en la ética, conviene recordar dos ideas del tema de axiología:

  1. El valor es una cualidad que atribuimos a las cosas, acciones o personas, y que nos mueve a preferirlas. Según las posturas objetivistas, los valores existen independientemente del sujeto; según las subjetivistas, dependen del agrado o interés humano.

  2. El utilitarismo, que estudiaremos aquí como teoría ética, es también una postura axiológica: asocia el valor de una acción con su utilidad para producir bienestar o felicidad.

No se trata de memorizar definiciones sueltas, sino de ver cómo la ética hereda y transforma estos problemas del valor.


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1. La ética y la moral: dos niveles de la vida moral

1.1. Etimología y definición básica

La palabra ética proviene del griego êthos, que significa “costumbre” o “carácter”. La palabra moral proviene del latín mos, moris, que también significa “costumbre”. Sin embargo, en filosofía no son sinónimos.

La moral es el conjunto de normas, valores y juicios que regulan la conducta humana en una sociedad, y que los individuos interiorizan como parte de su vida cotidiana. Su función principal es hacer posible la convivencia social. Es, por decirlo así, el terreno de lo que efectivamente consideramos bueno o malo, correcto o incorrecto, en nuestra comunidad.

La ética, en cambio, es la disciplina filosófica que reflexiona sobre la moral. No se limita a decir “esto es bueno” o “esto es malo”, sino que pregunta por qué lo consideramos bueno o malo, cuál es el fundamento de esas normas, y si existen principios universales que justifiquen nuestros juicios morales.

1.2. La moral como primer orden y la ética como segundo orden

Un modo muy claro de diferenciarlas es distinguir niveles.

  • Primer orden: la moral. Está constituida por nuestras vivencias, normas, juicios y prácticas concretas. Por ejemplo: “no debes mentir”, “es bueno ayudar al prójimo”, “este funcionario fue corrupto”.
  • Segundo orden: la ética. Es la reflexión filosófica sobre esas vivencias y normas. Pregunta: ¿por qué no debemos mentir?, ¿qué significa “bueno”?, ¿es universal el juicio moral?, ¿qué condiciones debe reunir una persona para ser considerada responsable?

En otras palabras: la moral actúa dentro de la vida; la ética piensa acerca de esa vida moral.

Esta distinción explica que existan muchas morales (judía, budista, musulmana, japonesa, etc.), porque cada pueblo o tradición posee códigos normativos propios, pero la ética como disciplina filosófica busca comprenderlas y evaluarlas desde conceptos universales.

1.3. La ética como saber práctico

La ética no es solo una teoría que se estudia para saber más. Es un saber práctico, orientado al obrar. Aristóteles lo expresó con claridad: no investigamos para saber qué es la virtud, sino para ser buenos; de lo contrario, la ética sería inútil.

Por ello la ética aristotélica se entiende como un saber medio entre la teoría pura y la práctica: no es una ciencia exacta como la matemática, pero tampoco es un simple recetario. Orienta la acción razonada.

1.4. Características de la norma moral frente a la norma jurídica

Para comprender qué es la moral, conviene compararla con el derecho.

Criterio Norma moral Norma jurídica
Origen Surge con la sociedad y la conciencia humana Surge con el Estado
Tipo de obligación Interna; se cumple por convicción Externa; se impone desde fuera
Modo de cumplimiento Autonomía: el sujeto se la da a sí mismo Heteronomía: la dicta una autoridad
Sanción Subjetiva: remordimiento, culpa Objetiva: multa, cárcel
Contenido Expresa deberes Expresa deberes y derechos
Coercibilidad Incoercible: no usa fuerza física organizada Coercible: puede usar la fuerza estatal
Bilateralidad Unilateral: no genera derecho en terceros Bilateral: genera derechos y obligaciones

Pongamos un ejemplo. Si una persona decide no mentir porque interiorizó que mentir daña la confianza, estamos ante una norma moral: actúa por convicción y, si miente, la sanción será el cargo de conciencia. En cambio, si un ciudadano paga sus impuestos porque el Estado lo obliga y, si no lo hace, recibe una multa, estamos ante una norma jurídica.

Las normas morales no dependen de un tercero que las imponga, sino que se realizan desde la propia conciencia y la cultura. Un sujeto moral se autoimpone deberes.


