Tema 25 de 40Educación Cívica

Aspectos que fundamentan nuestra peruanidad, el sentido de pertenencia

Descubre cómo la peruanidad y el sentido de pertenencia se construyen desde la diversidad y las tradiciones comunes, y aprende a distinguir estos conceptos y valorar lo peruano en casos cotidianos.

✍️ 20 preguntas de práctica⭐ 8 preguntas reales de San Marcos🎯 Practicar este tema

Ruta de estudio

Estudia a tu ritmo

El contenido cambia según tu experiencia, pero tu progreso queda separado y nunca se pierde.

Descargar PDF ANUAL
Inicia sesión para guardar tu avance y diagnóstico.
Iniciar sesión
28 min de lectura10 apartados5 temas que vinieron en admisión1 figuras y esquemas

El porqué del tema

¿Para qué estudiamos este tema?

En el tema anterior trabajamos la identidad como un proceso personal y social, y la interculturalidad como la capacidad de reconocer la diferencia cultural sin jerarquizarla. Ahora aplicamos esas herramientas a una escala mayor: el Perú. La pregunta que organiza este tema es, en apariencia, sencilla: ¿qué hace que una persona se sienta parte del Perú? Sin embargo, detrás de ella hay un problema profundo: si el Perú es un país extremadamente diverso, ¿qué es aquello que nos permite hablar de un “nosotros” sin borrar las lenguas, historias y tradiciones de cada pueblo?

Este tema responde a esa pregunta mediante dos conceptos centrales: la peruanidad y el sentido de pertenencia, y los aterriza en un contenido concreto: las costumbres y tradiciones comunes.

Comprender esto es importante por tres razones. Primero, porque en el examen de admisión este tema suele evaluarse mediante casos: situaciones escolares, comunitarias o mediáticas en las que hay que reconocer actitudes de valoración o de discriminación de lo peruano. Segundo, porque ayuda a distinguir términos que parecen sinónimos pero no lo son: identidad, peruanidad, pertenencia, tradición y costumbre. Tercero, porque el tema prepara directamente el siguiente: si la identidad nacional debe ser promovida y garantizada, necesitamos saber qué es el Estado peruano, cuáles son sus deberes y cómo se organiza.

Antes de empezar

Lo que necesitas saber antes

Conviene recordar tres ideas del tema anterior.

Identidad. Es un fenómeno subjetivo: cada persona la construye en interacción con otros. No nacemos con una identidad acabada, sino que la formamos a partir de los grupos con los que nos identificamos. Por eso se dice que la identidad personal está ligada al “sentido de pertenencia” a distintos grupos socioculturales.

Cultura. Es el conjunto de formas de vida, creencias, saberes, lenguas, costumbres y expresiones que una comunidad transmite de generación en generación. La cultura no es estática: cambia, se mestiza y se adapta.

Diversidad cultural e interculturalidad. El Perú es pluricultural. La diversidad no es un problema que deba desaparecer, sino un patrimonio que debe valorarse. La interculturalidad es la actitud que permite reconocer, respetar e incorporar esa diferencia como parte de la vida común.

Con esas herramientas podemos entrar al tema central.

1

1. El Perú como país diverso: el punto de partida

El Perú es uno de los países culturalmente más diversos de América. Esa diversidad se explica por la combinación de al menos tres factores: los pueblos originarios, que han ocupado el territorio desde hace milenios; la variedad geográfica, que va desde el litoral costero hasta las altas montañas andinas y la Amazonía; y los aportes de culturas extranjeras, llegadas en distintos momentos de la historia, especialmente durante la época virreinal y republicana.

La geografía, en particular, ha marcado profundamente las formas de vida. La costa, la sierra y la selva no son simplemente paisajes: son espacios donde se desarrollaron economías, tecnologías, lenguas y rituales diferentes. Esta relación entre territorio y cultura viene de lejos. Por ejemplo, dentro de la organización inca del Tahuantinsuyo, la región amazónica de la selva alta era conocida como Antisuyo, uno de los cuatro suyos. Las regiones naturales de Rupa Rupa (selva alta) y Omagua (selva baja) formaron parte de ese espacio de contacto entre el mundo andino y el amazónico.

¿Por qué comenzar hablando de diversidad? Porque si el Perú fuera culturalmente uniforme, la peruanidad no tendría mayor problema: bastaría con que todos compartiéramos una sola lengua, una sola historia y una sola costumbre. La dificultad —y la riqueza— del caso peruano es que la unidad debe construirse sobre la base de la pluralidad. La peruanidad, entonces, no consiste en eliminar las diferencias regionales, étnicas o lingüísticas, sino en encontrar vínculos comunes sin negar esas diferencias.

2

2. ¿Qué es la peruanidad?

