
Gnoseología II: problemas del conocimiento
Explora los problemas del conocimiento —posibilidad, origen, esencia y verdad— y te enseñará a identificar posturas gnoseológicas y relacionarlas con sus autores.
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El porqué del tema
¿Para qué estudiamos este tema?
En el tema anterior estudiaste qué es el conocimiento, cuáles son sus características generales y cómo se organiza en niveles distintos: el sensorial y el racional. Sin embargo, describir el conocimiento no es lo mismo que preguntarse por sus fundamentos.
En esta parte de la gnoseología el enfoque cambia: ya no nos detenemos en «cómo conocemos», sino que nos preguntamos si realmente es posible conocer, de dónde sale el conocimiento, qué es exactamente lo que conocemos y cuándo podemos decir que algo es verdadero. Estas cuatro preguntas —posibilidad, origen, esencia y verdad— forman los llamados problemas del conocimiento.
¿Por qué hay que dominarlos? Porque permiten ordenar casi toda la historia de la filosofía moderna y porque, en el examen de admisión de San Marcos, este tema se evalúa de tres maneras principalmente:
- pidiendo identificar una postura a partir de una definición o de un ejemplo;
- presentando un texto breve y preguntando qué posición gnoseológica se infiere;
- relacionando autores (Descartes, Locke, Kant, Berkeley, James, Husserl, etc.) con sus tesis centrales.
Además, estos problemas sirven de puente para muchos temas posteriores: la axiología reutilizará la oposición entre objetivismo y subjetivismo, y la filosofía de la ciencia retomará los criterios de verdad.
Antes de empezar
Lo que necesitas saber antes
Conviene recordar brevemente lo visto en Gnoseología I.
El conocimiento se entiende como una relación entre un sujeto cognoscente y un objeto conocido. Conocer implica captar las propiedades de un objeto y representarlas mentalmente. Sin embargo, esta relación no es evidente por sí misma: el sujeto y el objeto son de naturaleza distinta, y eso genera problemas.
También debes recordar que el conocimiento tiene niveles. El nivel sensorial nos da datos concretos por medio de los sentidos; el nivel racional elabora conceptos, juicios y razonamientos. Esta distinción será clave cuando discutamos el origen del conocimiento: ¿basta la experiencia sensible o la razón aporta algo propio?
Con estos antecedentes, podemos plantear cuatro preguntas:
| Problema | Pregunta central |
|---|---|
| Posibilidad | ¿Es posible conocer la realidad? |
| Origen | ¿De dónde proviene el conocimiento? |
| Esencia | ¿Qué es el conocimiento, quién determina a quién: el sujeto o el objeto? |
| Verdad | ¿En qué consiste que un conocimiento sea verdadero? |
Cada pregunta ha recibido respuestas distintas a lo largo de la historia de la filosofía. Vamos a desarrollarlas por separado.
1. El problema de la posibilidad del conocimiento
La pregunta por la posibilidad es, en cierto sentido, la más radical: antes de discutir de dónde proviene el conocimiento, hay que saber si es posible conocer algo. Frente a este problema aparecen posturas que van desde la confianza total hasta la desconfianza absoluta, pasando por posiciones intermedias.
Línea de confianza en la posibilidad de conocer
1.1. Dogmatismo
La palabra «dogmatismo» viene de dogma, que en griego significa opinión o principio establecido. En gnoseología, el dogmatismo es la posición según la cual sí es posible conocer la realidad, y conocerla tal cual es, es decir, en su esencia.
El dogmático confía en la capacidad del ser humano para captar la verdad. No niega que existan dificultades, errores o apariencias, pero sostiene que el conocimiento puede superarlas y llegar a la realidad objetiva. Su actitud es de confianza plena en la razón.
Representante clásico de esta postura: Hegel, con su tesis de que la razón puede conocer el desarrollo completo de la realidad. En general, el dogmatismo es la actitud natural del conocimiento humano: primero creemos conocer las cosas tal como son, sin someter a crítica nuestras facultades.
Debes tener cuidado: en filosofía, «dogmatismo» no se refiere necesariamente a creencias religiosas. Es un problema gnoseológico.
1.2. Escepticismo radical
El escepticismo es la posición opuesta: niega que sea posible alcanzar un conocimiento seguro de la realidad, al menos de manera definitiva.
El principal representante del escepticismo antiguo es Pirrón de Elis, y sus ideas fueron sistematizadas por Sexto Empírico. Para los escépticos, ante cada afirmación pueden oponerse argumentos de igual fuerza en sentido contrario. A esa igualdad de fuerza entre los argumentos se le llama equipolencia.
