
Gnoseología I: el conocimiento, sus características, niveles y tipos (sensorial y racional)
Explora qué es el conocimiento, sus características, niveles y tipos sensoriales y racionales, para que aprendas a distinguir afirmaciones fundamentadas de simples creencias.
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El contenido cambia según tu experiencia, pero tu progreso queda separado y nunca se pierde.
El porqué del tema
¿Para qué estudiamos este tema?
En el tema anterior estudiamos la antropología filosófica y sus tesis sobre la naturaleza humana: qué es el hombre, si es un ser natural, espiritual o compuesto. Ahora pasamos de la pregunta por el ser del hombre a la pregunta por su conocer. No en vano una de las definiciones clásicas del ser humano lo llama “animal racional”: si el hombre se distingue por su razón, entonces la filosofía tiene que explicar cómo conoce, qué significa que una idea sea verdadera y qué tipos de conocimiento existen.
La gnoseología (o teoría del conocimiento) responde a una experiencia cotidiana y a la vez misteriosa: todos decimos que “sabemos” algo —que el agua quema, que 2 + 2 = 4, que el fuego es caliente—, pero no es evidente qué tienen en común esas afirmaciones ni por qué merecen llamarse conocimiento en lugar de simple opinión, costumbre o creencia.
Estudiar este tema sirve para tres cosas:
- Evaluar discursos: distinguir cuándo una afirmación está fundamentada y cuándo es solo una creencia o un prejuicio.
- Comprender la ciencia y la filosofía: ambas pretenden producir conocimiento, pero con métodos y alcances distintos.
- Preparar el siguiente paso: la Gnoseología II estudiará los problemas del conocimiento —si es posible conocer, cuál es su origen, cuál su esencia y cuál su criterio de verdad—. Este tema es la base conceptual de aquella discusión.
Así, primero definiremos la gnoseología, el conocimiento y sus elementos; luego sus características y niveles; después los tipos de conocimiento (sensorial, racional, intuitivo, discursivo, a priori y a posteriori); y, finalmente, la manera en que el conocimiento se expresa en juicios, estudiando la clasificación de Kant.
Antes de empezar
Lo que necesitas saber antes
Antes de entrar al tema conviene tener claros algunos términos que utilizaremos constantemente:
- Sujeto: el ser humano que conoce, piensa o formula juicios.
- Objeto: aquello a lo que se dirige el conocimiento: una cosa, un hecho, una relación, una ley.
- Representación: la imagen o contenido mental que el sujeto forma del objeto.
- Proposición o juicio: enunciado que afirma o niega algo de algo, y que puede ser verdadero o falso. Por ejemplo: “El agua está fría”.
- Experiencia: el conjunto de datos que recibimos mediante los sentidos.
- Razón: facultad con la que elaboramos conceptos, relacionamos ideas y extraemos conclusiones.
- Verdad: en este nivel, correspondencia entre lo que se afirma y la realidad que se describe.
Con estos conceptos podemos ya plantear el problema central.
1. La gnoseología: qué estudia y cuáles son sus preguntas
La palabra gnoseología proviene del griego gnosis (“conocimiento”) y logos (“estudio”, “razón”). Suele definirse como la disciplina filosófica que reflexiona sobre el conocimiento humano en general: su posibilidad, su origen, su esencia y su verdad.
No es lo mismo que la epistemología, aunque en el lenguaje cotidiano a veces se confundan. La gnoseología estudia el conocimiento en general; la epistemología estudia un tipo especial de conocimiento: el conocimiento científico. Dicho de otro modo, la gnoseología se pregunta: ¿qué es conocer?, y la epistemología: ¿qué es una ciencia, y en qué se distingue de una pseudociencia? Esta distinción es importante para no emplear ambos términos como sinónimos exactos.
Las preguntas básicas de la gnoseología son cuatro:
- ¿Es posible el conocimiento? ¿Podemos alcanzar certezas, o solo opiniones probables?
- ¿Cuál es su origen? ¿Nace de la experiencia o de la razón?
- ¿Cuál es su esencia? ¿Qué relación hay entre sujeto y objeto en el acto de conocer?
- ¿Cuál es su criterio de verdad? ¿Cómo distinguimos una proposición verdadera de una falsa?
Estas preguntas no son ociosas: de la respuesta que demos dependen la ciencia, la ética, el derecho y la vida cotidiana. Por eso la gnoseología es una de las disciplinas filosóficas más importantes y se ubica en la base de las demás.
2. El acto de conocer: sujeto, objeto y representación
Todo conocimiento, por sencillo que sea, supone una relación entre dos elementos:
- El sujeto cognoscente, que es quien capta o aprehende las propiedades del objeto.
- El objeto cognoscible, que es aquello que se ofrece al conocimiento.
Entre ambos se establece una correlación: el sujeto sale de sí y capta el objeto; el objeto, por su parte, se presenta ante el sujeto. Sin sujeto no hay conocimiento, y sin objeto tampoco.
El conocimiento puede entenderse entonces como la aprehensión o captación mental de las características del objeto por parte del sujeto. Esa captación produce, dentro del hombre, una imagen o representación del objeto. Por ejemplo, al ver un gato negro, mis sentidos captan su color, su forma, su movimiento, y mi mente forma la representación de ese gato.
Desde esta perspectiva, conviene distinguir dos niveles del conocer:
- Conocimiento perceptual: es la capacidad del sujeto para crear imágenes mentales del objeto y de sus propiedades. Es un conocimiento privado e individual, porque nadie puede ver exactamente la imagen mental que otro tiene.
- Conocimiento proposicional: es la capacidad del sujeto para construir proposiciones verdaderas acerca del objeto y sus propiedades. Por ejemplo: “El gato es negro”. Este conocimiento es público y universal, porque la proposición puede ser comprendida y evaluada por cualquier sujeto racional.
Esquema del acto del conocimiento
Así, el conocimiento no es solo una sensación pasajera: culmina en un juicio que puede ser verdadero o falso. Por ello, los predicados “verdadero” y “falso” se aplican propiamente a las proposiciones, no a las creencias, mandatos, experiencias o intuiciones consideradas en sí mismas.