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2. La persona moral

2.1. ¿Qué es una persona moral?

En ética, persona moral no es lo mismo que “persona buena” ni algo exclusivo de ciertos seres humanos. Es todo ser humano que posee las condiciones necesarias para que sus acciones sean calificadas moralmente: actúa con conciencia y con libertad, y por ello puede asumir responsabilidad.

Estas tres condiciones forman el núcleo de la vida moral:

  1. Conciencia moral: capacidad de distinguir entre acciones buenas y malas, correctas e incorrectas.
  2. Libertad moral: capacidad de decidir y actuar de forma autónoma, sin coacción.
  3. Responsabilidad moral: capacidad de asumir las consecuencias de los propios actos.

Sin conciencia no sabemos qué es bueno o malo; sin libertad no podemos elegir; sin responsabilidad no podemos responder por lo que hacemos. Por eso se dice que estas tres capacidades son las condiciones de la moralidad.

2.2. El acto moral

El acto moral es la acción realizada por una persona moral: una conducta consciente, libre y responsable. No es un simple movimiento físico ni un reflejo, sino una acción en la que el sujeto sabe lo que hace y elige hacerlo.

Así, cuando Luis decide copiar en su examen a pesar de saber que es incorrecto, realiza un acto moral: actúa libre y conscientemente, aunque su acción sea moralmente mala.

2.3. Persona amoral y persona inmoral

Para entender mejor la persona moral, es útil contrastarla con otros dos conceptos.

  • Persona amoral: carece de conciencia moral o de libertad, por lo que sus actos no pueden ser calificados como buenos o malos, y no se le puede exigir responsabilidad moral. Se suele mencionar, por ejemplo, a los bebés, a personas con trastornos mentales severos o a quienes actúan bajo estados que anulan la conciencia o la voluntad.

  • Persona inmoral: sí posee conciencia y libertad, pero transgrede las normas morales. Por ello es plenamente responsable de sus actos. El inmoral sabe que obra mal y, aun así, lo hace.

La diferencia clave es esta: el amoral no puede ser evaluado moralmente; el inmoral sí, y recibe un juicio negativo.

Tipo Conciencia moral Libertad Responsabilidad Juicio moral
Persona moral Sí Sí Sí Puede ser bueno o malo
Persona inmoral Sí Sí Sí Es moralmente malo
Persona amoral No No No Sus actos no son morales

2.4. La libertad como valor y como condición

La libertad es a la vez condición de la moralidad y valor fundamental. Consiste en la capacidad de decidir por cuenta propia, dependiendo cada elección de nuestra voluntad, siempre que no estemos sometidos a coacción.

Sin libertad no hay moral, porque no se puede exigir deber a quien no puede elegir. Al mismo tiempo, la libertad es un valor que reconoce la dignidad de cada persona para autodeterminarse.


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3. Valores éticos fundamentales

La ética no se queda en el análisis de normas; también propone valores que orientan la vida moral. Entre los más importantes están:

3.1. Dignidad

Es el valor intrínseco que posee todo ser humano por el solo hecho de ser persona. Implica tratar a cada persona como un fin en sí mismo y nunca solo como un medio o instrumento para lograr algo. La dignidad exige respeto absoluto hacia la persona humana.

3.2. Igualdad

Es el valor que consiste en brindar el mismo respeto a todas las personas y rechazar la discriminación por motivo de género, raza, religión, orientación sexual u otra diferencia.

3.3. Justicia

Es la equidad en el reparto de bienes, premios y castigos. Busca dar a cada quien lo que le corresponde, evitando privilegios y discriminaciones arbitrarias.

3.4. Solidaridad

Consiste en ayudar a los demás a realizar sus fines, cooperar ante las dificultades y no permanecer indiferente frente al sufrimiento ajeno. En la tradición andina, por ejemplo, el ayni expresa este valor: la cooperación recíproca entre miembros de una comunidad.

3.5. Libertad

Como ya dijimos, es la autonomía de la voluntad para elegir y actuar. Sin ella, los demás valores no podrían ser asumidos responsablemente.

Valores éticos fundamentales: dignidad como base y valores circundantes


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4. Problemas éticos y dilemas morales

4.1. ¿Qué es un dilema moral?