¿Qué propone el escéptico? La suspensión del juicio (epoché): no afirmar ni negar. Pirrón consideraba que esta suspensión conducía a la ataraxia, es decir, a la tranquilidad del alma. Si no nos atamos a ninguna certeza, no sufrimos por defenderla o perderla.
No confundas escepticismo con negación: el escéptico no dice «todo es falso»; dice «no podemos decidir con seguridad entre las posiciones opuestas».
1.3. Relativismo
El relativismo comparte con el escepticismo la negación de una verdad única y universal, pero propone algo distinto: sí conocemos, pero solo verdades relativas a cada sujeto, cultura o momento histórico.
Su representante clásico es Protágoras de Abdera, con la conocida tesis: «el hombre es la medida de todas las cosas». Esto no significa que no exista ningún conocimiento, sino que cada individuo conoce desde su perspectiva.
Se distinguen varios tipos:
- Relativismo subjetivo: la verdad depende de cada sujeto.
- Relativismo cultural: la verdad depende de cada cultura o sociedad.
- Relativismo histórico: la verdad depende del momento histórico.
La diferencia con el escepticismo es sutil pero importante: el escéptico suspende el juicio, mientras que el relativista afirma que existen tantas verdades como sujetos, culturas o épocas.
1.4. Agnosticismo
En gnoseología, el agnosticismo es una forma de escepticismo moderado. Sostiene que solo conocemos un conjunto de impresiones y que es imposible saber qué las origina.
Su representante moderno más importante es David Hume. Para Hume, todo lo que captamos son impresiones sensibles. No tenemos una impresión de la «sustancia», del «yo» o de la «causa» como algo existente fuera de nuestras percepciones. Por tanto, el objeto percibido se reduce a un conjunto de impresiones, y no podemos conocer la realidad que supuestamente las origina.
El agnosticismo no niega que exista una realidad externa; simplemente sostiene que no podemos conocerla con seguridad.
1.5. Criticismo
El criticismo es la postura de Immanuel Kant, y suele presentarse como una síntesis entre dogmatismo y escepticismo.
Kant distingue dos ámbitos:
- El fenómeno: aquello que aparece al sujeto, es decir, el objeto tal como es captado y organizado por nuestras facultades.
- El noúmeno o cosa en sí: aquello que existe independientemente de nuestra manera de conocerlo.
Para Kant, conocemos fenómenos, no noúmenos. El conocimiento humano es posible, pero tiene límites: podemos conocer la realidad tal como se nos aparece, no la cosa en sí. Por eso el criticismo rechaza tanto la confianza absoluta del dogmatismo como la negación total del escepticismo.
1.6. Positivismo
Algunas formulaciones incluyen al positivismo dentro de las respuestas al problema de la posibilidad, por su rechazo de la metafísica. El positivismo, de Auguste Comte, sostiene que el único conocimiento válido es el de los hechos observables y sus leyes.
Según esta postura, la ciencia debe limitarse a describir fenómenos perceptibles. Las esencias, las causas últimas o los fines de las cosas no son objeto de conocimiento. Por eso se le considera una forma de escepticismo metafísico: no niega el conocimiento empírico, pero afirma que es imposible conocer lo que va más allá de los hechos.
1.7. El idealismo como respuesta al escepticismo
En los textos de admisión también se ha evaluado la relación entre idealismo y escepticismo.
El escéptico dice: «No podemos saber cómo es realmente el mundo; nuestras percepciones podrían ser simples apariencias». El idealismo, en cambio, responde eliminando la diferencia entre apariencia y realidad: la realidad no es algo distinto de las percepciones o ideas. Si la realidad se reduce a apariencias coherentes, desaparece el abismo que el escéptico considera insuperable.
Por eso, históricamente, una de las ventajas atractivas del idealismo es que permite responder al desafío escéptico: al afirmar que ser es ser percibido, ya no hace falta comparar las percepciones con un mundo externo incognoscible.
2. El problema del origen del conocimiento
La segunda gran pregunta es: ¿de dónde proviene el conocimiento? Aquí se enfrentan básicamente dos fuentes posibles: la razón y la experiencia. También hay una tercera posición que intenta sintetizar ambas.
2.1. Racionalismo
El racionalismo sostiene que el conocimiento tiene su origen y fundamento en la razón. Su representante moderno central es René Descartes.
Para el racionalismo:
- Los sentidos nos engañan con frecuencia y no pueden brindar un conocimiento universal y necesario.