3. Características del conocimiento válido
No toda afirmación que hacemos es conocimiento en sentido estricto. Para que una proposición merezca llamarse conocimiento válido, debe reunir ciertas características:
3.1. Objetividad
Un conocimiento es objetivo cuando describe al objeto tal como es, sin alterarlo ni deformarlo. Es decir, cuando su verdad se determina con independencia del sujeto que lo formula.
Ejemplo: “Los planetas giran alrededor del Sol” es objetiva porque no depende de mis gustos, deseos o intereses personales. Una afirmación subjetiva, en cambio, depende del sujeto: “A mí me agrada el verano” puede ser auténtica, pero no es conocimiento objetivo de un objeto externo.
3.2. Universalidad
El conocimiento válido pretende ser válido para todo sujeto, en todo tiempo y lugar. No es una verdad privada, sino que puede ser aceptada por cualquier ser racional.
Ejemplo: “El agua es H₂O” no es una verdad solo para un químico peruano del siglo XXI; pretende valer para cualquier persona, en cualquier país y época, en la medida en que se cumplan las condiciones del caso.
Lo contrario de la universalidad es la particularidad. Decir “mi verdad es esta” no es conocimiento universal, sino una opinión subjetiva.
3.3. Necesidad
Un conocimiento es necesario cuando la proposición se da de un modo y no de otro, es decir, cuando no cambia ni se contradice. La necesidad se opone a la contingencia, que es el hecho de que algo podría ser de otra manera.
Ejemplo: “La suma de los ángulos internos de un triángulo es 180°” no es una verdad que pueda variar según el día o la persona. Una afirmación contingente sería “Alan García está vivo”, pues en un momento pudo ser verdadera y en otro falsa; no es un conocimiento necesario.
La necesidad se vincula con el principio de identidad y de no contradicción: una proposición necesaria no puede ser al mismo tiempo verdadera y falsa.
3.4. Fundamentación
El conocimiento válido está fundamentado: puede ser verificado empíricamente o demostrado lógicamente. No se acepta por fe, sino porque hay razones o pruebas que lo respaldan.
Ejemplo: “El agua es H₂O” se puede verificar experimentalmente mediante análisis químico. “2 + 2 = 4” se puede demostrar lógicamente dentro de la aritmética. Ninguna de las dos es una ocurrencia infundada.
Esta característica también se denomina verificabilidad o racionalidad, porque el conocimiento es fruto de la actividad superior del hombre, no de la mera costumbre o del azar.
3.5. Conocimiento versus creencia
Frente a estas características, una creencia es una proposición que aceptamos como verdadera sin poder probar o demostrar su verdad. Por ejemplo: “Dios existe”, “Los extraterrestres existen”, “Los ángeles alaban a Dios en el cielo”.
Las creencias tienen características opuestas:
- Son subjetivas: valen para el sujeto que las acepta.
- Son particulares: no son universalmente aceptadas.
- Son contingentes: no poseen grado de necesidad.
- Son infundadas: no pueden verificarse ni demostrarse.
No se trata de despreciar las creencias: son parte de la vida humana y de la religión, el arte o la vida personal. Pero en sentido estricto, creencia no es conocimiento.
| Conocimiento | Creencia |
|---|---|
| Objetivo | Subjetiva |
| Universal | Particular |
| Necesario | Contingente |
| Fundamentado | Infundada |
| Ejemplos: “El agua es H₂O” (verificable); “2 + 2 = 4” (demostrable) | Ejemplos: “Dios existe”; “Los extraterrestres existen”; “Los ángeles alaban a Dios en el cielo” |
Tabla comparativa de conocimiento y creencia
4. Niveles del conocimiento
El conocimiento no es uno solo: se da en niveles con distintos grados de profundidad, método y alcance. Las academias preuniversitarias suelen distinguir tres:
4.1. Conocimiento cotidiano
También llamado conocimiento empírico, ordinario o vulgar. Se obtiene en la vida diaria, por experiencia directa, sin seguir un método riguroso.
Sus rasgos son:
- Empírico: nace de la experiencia sensible.
- Práctico: sirve para resolver problemas inmediatos.
- Ametódico: no sigue un procedimiento sistemático.
- Asistemático: no organiza sus resultados en un sistema.
Ejemplo: “Hace frío en las mañanas”, “El fuego quema”, “Las hojas son verdes”. Son útiles, pero no explican las causas ni las leyes de los fenómenos.
4.2. Conocimiento científico
Es el conocimiento que producen las ciencias. A diferencia del cotidiano, es:
- Selectivo: recorta un aspecto específico de la realidad.
- Metódico: sigue un método (observación, hipótesis, experimentación, verificación).
- Sistemático: organiza sus resultados en teorías y leyes.
- Pretende ser objetivo, universal y necesario.
Ejemplo: “En el vacío, todo cuerpo cae con la misma aceleración” es una proposición científica de la mecánica.
4.3. Conocimiento filosófico
Es el nivel más general y radical del saber. No se limita a un sector de la realidad, sino que pregunta por los primeros principios y por el todo.
Sus rasgos son:
- Totalizador: busca una visión integral de la realidad.
- Radical: va a las raíces, a los fundamentos últimos.
- Crítico: examina los supuestos, no acepta sin más la tradición ni la opinión.
- Problemático: vive de preguntas; no acumula respuestas definitivas como la ciencia.
Ejemplo: “Solo sé que nada sé” no es una simple ignorancia: expresa la actitud del filósofo que revisa críticamente lo que cree saber. La filosofía, decía Russell, conserva el hábito de dudar y nos libera de los prejuicios del sentido común.
Estos tres niveles no son excluyentes: la ciencia presupone una actitud filosófica, y la vida cotidiana se enriquece con ambas.
5. Las dos fases del conocimiento: sensorial y racional
El conocimiento, estudiado como proceso, atraviesa dos grandes fases o etapas. La gnoseología las llama fase sensorial y fase racional.
5.1. Fase sensorial
Es el primer contacto entre el sujeto y el objeto mediante los órganos de los sentidos. En esta fase el sujeto capta las propiedades externas de los objetos: color, forma, tamaño, olor, temperatura.