Un dilema moral es una situación en la que el protagonista debe elegir entre dos opciones, y cada una de ellas tiene razones morales a favor y en contra. No se trata de elegir entre el bien y el mal fácilmente identificables, sino entre valores o deberes que entran en conflicto.

En un dilema, las dos alternativas son defendibles desde algún punto de vista, y por eso generan tensión moral. No hay una respuesta única y evidente; se requiere una solución razonada.

4.2. Dilemas hipotéticos y dilemas reales

  • Dilemas hipotéticos: son situaciones imaginarias, poco probables, pero útiles para reflexionar sobre principios morales. Su valor es más pedagógico que práctico.

  • Dilemas reales: son situaciones conflictivas tomadas de la vida cotidiana, como decidir entre denunciar a un amigo o callar un acto injusto, o entre cuidar a un familiar enfermo o aceptar un trabajo lejano.

4.3. El dilema del tren

El dilema del tren es el ejemplo más conocido de dilema hipotético en la ética contemporánea.

Imaginemos lo siguiente: un tren corre sin frenos por una vía. Más adelante hay cinco personas trabajando en la vía principal, que morirán atropelladas si el tren continúa. Nos encontramos junto a una palanca que permite desviar el tren hacia una vía secundaria, donde hay una sola persona trabajando, que moriría si accionamos la palanca. ¿Debemos accionarla?

Diagrama del dilema del tren

Este dilema no tiene una única solución, pero permite confrontar dos grandes enfoques éticos:

  • Enfoque utilitarista: lo correcto es accionar la palanca, porque así se salvan cinco vidas y se pierde una. La decisión se justifica por las consecuencias: produce mayor bienestar general.

  • Enfoque deontológico kantiano: lo correcto no es matar a la persona de la vía secundaria, porque estaríamos usándola como medio para salvar a otros. La dignidad de esa persona prohíbe sacrificarla sin su consentimiento.

El dilema del tren, por tanto, no sirve para hallar una respuesta “verdadera”, sino para examinar los criterios que subyacen a nuestras decisiones morales.

4.4. Problemas éticos contemporáneos

Además de los dilemas hipotéticos, la ética actual enfrenta problemas reales de gran complejidad.

a) El aborto inducido

Es la interrupción deliberada del embarazo. En él está en juego el derecho a la vida y la libertad de la mujer.

  • Postura a favor: autores como Peter Singer distinguen entre ser humano (miembro de la especie Homo sapiens) y persona (ser con autoconciencia y racionalidad). Según esta postura, el feto es un ser humano, pero no una persona, por lo que no tendría los mismos derechos que una persona plena. Por tanto, la mujer, que sí es persona, tiene derecho a decidir.

  • Postura en contra: autores como Robert Spaemann afirman que el feto ya es persona desde la concepción y, por tanto, posee derecho a la vida.

b) La eutanasia

Es el acto médico que causa la muerte de un paciente por petición expresa de este o de sus familiares, para evitar sufrimientos insoportables.

  • Postura a favor: prioriza la libertad. El sujeto puede decidir sobre su propia vida y evitar una agonía indigna.

  • Postura en contra: prioriza la vida. El sujeto no puede atentar contra su propia vida, pues esta es un bien fundamental que debe protegerse.

c) Diversidad sexual y ética de la diferencia

Un problema contemporáneo importante es el de la identidad y la diferencia. Históricamente, el dominio masculino se fundó en una ontología de la identidad excluyente: lo femenino era entendido como carencia o subordinación. Hoy, la reflexión ética sobre la sexualidad femenina y sus implicaciones sociales es vista como un aporte sobre la diferencia y la diversidad, que enriquece la vida moral y política.

d) La crítica a la cosificación moderna

Otro problema ético actual es la pérdida de sentido y la cosificación. Según algunos autores, la disolución de los horizontes morales ligados al orden cósmico, producto del individualismo moderno, condujo a una racionalidad instrumental que tiende a tratar a las personas como objetos. Al perderse ese orden cósmico que daba sentido al mundo, la vida humana puede quedar expuesta a una lógica de cálculo y eficiencia que olvida la dignidad.