- La mente posee ideas innatas, es decir, ideas que no proceden de la experiencia: la idea de Dios, la idea del yo, ciertos principios lógicos y matemáticos.
- El método propio es la deducción: partir de principios evidentes y obtener conclusiones seguras.
- El modelo de ciencia es la matemática, porque sus verdades no dependen de la experiencia.
El racionalismo no dice que la experiencia no exista, sino que no es la fuente del conocimiento auténtico. La razón ya posee contenidos propios que fundamentan el saber.
2.2. Empirismo
El empirismo responde lo contrario: el conocimiento proviene de la experiencia. Su representante clásico es John Locke.
Para el empirismo:
- La mente al nacer es como una tabula rasa, una hoja en blanco en la que la experiencia va escribiendo ideas.
- No existen ideas innatas. Todo contenido mental procede, directa o indirectamente, de la experiencia.
- La experiencia puede ser externa (sensación) o interna (reflexión sobre nuestras propias operaciones mentales).
- El método propio es la inducción: observar casos particulares y generalizar a partir de ellos.
- El modelo de ciencia son las ciencias naturales, basadas en la observación.
La idea de tabula rasa es exactamente lo contrario del innatismo cartesiano. En San Marcos se ha preguntado varias veces por esta idea.
Una acotación histórica importante: también Santo Tomás de Aquino, influido por Aristóteles, sostuvo que el intelecto está inicialmente vacío como una tabula rasa, y que las nociones se forman a partir de los datos sensibles mediante un proceso de inducción. No es un empirista moderno como Locke, pero comparte la negación de las ideas innatas en el sentido cartesiano.
2.3. Apriorismo o criticismo kantiano
El apriorismo, representado por Immanuel Kant, intenta superar la oposición entre racionalismo y empirismo. Su tesis es: el conocimiento comienza con la experiencia, pero no todo procede de la experiencia.
Kant acepta del empirismo que sin sensaciones no hay conocimiento. Pero acepta del racionalismo que la mente no es una simple hoja en blanco: posee condiciones a priori —como el espacio, el tiempo y las categorías— que organizan los datos sensibles.
Así, para conocer algo es necesario:
- Recibir sensaciones del objeto.
- Organizarlas mediante las formas a priori de la sensibilidad y del entendimiento.
El resultado es el fenómeno: el objeto tal como es conocido. El modelo de ciencia para Kant es la física newtoniana, que combina observación y principios universales.
3. El problema de la esencia del conocimiento
La tercera pregunta es: ¿qué es el conocimiento? Más exactamente: en la relación de conocimiento, ¿quién determina a quién? ¿El objeto determina al sujeto, o el sujeto construye al objeto?
De aquí surgen las tres posturas clásicas.
3.1. Realismo
El realismo gnoseológico sostiene que el conocimiento es la representación o reproducción de una realidad objetiva e independiente del sujeto.
Según esta postura:
- Las cosas existen con independencia de la conciencia.
- El sujeto puede captar esas cosas tal como son.
- El conocimiento está determinado, en última instancia, por el objeto.
Representantes: Aristóteles, Demócrito, John Locke. En algunas versiones modernas se incluye a la tradición materialista dialéctica, para la cual el conocimiento es un reflejo de la realidad.
No debe confundirse el realismo gnoseológico con el realismo político o con el realismo literario. Aquí hablamos de un problema de conocimiento.
3.2. Idealismo
El idealismo invierte la relación: el conocimiento está determinado por el sujeto, o bien la realidad misma es de naturaleza ideal.
Se distinguen dos grandes variantes:
- Idealismo subjetivo, representado por George Berkeley: sostiene el principio «ser es ser percibido» (esse est percipi). Las cosas solo existen cuando son percibidas por una conciencia. La materia no existe separada de las percepciones. El conocimiento es percepción del sujeto.
- Idealismo objetivo o absoluto, representado por Hegel: la realidad no es una creación de cada sujeto individual, sino el desenvolvimiento de una Idea o Espíritu absoluto. El conocimiento humano es una forma de autoconocimiento del Espíritu.
Dentro del idealismo subjetivo hallamos una posición extrema: el solipsismo. El solipsista niega la existencia del mundo externo y solo admite los contenidos de su propia conciencia. Es una radicalización del idealismo subjetivo.
3.3. Fenomenalismo
El fenomenalismo, vinculado a Immanuel Kant, es una posición intermedia.
Kant acepta del realismo que existe una realidad externa: el noúmeno. Pero niega que podamos conocerla en sí misma. Lo que conocemos es el fenómeno, es decir, el resultado de organizar las sensaciones mediante nuestras condiciones a priori.