La peruanidad puede definirse como el sentimiento de identidad que vincula a los pueblos y a los habitantes del Perú. No es un concepto jurídico, como la nacionalidad, ni una simple preferencia por lo peruano, como el orgullo ocasional por un plato típico. Es un vínculo afectivo y cultural: la peruanidad se basa en el afecto hacia las tradiciones del país y en la fe en su destino.

Conviene descomponer esta definición.

Sentimiento de identidad. La peruanidad implica que una persona se reconoce a sí misma como parte del Perú. Ese reconocimiento no es solo racional: tiene una dimensión emocional. Sentirse peruano es algo que se siente, se valora y se expresa.

Vínculo entre los pueblos y los habitantes. La peruanidad no es una experiencia aislada. Vincula a personas de la costa, la sierra y la selva; a quienes viven en el país y a quienes migraron fuera; a poblaciones urbanas y rurales; a pueblos originarios y comunidades de ascendencia diversa.

Afecto hacia las tradiciones. No se ama lo que no se conoce. Por eso la peruanidad supone acercarse a las tradiciones, comprender su valor y transmitirlas. El afecto no debe confundirse con una idealización acrítica: se puede valorar la cultura y, al mismo tiempo, reconocer sus tensiones y transformaciones.

Fe en el destino. La peruanidad no mira solo al pasado. También implica confianza en que el Perú, con sus problemas y potencialidades, puede construir un futuro mejor. Esa fe es un motor para la participación ciudadana.

En la peruanidad se hallan, por tanto, expresiones como la cultura, el arte y las vivencias que construyen la idea de Perú. No se trata de un contenido único impuesto desde el Estado, sino de un conjunto de referentes que se transmiten en la familia, la escuela, los barrios y los medios.

Una distinción importante: la peruanidad no es lo mismo que la ciudadanía. La ciudadanía es la condición jurídica y política de quien pertenece al Estado y tiene derechos y deberes reconocidos por la Constitución. La peruanidad es más amplia y más subjetiva: se refiere a la identificación cultural y afectiva con el Perú. Una persona puede ser ciudadana peruana y, sin embargo, no haber desarrollado un fuerte sentido de peruanidad; y alguien puede sentirse profundamente peruano aunque viva fuera del territorio o no participe formalmente en política.

3

3. Aspectos que fundamentan nuestra peruanidad

Si la peruanidad es un sentimiento, ¿sobre qué bases se construye? No surge de la nada. Existen varios aspectos que la fundamentan. Son pilares que, trabajados de manera consciente, fortalecen la identidad nacional. A continuación se desarrollan siete de ellos.

3.1. La historia como cimiento

El primer fundamento es revalorar la acción del hombre peruano a través de la historia.

La historia del Perú no es una sucesión de derrotas ni un relato exclusivo de héroes. Es el resultado de la acción de millones de personas que, en distintas épocas, transformaron el territorio, crearon conocimientos, resistieron dominaciones y propusieron formas de organización. Revalorar esa historia implica reconocer los aportes de las sociedades prehispánicas, del mundo virreinal y de la república, sin ocultar los conflictos ni idealizar ningún periodo.

Por ejemplo, las sociedades andinas desarrollaron una impresionante tecnología agrícola, una compleja organización política y una rica vida religiosa. Aun los pueblos que no fueron incorporados plenamente al Tahuantinsuyo, como muchos pueblos amazónicos, tienen una historia propia de adaptación y resistencia. Conocerla ayuda a combatir la idea equivocada de que solo lo occidental o lo moderno es valioso.

La revaloración histórica no es memorizar fechas. Es comprender que las sociedades que habitaron el Perú hicieron contribuciones originales al desarrollo humano, y que esa herencia vive en el presente.

3.2. El valor de las ciudades pre y poscolombinas

El segundo fundamento es reconocer el valor de las ciudades fundadas en el Perú pre y poscolombino como manifestaciones de la creación material del ser humano.

Las ciudades no son solo conjuntos de edificios. Son la huella visible de la organización social, económica y política de una época. En el Perú, encontramos ciudades prehispánicas de enorme importancia, como Caral, Chan Chan o el Cusco, y ciudades fundadas o reorganizadas durante el periodo virreinal, como Lima, Ayacucho o Trujillo. Cada una expresa una manera de entender el espacio y la vida colectiva.

Valorar estas ciudades implica cuidarlas, conocer su historia y entenderlas como patrimonio común. No se trata de oponer lo prehispánico a lo colonial, sino de reconocer que ambos forman parte de la formación peruana.

3.3. Las técnicas agrícolas ancestrales

El tercer fundamento es valorar las técnicas diseñadas por los antiguos peruanos para la agricultura y el aprovechamiento del suelo.