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5. Teorías éticas fundamentales

Las teorías éticas son intentos filosóficos por responder a la pregunta: ¿qué hace que una acción sea moralmente correcta? Aquí presentamos las más importantes para el examen.

5.1. Sócrates: el intelectualismo ético

Sócrates reflexionó sobre la virtud (areté) y defendió el intelectualismo ético: quien conoce el bien actuará con rectitud; quien obra mal, obra por ignorancia. En esta visión, el mal es un error de conocimiento, no una elección deliberada.

5.2. Aristóteles: eudemonismo y justo medio

Aristóteles propone una ética teleológica: las acciones persiguen un fin, y el fin supremo de la vida es la felicidad (eudaimonía). Por eso su ética es eudemonista.

La felicidad superior se alcanza mediante la vida contemplativa, dedicada a la sabiduría. Pero en la vida práctica, la virtud reside en el justo medio entre dos vicios: uno por exceso y otro por defecto.

Tipo de conducta Vicio por defecto Virtud (justo medio) Vicio por exceso
Miedo cobardía valentía temeridad
Placer represión templanza desenfreno
Uso del dinero avaricia generosidad prodigalidad

Aristóteles sostiene, además, que no investigamos la virtud solo para saber qué es, sino para llegar a ser buenos: su ética es práctica.

5.3. Agustín de Hipona: ética cristiana y libre albedrío

En la ética cristiana de Agustín, el bien supremo es Dios, de quien proceden todos los demás bienes. Dios creó al hombre con libre albedrío, es decir, con la capacidad de elegir entre el bien y el mal. Si el hombre posee libertad, entonces es responsable de sus acciones.

5.4. David Hume: subjetivismo ético

David Hume defendió una postura subjetivista en ética. Para él, las distinciones morales no provienen de la razón, sino del sentimiento o de las pasiones. La razón puede informarnos sobre los hechos, pero no puede mover la voluntad; es “esclava de las pasiones”.

Esto tiene una consecuencia importante: si el fundamento de la moral fuera solo la razón objetiva, entonces las decisiones morales serían como cálculos matemáticos. Pero la moral es práctica, y la práctica depende del sentimiento. De ahí que, según Hume, la razón y la voluntad sigan principios distintos.

Imaginemos que Kant dijera: “El deber moral es objetivo y racional”. Hume respondería: si los deberes morales tuvieran un fundamento objetivo racional, entonces no sería posible la toma de decisiones morales, pues decidir implica preferir, y preferir es obra del sentimiento. Por tanto, la razón y la voluntad siguen principios diferentes.

5.5. Immanuel Kant: objetivismo y deber

Kant representa la postura objetivista opuesta a Hume. Para él, la moral no puede fundamentarse en sentimientos empíricos, porque estos son contingentes y subjetivos. La moral debe basarse en la razón pura práctica, que nos da un deber universal y necesario.

Para Kant, el bien es la buena voluntad: un acto puro que no espera recompensa. Criticó las concepciones morales que hacen énfasis en las ventajas o desventajas que podemos recibir al obrar.

La moral kantiana es autónoma (basada en el deber que el sujeto se da a sí mismo) y universal (válida para todo ser racional). Su principio supremo es el imperativo categórico, que manda sin condiciones.

  • Primera formulación: “Obra de tal manera que la máxima de tu acción pueda valer al mismo tiempo como principio de una legislación universal”.
  • Segunda formulación: “No consideres a ningún hombre como un medio, sino siempre como un fin en sí mismo”.

El imperativo hipotético, en cambio, recomienda una acción como medio para un fin: “Si quieres A, haz B”. El categórico obliga por sí mismo: “Debes hacer A porque debes hacer A”.

Ejemplo del imperativo categórico: si yo no permito que me maltraten y tampoco trato mal a nadie, y deseo que esa sea una norma universal para la comunidad, estoy actuando según el imperativo categórico.

Kant criticaría a Hume: si el fundamento de la ética se basara en razones empíricas como el propio bienestar, entonces no habría diferencia entre lo que debemos hacer y lo que queremos hacer; es decir, el deber se confundiría con el deseo, y la moralidad perdería su carácter universal y necesario.