Así:
- El noúmeno existe, pero es incognoscible.
- El fenómeno depende del sujeto, pero sin un dato externo no se produce.
- El conocimiento es una síntesis entre lo recibido por la experiencia y lo puesto por el sujeto.
Por eso el fenomenalismo no es un idealismo subjetivo: no dice que las cosas solo existan cuando las percibimos, sino que no podemos conocerlas sino a través de nuestras formas de representación.
4. El problema de la verdad
La cuarta pregunta es quizás la más evaluada en los exámenes: ¿en qué consiste que un conocimiento sea verdadero? A lo largo de la historia se han propuesto varias teorías.
4.1. La verdad como correspondencia
Es la teoría clásica. Sostiene que un enunciado es verdadero si se corresponde con los hechos; es falso si no se corresponde.
Para esta postura:
- Existe una realidad objetiva, exterior al sujeto.
- El lenguaje o el pensamiento intenta representarla.
- La verdad es la adecuación entre el entendimiento y la cosa.
Sus representantes clásicos son Aristóteles y Santo Tomás de Aquino. Para Aristóteles, «decir de lo que es que es, y de lo que no es que no es, es lo verdadero». Santo Tomás definió la verdad como «adecuación entre el intelecto y la cosa».
En términos modernos, un enunciado como «Esta pizarra es rectangular» es verdadero si, en la realidad, dicha pizarra tiene forma rectangular. La verdad exige que el enunciado sea verificable empíricamente.
Hay que distinguir entre enunciados particulares y universales. Un enunciado particular como «esta pizarra es rectangular» se puede verificar directamente. Un enunciado universal como «todos los cuervos son negros» requiere una verificación más compleja. Por eso, cuando te pidan un ejemplo de verdad por correspondencia, lo más seguro es elegir un enunciado singular, observable y verificable.
Esta teoría también ha sido criticada. Filósofos como Michel Foucault han cuestionado la idea de una verdad objetiva que simplemente se corresponda con la realidad, porque el conocimiento está atravesado por discursos, prácticas y relaciones de poder.
4.2. La verdad como evidencia
Esta es la concepción de René Descartes. Para Descartes, una idea es verdadera cuando se presenta a la mente con claridad y distinción. La evidencia es el criterio supremo de verdad.
El modelo es la matemática: cuando captamos de modo claro y distinto una idea, no necesitamos compararla con hechos empíricos. Por ejemplo, captar que «2 + 2 = 4» es evidente.
Sin embargo, la evidencia no debe confundirse con una mera sensación psicológica de seguridad. Esta aclaración es importante cuando se relaciona con la crítica de Edmund Husserl.
En el siglo XIX, el psicologismo sostenía que las leyes de la lógica y la verdad dependen de los procesos psicológicos reales de los seres humanos. Husserl se opuso a esto: las leyes de la lógica no describen cómo piensa de hecho la mente, sino relaciones ideales válidas. La verdad no puede reducirse a hechos psicológicos.
4.3. La concepción semántica de la verdad
La concepción semántica de Alfred Tarski retoma y formaliza la idea de correspondencia.
Tarski distingue entre:
- Lenguaje objeto: el enunciado del que hablamos, por ejemplo, «La nieve es blanca».
- Metalenguaje: el enunciado que habla acerca del primero.
Así, la oración «La nieve es blanca» es verdadera si y solo si la nieve es blanca. Esta formulación evita paradojas como la del mentiroso y da precisión lógica a la idea clásica de adecuación.
4.4. La verdad como coherencia
Para esta teoría, un enunciado es verdadero no porque corresponda a un hecho externo, sino porque es coherente con un conjunto de enunciados previamente aceptado.
Su representante moderno es Otto Neurath, y la teoría es usada sobre todo en matemáticas, lógica y derecho.
Ejemplo: «La recta es la distancia más corta entre dos puntos» es verdadero dentro de la geometría euclidiana, pero no dentro de una geometría no euclidiana. La verdad depende del sistema de proposiciones en el que se inserta el enunciado.
La coherencia es una condición necesaria, pero no suficiente, para la verdad empírica: un sistema puede ser internamente coherente y, sin embargo, no corresponder a los hechos.
4.5. La verdad pragmática
El pragmatismo sostiene que una idea es verdadera si es útil, si funciona, si tiene consecuencias prácticas satisfactorias.
Su representante más conocido es William James. Para esta postura:
- Las ideas verdaderas son guías de acción eficaces.
- Una creencia es verdadera en la medida en que produce beneficios para la vida.