Tres son los productos principales de esta fase:
- Sensaciones: captación de cualidades aisladas del objeto mediante un sentido. Por ejemplo, la sensación de lo frío al tocar el agua.
- Percepciones: integración de varias sensaciones en una imagen unitaria del objeto. Por ejemplo, percibir el agua fría, transparente y en movimiento como un todo.
- Representaciones: imágenes mentales del objeto que se conservan en ausencia del estímulo. Por ejemplo, imaginar el agua fría cuando ya no estamos tocándola.
El conocimiento sensible es, pues, aquel que se adquiere con la intervención de los sentidos corporales. Se produce por el contacto directo con los objetos físicos, hechos o fenómenos del mundo exterior.
Ejemplo: determinar con un termómetro que un niño tiene fiebre es un conocimiento de naturaleza sensible: se capta la temperatura mediante un instrumento ligado a los sentidos y no se formula aún una teoría general.
5.2. Fase racional
Es la etapa superior o lógica del conocimiento. Aquí el sujeto ya no capta solo apariencias, sino que capta el objeto en su esencia, en su conjunto y en sus relaciones internas y externas. El conocimiento sensible sirve de base, pero la razón lo transforma cualitativamente.
Tres son los productos fundamentales de esta fase:
- Conceptos: ideas universales y abstractas que captan la esencia de un objeto o clase de objetos. Por ejemplo, el concepto “gato” no se refiere solo a un gato particular, sino a todos los gatos posibles.
- Juicios: relaciones entre conceptos que afirman o niegan algo. Por ejemplo: “Todo gato es felino”.
- Razonamientos: encadenamientos de juicios que permiten obtener conclusiones. Por ejemplo: “Todo felino es mamífero; todo gato es felino; por tanto, todo gato es mamífero”.
El conocimiento racional es aquel que se logra a partir del conocimiento sensible mediante inferencias, deducciones o inducciones. Es propio de la ciencia y de la filosofía.
La tradición filosófica occidental, desde los griegos, valoró especialmente el pensamiento racional. La observación sensible se consideraba insuficiente porque solo muestra las características externas del universo, mientras que el pensamiento busca precisar sus causas.
De esta manera, la fase sensorial y la fase racional no son dos caminos separados, sino dos momentos de un mismo proceso: partimos de los sentidos y llegamos a los conceptos, juicios y razonamientos.
6. Tipos de conocimiento según su forma de captación: intuitivo y discursivo
Desde otro punto de vista, el conocimiento puede clasificarse por la manera en que el sujeto capta el objeto. Así se distinguen:
6.1. Conocimiento intuitivo
Es el conocimiento que se obtiene de modo inmediato y directo, sin necesidad de razonamiento ni demostración. La captación se produce de golpe, como una visión directa del objeto o de una verdad.
Ejemplos:
- “El agua está fría”: lo sabemos por contacto directo.
- “El fuego quema”: percepción directa del fenómeno.
- Captar súbitamente la solución de un problema matemático.
La intuición no es adivinación: es un conocimiento directo que puede ser sensible o intelectual. La ciencia y el arte a menudo dependen de intuiciones que luego se justifican lógicamente.
6.2. Conocimiento discursivo
Es el conocimiento que se obtiene de modo indirecto y mediato, es decir, pasando por conceptos, relaciones, comparaciones y razonamientos. No capta el objeto directamente, sino que discurre de una idea a otra.
Ejemplos:
- “El agua es H₂O”: no lo vemos directamente; lo sabemos porque la química ha analizado la sustancia.
- “El fuego es producto de la combustión”: es una conclusión de un proceso de investigación.
- Un abogado que, mediante comparaciones y rodeos, demuestra la inocencia de su cliente.
La diferencia entre intuitivo y discursivo es, por tanto, la mediación: el intuitivo no requiere pasos intermedios; el discursivo sí.
7. Tipos de conocimiento según su relación con la experiencia: a priori y a posteriori
Esta clasificación atiende a la fuente o justificación del conocimiento: ¿necesita de la experiencia para ser verificado, o basta la razón?
7.1. Conocimiento a priori
El conocimiento a priori es aquel cuyos juicios se verifican solo con la razón, sin necesidad de acudir a la experiencia. Es independiente de la experiencia; por eso es universal y necesario.
Ejemplos:
- “El gato es felino”.
- “Un soltero es no casado”.
- “Un triángulo tiene tres ángulos”.
- “2 + 2 = 4”.
En todos estos casos, no necesitamos observar el mundo para saber que la proposición es verdadera: basta analizar los conceptos. El conocimiento a priori no procede de la experiencia, aunque la experiencia pueda servir de ocasión para formularlo.
7.2. Conocimiento a posteriori
El conocimiento a posteriori es aquel cuyos juicios se verifican con la razón y con la experiencia. Su verdad depende de cómo es el mundo; por eso es particular y contingente.
Ejemplos:
- “El gato es negro”.
- “El profesor es soltero”.
- “La rosa es blanca”.
- “El agua está fría”.
Aquí no basta analizar conceptos: hay que observar, experimentar o comprobar cómo es la realidad.
En resumen:
- A priori: independiente de la experiencia → universal y necesario.
- A posteriori: dependiente de la experiencia → particular y contingente.
Esta clasificación se cruza con la de analítico y sintético, que veremos a continuación, y es fundamental para entender la filosofía de Kant.
8. La expresión del conocimiento: los juicios y su clasificación según Kant
El conocimiento proposicional se expresa en juicios (o proposiciones). Un juicio es la relación entre un sujeto y un predicado: “El gato (sujeto) es felino (predicado)”. Pues bien, Immanuel Kant (filósofo alemán del siglo XVIII) propuso una clasificación de los juicios que se ha vuelto clásica para entender la expresión del conocimiento.
Kant combina dos criterios:
8.1. Según la relación entre sujeto y predicado
- Juicio analítico: el predicado está contenido en el concepto del sujeto. Es explicativo, pues no añade nada nuevo; simplemente aclara lo que ya sabíamos. Ejemplo: “Todo triángulo tiene tres ángulos”. La idea de “triángulo” ya incluye tener tres ángulos.