5.6. John Stuart Mill: utilitarismo y principio del daño

John Stuart Mill es el máximo representante del utilitarismo. Su principio ético central es que la mejor acción es la que produce la máxima felicidad para el mayor número posible de individuos. No se busca la felicidad individual, sino la general.

En su obra Sobre la libertad, Mill defiende el principio del daño: el ámbito privado de la libertad individual puede considerarse irrestricto siempre que no afecte la libertad de terceros. Esto significa que el Estado o la sociedad no deben intervenir en las acciones de una persona mientras esas acciones no dañen a otros.

5.7. G. E. Moore: intuicionismo ético

George Edward Moore sostuvo que el bien es un concepto simple e indefinible; no puede descomponerse en propiedades naturales ni definirse racionalmente. Según su postura, el único acercamiento al concepto de bien se da a través de una intuición moral.

Esta doctrina se conoce como intuicionismo ético y se opone a las corrientes que identifican el bien con alguna propiedad natural o empírica.


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6. Ética, modernidad y crítica a la cosificación

Un problema ético profundo es el de la modernidad y su impacto en los horizontes morales.

En las sociedades premodernas, los horizontes morales estaban ligados a un orden cósmico: todo tenía su lugar en la gran cadena del ser, y ese orden daba sentido al mundo y a las actividades humanas. La modernidad rompió ese orden al afirmar la libertad del individuo y su capacidad de decidir por sí mismo.

Pero esa ruptura tuvo un costo. Al disolverse los horizontes morales ancestrales, producto de un individualismo que se asume libre de tales horizontes, se produce una pérdida de sentido. La racionalidad moderna, centrada en la eficiencia y el cálculo, tiende a aplicarse a la vida de las personas y a convertirlas en objetos.

En este contexto, la ética kantiana de la dignidad (tratar a las personas siempre como fines y nunca solo como medios) surge como un correctivo contra la cosificación. Y las éticas de la diferencia y la diversidad, como la que valora la sexualidad femenina, también se levantan contra las ontologías excluyentes.


Cuidado

Errores frecuentes

  1. Confundir ética y moral. La moral es el conjunto de normas y vivencias; la ética es la reflexión filosófica sobre la moral.

  2. Creer que “amoral” e “inmoral” son lo mismo. El amoral carece de conciencia moral o libertad; el inmoral las tiene y elige el mal.

  3. Identificar norma moral con norma jurídica. La norma moral es autónoma e incoercible; la jurídica es heterónoma y coercible.

  4. Pensar que la ética es solo un código de prohibiciones. La ética busca la vida buena, la felicidad, la virtud y la fundamentación de los deberes.

  5. Reducir el utilitarismo a un simple cálculo de consecuencias. El utilitarismo de Mill busca la máxima felicidad del mayor número y establece el principio del daño.

  6. Creer que el dilema del tren tiene una solución única. Su valor está en revelar los criterios éticos que usamos, no en darnos una respuesta definitiva.

  7. Atribuir a Kant una moral basada en el sentimiento. Kant fundamenta la moral en la razón y el deber, no en los sentimientos o el bienestar.

  8. Confundir acto moral con simple acción física. El acto moral es una acción libre y consciente; los movimientos reflejos o forzados no son actos morales.


Aprende resolviendo

Ejemplos resueltos

Ejemplo 1

Enunciado: ¿Cuál de las siguientes afirmaciones distingue correctamente la ética de la moral?

A) La moral es una disciplina filosófica y la ética es un conjunto de normas.
B) La ética reflexiona sobre la moral, mientras que la moral regula la conducta social.
C) La ética y la moral son exactamente lo mismo, pero con nombres distintos.
D) La moral es de segundo orden y la ética de primer orden.
E) La ética solo se ocupa de las normas jurídicas.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 2

Enunciado: Un joven con un trastorno mental grave, que no distingue entre el bien y el mal, destruye un bien público. Según la ética, este joven es:

A) Inmoral, porque cometió un daño.
B) Moral, porque actuó con libertad.
C) Amoral, porque no tiene conciencia moral ni responsabilidad.
D) Responsable, porque sus actos tienen consecuencias.
E) Inmoral, porque sabía lo que hacía.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 3

Enunciado: Un médico puede salvar a cinco pacientes si sacrifica a un paciente sano y reparte sus órganos. Según Kant, esta acción es moralmente incorrecta porque:

A) No produce la máxima felicidad para el mayor número.
B) El médico no tiene la virtud del justo medio.
C) Utiliza a una persona como medio y no como fin en sí misma.
D) El bien es indefinible y no puede conocerse.
E) La acción no se basa en el sentimiento.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 4

Enunciado: En el dilema del tren, un utilitarista y un deontólogo kantiano discrepan. ¿Cuál es la razón de fondo de su desacuerdo?