- La verdad no se define por la contemplación o la correspondencia, sino por sus resultados prácticos.
Ejemplo clásico: la afirmación «Dios existe» puede ser considerada verdadera si tiene consecuencias útiles para la vida del creyente.
El pragmatismo conecta el significado y la acción: el significado de una idea está en sus efectos prácticos posibles.
4.6. Una mirada de conjunto sobre la verdad
| Teoría | Verdad | Representante |
|---|---|---|
| Correspondencia | Adecuación entre enunciado y hecho | Aristóteles, Tomás de Aquino |
| Evidencia | Claridad y distinción | Descartes |
| Semántica | Condición de satisfacción en metalenguaje | Tarski |
| Coherencia | Concordancia con un sistema de enunciados | Neurath |
| Pragmática | Utilidad y consecuencias prácticas | William James |
Cuidado
Errores frecuentes
- Confundir escepticismo con relativismo. El escéptico suspende el juicio; el relativista afirma que cada sujeto o cultura tiene su verdad.
- Confundir origen con posibilidad. Decir que el conocimiento proviene de los sentidos es una tesis de origen; decir que es imposible conocer es de posibilidad.
- Atribuir la tabula rasa al racionalismo. La mente en blanco es una tesis empirista, defendida por Locke. Descartes defiende las ideas innatas.
- Confundir idealismo subjetivo con solipsismo. El idealismo subjetivo de Berkeley sostiene que ser es ser percibido por una conciencia; el solipsismo es la versión extrema que solo admite la propia conciencia.
- Creer que Kant es escéptico. Kant no niega el conocimiento; lo limita al ámbito del fenómeno. Sostiene que el conocimiento universal y necesario es posible.
- Reducir la verdad pragmática a mera creencia arbitraria. Para el pragmatismo, la utilidad no es capricho personal: es eficacia práctica.
- Considerar que la correspondencia solo se aplica a enunciados científicos. La correspondencia es una teoría general de la verdad: un enunciado es verdadero si se ajusta a los hechos, sea científico o cotidiano.
- Confundir el positivismo con el empirismo de Locke. El positivismo de Comte es una postura sobre la posibilidad y los límites: solo conocemos hechos observables y sus leyes.
Aprende resolviendo
Ejemplos resueltos
Ejemplo 1 (dificultad básica)
Enunciado: Clasifica las siguientes tesis según correspondan al racionalismo, al empirismo o al apriorismo.
a) «La mente nace vacía y solo la experiencia escribe en ella.»
b) «Poseemos ideas innatas que fundamentan la ciencia.»
c) «El conocimiento inicia en la experiencia, pero la razón pone condiciones a priori que lo organizan.»
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 2 (dificultad media)
Enunciado: «En toda cuestión, un argumento y su contrario poseen igual fuerza; por eso no asiento ni niego, y así alcanzo la tranquilidad.» ¿Qué postura del problema de la posibilidad describe el texto?
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 3 (dificultad media-alta)
Enunciado: ¿Cuál de estos enunciados ejemplifica mejor la verdad como correspondencia?
A) «La justicia es la primera virtud.»
B) «Todos los seres humanos son racionales.»
C) «Este borrador es de color blanco.»
D) «Los triángulos tienen tres lados.»
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 4 (dificultad alta)
Enunciado: «Afirmar que una manzana existe solo en cuanto es percibida; sin una conciencia que la perciba, la manzana no es nada.» ¿Qué posición gnoseológica expresa?
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Lo que viene
Hacia el siguiente tema
La gnoseología nos mostró que el conocimiento tiene valor: la verdad es una aspiración. Pero los valores no se limitan al ámbito del conocimiento. En el siguiente tema, la axiología, preguntaremos qué son los valores en general, si existen objetivamente o dependen del sujeto, y examinaremos posiciones como el hedonismo, el utilitarismo y el naturalismo. La oposición entre objetivismo y subjetivismo que viste en gnoseología volverá a aparecer, ahora aplicada al bien, la belleza y la utilidad.
¿Lo dominas?
Pon a prueba lo que aprendiste
21 preguntas de práctica tipo admisión y 27 preguntas reales de San Marcos, con clave y resolución explicada.
Evaluación del tema
20 preguntas para medir aprendizaje real
Hasta 6 básicas, 8 intermedias y 6 avanzadas; si un nivel no alcanza, se completa con el nivel más cercano. El diagnóstico recomienda una ruta; la evaluación final actualiza el porcentaje y puede marcar el tema como aprendido.
Aprender desde las preguntas