- Juicio sintético: el predicado añade información que no está contenida en el sujeto. Es ampliativo, porque aumenta nuestro conocimiento. Ejemplo: “El gato es negro”. El concepto de “gato” no incluye necesariamente el color negro.
8.2. Según su relación con la experiencia
- Juicio a priori: se verifica sin recurrir a la experiencia; es universal y necesario.
- Juicio a posteriori: se verifica mediante la experiencia; es particular y contingente.
Cuando se cruzan estos dos criterios, resultan tres combinaciones importantes:
| Tipo de juicio | Relación sujeto-predicado | Origen / justificación | Ejemplo |
|---|---|---|---|
| Analítico a priori | El predicado está contenido en el sujeto | Independiente de la experiencia | “Todo triángulo tiene tres ángulos” |
| Sintético a posteriori | El predicado añade información | Dependiente de la experiencia | “El gato es negro” |
| Sintético a priori | El predicado añade información | Independiente de la experiencia | “7 + 5 = 12” ; “Todo cambio tiene una causa” |
Los juicios analíticos son siempre a priori, y los juicios a posteriori son siempre sintéticos. La gran novedad de Kant fue afirmar la existencia de juicios sintéticos a priori, es decir, juicios que amplían nuestro conocimiento y, al mismo tiempo, son universales y necesarios.
Ejemplo: “7 + 5 = 12”. El concepto de “12” no está contenido en “7 + 5”: hay que realizar una síntesis, una operación. Sin embargo, no necesitamos mirar el mundo para saber que 7 + 5 = 12; es una verdad universal y necesaria. A este tipo de juicios pertenecen, según Kant, los principios de la matemática pura y de la física pura.
Así, la pregunta de Kant —“¿cómo son posibles los juicios sintéticos a priori?”— buscaba explicar cómo las ciencias pueden ofrecer conocimientos universales y necesarios a la vez que amplían nuestra información sobre el mundo.
Lo que viene
9. Primeras posiciones sobre la posibilidad del conocimiento: una mirada hacia el siguiente tema
Aunque la posibilidad del conocimiento será estudiada en detalle en la Gnoseología II, conviene adelantar las posiciones más elementales, porque ya aparecen en los exámenes de admisión.
- Dogmatismo: sostiene que el conocimiento es posible y que podemos alcanzar certezas absolutas. Confía plenamente en la razón.
- Escepticismo: niega o pone en duda la posibilidad de conocer con certeza. Para el escéptico antiguo Pirrón o Sexto Empírico, frente a la igual fuerza de los argumentos opuestos, lo más prudente es suspender el juicio y alcanzar la paz interior. El escepticismo no es un conjunto de afirmaciones dogmáticas, sino una habilidad para oponer argumentos.
- Relativismo: sostiene que la verdad es relativa al sujeto, la cultura o las circunstancias. El sofista Protágoras lo expresó diciendo que “el hombre es la medida de todas las cosas”. Si la verdad es relativa, no hay una única verdad absoluta; por tanto, un hombre sabio es aquel que sabe pronunciarse considerando lo más oportuno en cada situación.
Estas posiciones muestran que el conocimiento no es un hecho simple: apenas comenzamos a examinar sus fundamentos, surgen disputas filosóficas sobre su alcance y su validez. Precisamente de eso se ocupará el tema siguiente.
Cuidado
Errores frecuentes
Vale la pena prevenir algunos errores típicos al estudiar este tema:
- Confundir gnoseología con epistemología. La gnoseología estudia el conocimiento en general; la epistemología estudia el conocimiento científico. No son lo mismo.
- Creer que toda afirmación con apariencia de saber es conocimiento. Las creencias, por más sinceras que sean, no son conocimiento válido si no están fundamentadas.
- Identificar lo a priori con lo analítico, sin más. Todo juicio analítico es a priori, pero no todo a priori es analítico: los juicios sintéticos a priori amplían conocimiento y son independientes de la experiencia.
- Pensar que intuición es adivinación. En gnoseología, intuición es captación directa e inmediata del objeto o de una verdad, no una corazonada irracional.
- Confundir lo necesario con lo infalible. Que un conocimiento sea necesario significa que la proposición es de un modo y no de otro; no que quien lo formula sea infalible o no pueda ser corregido.
- Reducir todo conocimiento al nivel sensible. El conocimiento racional no es una simple copia de lo sensible; implica conceptos que captan la esencia y las relaciones internas de las cosas.
- Creer que la universalidad significa que todas las personas de hecho aceptan una proposición. Significa que la proposición tiene validez para todo sujeto racional, no que la mayoría ya la acepte.
Aprende resolviendo
Ejemplos resueltos
A continuación se resuelven cuatro ejemplos de dificultad creciente, con explicación del porqué de cada paso.
Ejemplo 1
Enunciado: Marcos afirma: “El agua está fría”. ¿Qué tipo de conocimiento es, según su forma de captación y según su relación con la experiencia?
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 2
Enunciado: Determina si la siguiente proposición es a priori o a posteriori: “Un soltero es no casado”. Justifica.
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 3
Enunciado: Un estudiante dice: “Mi verdad es que el agua de mar no es salada, porque a mí no me lo parece”. ¿Qué características del conocimiento válido se están vulnerando?
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 4
Enunciado: Clasifica la siguiente proposición según Kant: “7 + 5 = 12”. Explica por qué no es un simple juicio analítico.
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Lo que viene
Hacia el siguiente tema
Con este tema hemos caracterizado el conocimiento, sus niveles y sus tipos, y hemos visto cómo se expresa en juicios. El siguiente paso es preguntarnos si el conocimiento es posible y cuáles son los problemas que enfrenta. En la Gnoseología II nos ocuparemos de los problemas del conocimiento: el dogmatismo, el escepticismo, el relativismo, el racionalismo, el empirismo, el criticismo kantiano y la cuestión de la verdad. Ahí aplicaremos todas las distinciones que hemos aprendido, porque no se puede discutir si conocemos sin tener claro qué entendemos por conocimiento.
¿Lo dominas?
Pon a prueba lo que aprendiste
22 preguntas de práctica tipo admisión y 20 preguntas reales de San Marcos, con clave y resolución explicada.