A) El utilitarista prioriza la virtud; el deontólogo, las consecuencias.
B) El utilitarista evalúa las consecuencias en términos de bienestar general; el deontólogo evalúa si la acción respeta la dignidad y el deber.
C) El utilitarista cree que el bien es indefinible; el deontólogo, que es empírico.
D) El utilitarista niega la libertad; el deontólogo la afirma.
E) Ambos usan el imperativo categórico, pero de distinta manera.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Lo que viene

Hacia el siguiente tema

El siguiente tema, doctrinas éticas, profundizará en las escuelas y sistemas que aquí apenas esbozamos. Veremos con mayor detalle las éticas de la Antigüedad (como el eudemonismo aristotélico), las éticas medievales, las modernas (kantismo y utilitarismo) y las contemporáneas (como las éticas de la alteridad y las éticas aplicadas). Con lo aprendido aquí ya tienes el mapa general: la distinción entre ética y moral, las condiciones de la persona moral, los valores fundamentales y los principales criterios para enfrentar dilemas.

Ir al siguiente tema: Ética II: doctrinas éticas

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1La disolución de los horizontes morales, producto del individualismo que se asume libre de tales horizontes, trae como consecuencia la pérdida de sentido. Y es que los horizontes morales estaban ligados al orden cósmico, lo cual daba sentido al mundo y a las actividades humanas. Todo tenía su lugar en la gran cadena del ser. El sentido moderno de la libertad se logra cuando se deja de lado esa visión del mundo. Al perderse el orden cósmico y sus horizontes de sentido, la razón instrumental se ha ampliado inmensamente, lo cual hace que los seres dejen de tener sentido y sean tratados como materias primas o instrumentos para los proyectos humanos. Taylor señala que esto ha tenido dos lados: uno ha sido el poder liberador de esta razón, otro es que amenaza nuestras vidas. Es decir, que se pretenda aplicar los criterios de eficiencia, máximo rendimiento, etc. a la existencia humana individual y colectiva. La supremacía de la razón instrumental se deja notar en la sobrevaloración de la tecnología. Adaptado de Polo, M. (2006). Los lenguajes de la ética. Mantaro Según el autor, una de las consecuencias negativas de la razón instrumental es queUNMSM 2023-IIntermedio
2Lea el pasaje propuesto y, a continuación, responda las siguientes dos preguntas. La modernidad implica un cambio en la fundamentación del conocimiento político y de la legitimación. Si bien en el feudalismo el poder estaba sustentado en la idea de Dios como garante de un orden social permanente y el rey gobernaba por designio divino, las nuevas concepciones modernas de la política explican el conocimiento y el orden político y social con base en el propio ser humano, y de él se derivarán diferentes interpretaciones que legitimarán diferentes órdenes políticos. En el texto A, Hume defiende el subjetivismo ético, mientras que en el texto B, Kant, el objetivismo. Así, una crítica que Kant le formularía a Hume, sería que, si el fundamento de la ética se basara en razones empíricas, como el propio bienestar, entoncesUNMSM Sin procesoIntermedio
3Lea el pasaje propuesto y, a continuación, responda las siguientes dos preguntas. La modernidad implica un cambio en la fundamentación del conocimiento político y de la legitimación. Si bien en el feudalismo el poder estaba sustentado en la idea de Dios como garante de un orden social permanente y el rey gobernaba por designio divino, las nuevas concepciones modernas de la política explican el conocimiento y el orden político y social con base en el propio ser humano, y de él se derivarán diferentes interpretaciones que legitimarán diferentes órdenes políticos. En el caso de que Hume respondiera a la objeción de Kant, diría que, si los deberes morales tuviesen un fundamento objetivo racional, entonces no sería posible la toma de decisiones morales, de lo cual se infiere queUNMSM Sin procesoIntermedio