El porqué del tema
¿Para qué estudiamos este tema?
En el tema anterior estudiamos la antropología filosófica y sus tesis sobre la naturaleza humana: qué es el hombre, si es un ser natural, espiritual o compuesto. Ahora pasamos de la pregunta por el ser del hombre a la pregunta por su conocer. No en vano una de las definiciones clásicas del ser humano lo llama “animal racional”: si el hombre se distingue por su razón, entonces la filosofía tiene que explicar cómo conoce, qué significa que una idea sea verdadera y qué tipos de conocimiento existen.
La gnoseología (o teoría del conocimiento) responde a una experiencia cotidiana y a la vez misteriosa: todos decimos que “sabemos” algo —que el agua quema, que 2 + 2 = 4, que el fuego es caliente—, pero no es evidente qué tienen en común esas afirmaciones ni por qué merecen llamarse conocimiento en lugar de simple opinión, costumbre o creencia.
Estudiar este tema sirve para tres cosas:
- Evaluar discursos: distinguir cuándo una afirmación está fundamentada y cuándo es solo una creencia o un prejuicio.
- Comprender la ciencia y la filosofía: ambas pretenden producir conocimiento, pero con métodos y alcances distintos.
- Preparar el siguiente paso: la Gnoseología II estudiará los problemas del conocimiento —si es posible conocer, cuál es su origen, cuál su esencia y cuál su criterio de verdad—. Este tema es la base conceptual de aquella discusión.
Así, primero definiremos la gnoseología, el conocimiento y sus elementos; luego sus características y niveles; después los tipos de conocimiento (sensorial, racional, intuitivo, discursivo, a priori y a posteriori); y, finalmente, la manera en que el conocimiento se expresa en juicios, estudiando la clasificación de Kant.
Antes de empezar
Lo que necesitas saber antes
Antes de entrar al tema conviene tener claros algunos términos que utilizaremos constantemente:
- Sujeto: el ser humano que conoce, piensa o formula juicios.
- Objeto: aquello a lo que se dirige el conocimiento: una cosa, un hecho, una relación, una ley.
- Representación: la imagen o contenido mental que el sujeto forma del objeto.
- Proposición o juicio: enunciado que afirma o niega algo de algo, y que puede ser verdadero o falso. Por ejemplo: “El agua está fría”.
- Experiencia: el conjunto de datos que recibimos mediante los sentidos.
- Razón: facultad con la que elaboramos conceptos, relacionamos ideas y extraemos conclusiones.
- Verdad: en este nivel, correspondencia entre lo que se afirma y la realidad que se describe.
Con estos conceptos podemos ya plantear el problema central.
1. La gnoseología: qué estudia y cuáles son sus preguntas
La palabra gnoseología proviene del griego gnosis (“conocimiento”) y logos (“estudio”, “razón”). Suele definirse como la disciplina filosófica que reflexiona sobre el conocimiento humano en general: su posibilidad, su origen, su esencia y su verdad.
No es lo mismo que la epistemología, aunque en el lenguaje cotidiano a veces se confundan. La gnoseología estudia el conocimiento en general; la epistemología estudia un tipo especial de conocimiento: el conocimiento científico. Dicho de otro modo, la gnoseología se pregunta: ¿qué es conocer?, y la epistemología: ¿qué es una ciencia, y en qué se distingue de una pseudociencia? Esta distinción es importante para no emplear ambos términos como sinónimos exactos.
Las preguntas básicas de la gnoseología son cuatro:
- ¿Es posible el conocimiento? ¿Podemos alcanzar certezas, o solo opiniones probables?
- ¿Cuál es su origen? ¿Nace de la experiencia o de la razón?
- ¿Cuál es su esencia? ¿Qué relación hay entre sujeto y objeto en el acto de conocer?
- ¿Cuál es su criterio de verdad? ¿Cómo distinguimos una proposición verdadera de una falsa?
Estas preguntas no son ociosas: de la respuesta que demos dependen la ciencia, la ética, el derecho y la vida cotidiana. Por eso la gnoseología es una de las disciplinas filosóficas más importantes y se ubica en la base de las demás.
2. El acto de conocer: sujeto, objeto y representación
Todo conocimiento, por sencillo que sea, supone una relación entre dos elementos:
- El sujeto cognoscente, que es quien capta o aprehende las propiedades del objeto.
- El objeto cognoscible, que es aquello que se ofrece al conocimiento.
Entre ambos se establece una correlación: el sujeto sale de sí y capta el objeto; el objeto, por su parte, se presenta ante el sujeto. Sin sujeto no hay conocimiento, y sin objeto tampoco.
El conocimiento puede entenderse entonces como la aprehensión o captación mental de las características del objeto por parte del sujeto. Esa captación produce, dentro del hombre, una imagen o representación del objeto. Por ejemplo, al ver un gato negro, mis sentidos captan su color, su forma, su movimiento, y mi mente forma la representación de ese gato.
Desde esta perspectiva, conviene distinguir dos niveles del conocer:
- Conocimiento perceptual: es la capacidad del sujeto para crear imágenes mentales del objeto y de sus propiedades. Es un conocimiento privado e individual, porque nadie puede ver exactamente la imagen mental que otro tiene.
- Conocimiento proposicional: es la capacidad del sujeto para construir proposiciones verdaderas acerca del objeto y sus propiedades. Por ejemplo: “El gato es negro”. Este conocimiento es público y universal, porque la proposición puede ser comprendida y evaluada por cualquier sujeto racional.
Esquema del acto del conocimiento
Así, el conocimiento no es solo una sensación pasajera: culmina en un juicio que puede ser verdadero o falso. Por ello, los predicados “verdadero” y “falso” se aplican propiamente a las proposiciones, no a las creencias, mandatos, experiencias o intuiciones consideradas en sí mismas.
3. Características del conocimiento válido
No toda afirmación que hacemos es conocimiento en sentido estricto. Para que una proposición merezca llamarse conocimiento válido, debe reunir ciertas características:
3.1. Objetividad
Un conocimiento es objetivo cuando describe al objeto tal como es, sin alterarlo ni deformarlo. Es decir, cuando su verdad se determina con independencia del sujeto que lo formula.
Ejemplo: “Los planetas giran alrededor del Sol” es objetiva porque no depende de mis gustos, deseos o intereses personales. Una afirmación subjetiva, en cambio, depende del sujeto: “A mí me agrada el verano” puede ser auténtica, pero no es conocimiento objetivo de un objeto externo.
3.2. Universalidad
El conocimiento válido pretende ser válido para todo sujeto, en todo tiempo y lugar. No es una verdad privada, sino que puede ser aceptada por cualquier ser racional.
Ejemplo: “El agua es H₂O” no es una verdad solo para un químico peruano del siglo XXI; pretende valer para cualquier persona, en cualquier país y época, en la medida en que se cumplan las condiciones del caso.
Lo contrario de la universalidad es la particularidad. Decir “mi verdad es esta” no es conocimiento universal, sino una opinión subjetiva.
3.3. Necesidad
Un conocimiento es necesario cuando la proposición se da de un modo y no de otro, es decir, cuando no cambia ni se contradice. La necesidad se opone a la contingencia, que es el hecho de que algo podría ser de otra manera.
Ejemplo: “La suma de los ángulos internos de un triángulo es 180°” no es una verdad que pueda variar según el día o la persona. Una afirmación contingente sería “Alan García está vivo”, pues en un momento pudo ser verdadera y en otro falsa; no es un conocimiento necesario.
La necesidad se vincula con el principio de identidad y de no contradicción: una proposición necesaria no puede ser al mismo tiempo verdadera y falsa.
3.4. Fundamentación
El conocimiento válido está fundamentado: puede ser verificado empíricamente o demostrado lógicamente. No se acepta por fe, sino porque hay razones o pruebas que lo respaldan.
Ejemplo: “El agua es H₂O” se puede verificar experimentalmente mediante análisis químico. “2 + 2 = 4” se puede demostrar lógicamente dentro de la aritmética. Ninguna de las dos es una ocurrencia infundada.
Esta característica también se denomina verificabilidad o racionalidad, porque el conocimiento es fruto de la actividad superior del hombre, no de la mera costumbre o del azar.
3.5. Conocimiento versus creencia
Frente a estas características, una creencia es una proposición que aceptamos como verdadera sin poder probar o demostrar su verdad. Por ejemplo: “Dios existe”, “Los extraterrestres existen”, “Los ángeles alaban a Dios en el cielo”.
Las creencias tienen características opuestas:
- Son subjetivas: valen para el sujeto que las acepta.
- Son particulares: no son universalmente aceptadas.
- Son contingentes: no poseen grado de necesidad.
- Son infundadas: no pueden verificarse ni demostrarse.
No se trata de despreciar las creencias: son parte de la vida humana y de la religión, el arte o la vida personal. Pero en sentido estricto, creencia no es conocimiento.
| Conocimiento | Creencia |
|---|---|
| Objetivo | Subjetiva |
| Universal | Particular |
| Necesario | Contingente |
| Fundamentado | Infundada |
| Ejemplos: “El agua es H₂O” (verificable); “2 + 2 = 4” (demostrable) | Ejemplos: “Dios existe”; “Los extraterrestres existen”; “Los ángeles alaban a Dios en el cielo” |
Tabla comparativa de conocimiento y creencia
4. Niveles del conocimiento
El conocimiento no es uno solo: se da en niveles con distintos grados de profundidad, método y alcance. Las academias preuniversitarias suelen distinguir tres:
4.1. Conocimiento cotidiano
También llamado conocimiento empírico, ordinario o vulgar. Se obtiene en la vida diaria, por experiencia directa, sin seguir un método riguroso.
Sus rasgos son:
- Empírico: nace de la experiencia sensible.
- Práctico: sirve para resolver problemas inmediatos.
- Ametódico: no sigue un procedimiento sistemático.
- Asistemático: no organiza sus resultados en un sistema.
Ejemplo: “Hace frío en las mañanas”, “El fuego quema”, “Las hojas son verdes”. Son útiles, pero no explican las causas ni las leyes de los fenómenos.
4.2. Conocimiento científico
Es el conocimiento que producen las ciencias. A diferencia del cotidiano, es:
- Selectivo: recorta un aspecto específico de la realidad.
- Metódico: sigue un método (observación, hipótesis, experimentación, verificación).
- Sistemático: organiza sus resultados en teorías y leyes.
- Pretende ser objetivo, universal y necesario.
Ejemplo: “En el vacío, todo cuerpo cae con la misma aceleración” es una proposición científica de la mecánica.
4.3. Conocimiento filosófico
Es el nivel más general y radical del saber. No se limita a un sector de la realidad, sino que pregunta por los primeros principios y por el todo.
Sus rasgos son:
- Totalizador: busca una visión integral de la realidad.
- Radical: va a las raíces, a los fundamentos últimos.
- Crítico: examina los supuestos, no acepta sin más la tradición ni la opinión.
- Problemático: vive de preguntas; no acumula respuestas definitivas como la ciencia.
Ejemplo: “Solo sé que nada sé” no es una simple ignorancia: expresa la actitud del filósofo que revisa críticamente lo que cree saber. La filosofía, decía Russell, conserva el hábito de dudar y nos libera de los prejuicios del sentido común.
Estos tres niveles no son excluyentes: la ciencia presupone una actitud filosófica, y la vida cotidiana se enriquece con ambas.
5. Las dos fases del conocimiento: sensorial y racional
El conocimiento, estudiado como proceso, atraviesa dos grandes fases o etapas. La gnoseología las llama fase sensorial y fase racional.
5.1. Fase sensorial
Es el primer contacto entre el sujeto y el objeto mediante los órganos de los sentidos. En esta fase el sujeto capta las propiedades externas de los objetos: color, forma, tamaño, olor, temperatura.
Tres son los productos principales de esta fase:
- Sensaciones: captación de cualidades aisladas del objeto mediante un sentido. Por ejemplo, la sensación de lo frío al tocar el agua.
- Percepciones: integración de varias sensaciones en una imagen unitaria del objeto. Por ejemplo, percibir el agua fría, transparente y en movimiento como un todo.
- Representaciones: imágenes mentales del objeto que se conservan en ausencia del estímulo. Por ejemplo, imaginar el agua fría cuando ya no estamos tocándola.
El conocimiento sensible es, pues, aquel que se adquiere con la intervención de los sentidos corporales. Se produce por el contacto directo con los objetos físicos, hechos o fenómenos del mundo exterior.
Ejemplo: determinar con un termómetro que un niño tiene fiebre es un conocimiento de naturaleza sensible: se capta la temperatura mediante un instrumento ligado a los sentidos y no se formula aún una teoría general.
5.2. Fase racional
Es la etapa superior o lógica del conocimiento. Aquí el sujeto ya no capta solo apariencias, sino que capta el objeto en su esencia, en su conjunto y en sus relaciones internas y externas. El conocimiento sensible sirve de base, pero la razón lo transforma cualitativamente.
Tres son los productos fundamentales de esta fase:
- Conceptos: ideas universales y abstractas que captan la esencia de un objeto o clase de objetos. Por ejemplo, el concepto “gato” no se refiere solo a un gato particular, sino a todos los gatos posibles.
- Juicios: relaciones entre conceptos que afirman o niegan algo. Por ejemplo: “Todo gato es felino”.
- Razonamientos: encadenamientos de juicios que permiten obtener conclusiones. Por ejemplo: “Todo felino es mamífero; todo gato es felino; por tanto, todo gato es mamífero”.
El conocimiento racional es aquel que se logra a partir del conocimiento sensible mediante inferencias, deducciones o inducciones. Es propio de la ciencia y de la filosofía.
La tradición filosófica occidental, desde los griegos, valoró especialmente el pensamiento racional. La observación sensible se consideraba insuficiente porque solo muestra las características externas del universo, mientras que el pensamiento busca precisar sus causas.
De esta manera, la fase sensorial y la fase racional no son dos caminos separados, sino dos momentos de un mismo proceso: partimos de los sentidos y llegamos a los conceptos, juicios y razonamientos.
6. Tipos de conocimiento según su forma de captación: intuitivo y discursivo
Desde otro punto de vista, el conocimiento puede clasificarse por la manera en que el sujeto capta el objeto. Así se distinguen:
6.1. Conocimiento intuitivo
Es el conocimiento que se obtiene de modo inmediato y directo, sin necesidad de razonamiento ni demostración. La captación se produce de golpe, como una visión directa del objeto o de una verdad.
Ejemplos:
- “El agua está fría”: lo sabemos por contacto directo.
- “El fuego quema”: percepción directa del fenómeno.
- Captar súbitamente la solución de un problema matemático.
La intuición no es adivinación: es un conocimiento directo que puede ser sensible o intelectual. La ciencia y el arte a menudo dependen de intuiciones que luego se justifican lógicamente.
6.2. Conocimiento discursivo
Es el conocimiento que se obtiene de modo indirecto y mediato, es decir, pasando por conceptos, relaciones, comparaciones y razonamientos. No capta el objeto directamente, sino que discurre de una idea a otra.
Ejemplos:
- “El agua es H₂O”: no lo vemos directamente; lo sabemos porque la química ha analizado la sustancia.
- “El fuego es producto de la combustión”: es una conclusión de un proceso de investigación.
- Un abogado que, mediante comparaciones y rodeos, demuestra la inocencia de su cliente.
La diferencia entre intuitivo y discursivo es, por tanto, la mediación: el intuitivo no requiere pasos intermedios; el discursivo sí.
7. Tipos de conocimiento según su relación con la experiencia: a priori y a posteriori
Esta clasificación atiende a la fuente o justificación del conocimiento: ¿necesita de la experiencia para ser verificado, o basta la razón?
7.1. Conocimiento a priori
El conocimiento a priori es aquel cuyos juicios se verifican solo con la razón, sin necesidad de acudir a la experiencia. Es independiente de la experiencia; por eso es universal y necesario.
Ejemplos:
- “El gato es felino”.
- “Un soltero es no casado”.
- “Un triángulo tiene tres ángulos”.
- “2 + 2 = 4”.
En todos estos casos, no necesitamos observar el mundo para saber que la proposición es verdadera: basta analizar los conceptos. El conocimiento a priori no procede de la experiencia, aunque la experiencia pueda servir de ocasión para formularlo.
7.2. Conocimiento a posteriori
El conocimiento a posteriori es aquel cuyos juicios se verifican con la razón y con la experiencia. Su verdad depende de cómo es el mundo; por eso es particular y contingente.
Ejemplos:
- “El gato es negro”.
- “El profesor es soltero”.
- “La rosa es blanca”.
- “El agua está fría”.
Aquí no basta analizar conceptos: hay que observar, experimentar o comprobar cómo es la realidad.
En resumen:
- A priori: independiente de la experiencia → universal y necesario.
- A posteriori: dependiente de la experiencia → particular y contingente.
Esta clasificación se cruza con la de analítico y sintético, que veremos a continuación, y es fundamental para entender la filosofía de Kant.
8. La expresión del conocimiento: los juicios y su clasificación según Kant
El conocimiento proposicional se expresa en juicios (o proposiciones). Un juicio es la relación entre un sujeto y un predicado: “El gato (sujeto) es felino (predicado)”. Pues bien, Immanuel Kant (filósofo alemán del siglo XVIII) propuso una clasificación de los juicios que se ha vuelto clásica para entender la expresión del conocimiento.
Kant combina dos criterios:
8.1. Según la relación entre sujeto y predicado
- Juicio analítico: el predicado está contenido en el concepto del sujeto. Es explicativo, pues no añade nada nuevo; simplemente aclara lo que ya sabíamos. Ejemplo: “Todo triángulo tiene tres ángulos”. La idea de “triángulo” ya incluye tener tres ángulos.
- Juicio sintético: el predicado añade información que no está contenida en el sujeto. Es ampliativo, porque aumenta nuestro conocimiento. Ejemplo: “El gato es negro”. El concepto de “gato” no incluye necesariamente el color negro.
8.2. Según su relación con la experiencia
- Juicio a priori: se verifica sin recurrir a la experiencia; es universal y necesario.
- Juicio a posteriori: se verifica mediante la experiencia; es particular y contingente.
Cuando se cruzan estos dos criterios, resultan tres combinaciones importantes:
| Tipo de juicio | Relación sujeto-predicado | Origen / justificación | Ejemplo |
|---|---|---|---|
| Analítico a priori | El predicado está contenido en el sujeto | Independiente de la experiencia | “Todo triángulo tiene tres ángulos” |
| Sintético a posteriori | El predicado añade información | Dependiente de la experiencia | “El gato es negro” |
| Sintético a priori | El predicado añade información | Independiente de la experiencia | “7 + 5 = 12” ; “Todo cambio tiene una causa” |
Los juicios analíticos son siempre a priori, y los juicios a posteriori son siempre sintéticos. La gran novedad de Kant fue afirmar la existencia de juicios sintéticos a priori, es decir, juicios que amplían nuestro conocimiento y, al mismo tiempo, son universales y necesarios.
Ejemplo: “7 + 5 = 12”. El concepto de “12” no está contenido en “7 + 5”: hay que realizar una síntesis, una operación. Sin embargo, no necesitamos mirar el mundo para saber que 7 + 5 = 12; es una verdad universal y necesaria. A este tipo de juicios pertenecen, según Kant, los principios de la matemática pura y de la física pura.
Así, la pregunta de Kant —“¿cómo son posibles los juicios sintéticos a priori?”— buscaba explicar cómo las ciencias pueden ofrecer conocimientos universales y necesarios a la vez que amplían nuestra información sobre el mundo.
Lo que viene
9. Primeras posiciones sobre la posibilidad del conocimiento: una mirada hacia el siguiente tema
Aunque la posibilidad del conocimiento será estudiada en detalle en la Gnoseología II, conviene adelantar las posiciones más elementales, porque ya aparecen en los exámenes de admisión.
- Dogmatismo: sostiene que el conocimiento es posible y que podemos alcanzar certezas absolutas. Confía plenamente en la razón.
- Escepticismo: niega o pone en duda la posibilidad de conocer con certeza. Para el escéptico antiguo Pirrón o Sexto Empírico, frente a la igual fuerza de los argumentos opuestos, lo más prudente es suspender el juicio y alcanzar la paz interior. El escepticismo no es un conjunto de afirmaciones dogmáticas, sino una habilidad para oponer argumentos.
- Relativismo: sostiene que la verdad es relativa al sujeto, la cultura o las circunstancias. El sofista Protágoras lo expresó diciendo que “el hombre es la medida de todas las cosas”. Si la verdad es relativa, no hay una única verdad absoluta; por tanto, un hombre sabio es aquel que sabe pronunciarse considerando lo más oportuno en cada situación.
Estas posiciones muestran que el conocimiento no es un hecho simple: apenas comenzamos a examinar sus fundamentos, surgen disputas filosóficas sobre su alcance y su validez. Precisamente de eso se ocupará el tema siguiente.
Cuidado
Errores frecuentes
Vale la pena prevenir algunos errores típicos al estudiar este tema:
- Confundir gnoseología con epistemología. La gnoseología estudia el conocimiento en general; la epistemología estudia el conocimiento científico. No son lo mismo.
- Creer que toda afirmación con apariencia de saber es conocimiento. Las creencias, por más sinceras que sean, no son conocimiento válido si no están fundamentadas.
- Identificar lo a priori con lo analítico, sin más. Todo juicio analítico es a priori, pero no todo a priori es analítico: los juicios sintéticos a priori amplían conocimiento y son independientes de la experiencia.
- Pensar que intuición es adivinación. En gnoseología, intuición es captación directa e inmediata del objeto o de una verdad, no una corazonada irracional.
- Confundir lo necesario con lo infalible. Que un conocimiento sea necesario significa que la proposición es de un modo y no de otro; no que quien lo formula sea infalible o no pueda ser corregido.
- Reducir todo conocimiento al nivel sensible. El conocimiento racional no es una simple copia de lo sensible; implica conceptos que captan la esencia y las relaciones internas de las cosas.
- Creer que la universalidad significa que todas las personas de hecho aceptan una proposición. Significa que la proposición tiene validez para todo sujeto racional, no que la mayoría ya la acepte.
Aprende resolviendo
Ejemplos resueltos
A continuación se resuelven cuatro ejemplos de dificultad creciente, con explicación del porqué de cada paso.
Ejemplo 1
Enunciado: Marcos afirma: “El agua está fría”. ¿Qué tipo de conocimiento es, según su forma de captación y según su relación con la experiencia?
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 2
Enunciado: Determina si la siguiente proposición es a priori o a posteriori: “Un soltero es no casado”. Justifica.
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 3
Enunciado: Un estudiante dice: “Mi verdad es que el agua de mar no es salada, porque a mí no me lo parece”. ¿Qué características del conocimiento válido se están vulnerando?
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 4
Enunciado: Clasifica la siguiente proposición según Kant: “7 + 5 = 12”. Explica por qué no es un simple juicio analítico.
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Lo que viene
Hacia el siguiente tema
Con este tema hemos caracterizado el conocimiento, sus niveles y sus tipos, y hemos visto cómo se expresa en juicios. El siguiente paso es preguntarnos si el conocimiento es posible y cuáles son los problemas que enfrenta. En la Gnoseología II nos ocuparemos de los problemas del conocimiento: el dogmatismo, el escepticismo, el relativismo, el racionalismo, el empirismo, el criticismo kantiano y la cuestión de la verdad. Ahí aplicaremos todas las distinciones que hemos aprendido, porque no se puede discutir si conocemos sin tener claro qué entendemos por conocimiento.
¿Lo dominas?
Pon a prueba lo que aprendiste
22 preguntas de práctica tipo admisión y 20 preguntas reales de San Marcos, con clave y resolución explicada.
Evaluación del tema
20 preguntas para medir aprendizaje real
Hasta 6 básicas, 8 intermedias y 6 avanzadas; si un nivel no alcanza, se completa con el nivel más cercano. El diagnóstico recomienda una ruta; la evaluación final actualiza el porcentaje y puede marcar el tema como aprendido.
Aprender desde las preguntas