El territorio peruano es difícil: desiertos, montañas empinadas, zonas de heladas y una Amazonía inundable. A pesar de ello, las sociedades andinas y amazónicas lograron producir alimentos para grandes poblaciones. Para conseguirlo desarrollaron andenes, terrazas agrícolas que permitieron cultivar en laderas; camellones o waru waru, que protegían los cultivos de las heladas en el altiplano; cochas o lagunas artificiales en la selva, y complejos sistemas de irrigación en la costa.

Estos saberes no son simples curiosidades del pasado. Hoy se les reconoce como tecnologías sostenibles y adaptadas al medio. Valorarlos es reconocer la inteligencia de los antiguos peruanos y la posibilidad de aprender de ella para enfrentar problemas actuales, como el cambio climático o la seguridad alimentaria.

3.4. Las lenguas originarias

El cuarto fundamento es considerar y revalorar los idiomas de nuestros antepasados que aún sobreviven, incorporándolos a la cultura nacional.

El Perú es un país multilingüe. Junto al castellano conviven el quechua, el aimara y decenas de lenguas amazónicas, como el asháninka, el shipibo-konibo o el awajún. Una lengua no es solo un medio de comunicación: es una forma de ver el mundo, una memoria colectiva y un vínculo comunitario.

Revalorar las lenguas originarias significa evitar que se las trate como “dialectos” inferiores o como un obstáculo para el desarrollo. Significa garantizar que sus hablantes puedan usarlas en la educación, los servicios públicos y los medios de comunicación. También significa que todos los peruanos, aunque no hablemos una lengua originaria, reconozcamos su valor como parte del patrimonio nacional.

Un error frecuente, que aparece en situaciones escolares, es burlarse de quien habla una lengua originaria o considerar que escucharla no tiene sentido. Esa actitud contradice directamente los fundamentos de la peruanidad. La tarea educativa es justamente incorporar estos idiomas a la vida cultural del país, no relegarlos al ámbito privado.

3.5. Las manifestaciones folclóricas

El quinto fundamento es apreciar las manifestaciones folclóricas autóctonas y las surgidas del mestizaje, practicándolas y difundiéndolas sin discriminación.

El folclore peruano es muy amplio: danzas, música, fiestas, trajes, gastronomía, saberes y rituales. Algunas manifestaciones provienen de tradiciones originarias; otras nacieron del encuentro entre culturas indígenas, africanas, europeas y asiáticas. Todas forman parte del país.

Valorar el folclore no es reducirlo a espectáculo ni congelarlo en el tiempo. Es reconocer que las comunidades continúan creando y transformando sus expresiones. La marinera, el huaylarsh, la chonguinada, la tunantada, el carnaval andino o las fiestas amazónicas son lenguajes culturales vivos. Cuando un estudiante participa o difunde estas manifestaciones, está fortaleciendo su sentido de pertenencia.

3.6. La interculturalidad como actitud

El sexto fundamento es asumir el concepto de interculturalidad: la capacidad de reconocer e incorporar la diferencia como una constante de la vida contemporánea.

Este punto retoma directamente el tema anterior. Si el Perú es diverso, la peruanidad no puede fundarse en la imposición de una cultura sobre las demás. Debe fundarse en el diálogo entre culturas. La interculturalidad no es simplemente tolerar al otro ni celebrar su folclor de manera superficial; es aprender a convivir reconociendo la igualdad de dignidad de todas las culturas.

En la práctica, esto significa que en la escuela se debe permitir que un estudiante hable desde su cultura; que en los servicios públicos se atienda en lenguas originarias; que las políticas de salud incorporen saberes tradicionales sin despreciarlos; y que los medios de comunicación no estereotipen a las comunidades andinas o amazónicas.

3.7. La inclusión de las comunidades campesinas y nativas

El séptimo fundamento es incluir en la vida nacional a los millones de peruanos que, organizados en comunidades campesinas y nativas, pueblan el territorio, muchas veces alejados de los beneficios que otorga la civilización moderna.

Las comunidades campesinas y nativas son una forma de organización colectiva de gran importancia en el Perú. Poseen territorios, formas de trabajo y normas propias. Sin embargo, históricamente han sido excluidas de la educación, la salud, las carreteras, la energía eléctrica y la participación política. Esa exclusión debilita el sentido de pertenencia, porque difícilmente una persona se identifica con una comunidad nacional que no la reconoce ni le brinda condiciones dignas.

Incluir no significa asimilar ni hacer que estas comunidades abandonen su cultura. Al contrario, significa que participen en la vida nacional desde su propia identidad, con acceso a los mismos derechos que todos los peruanos. Por ejemplo, son parte de la vida nacional cuando sus saberes medicinales son valorados, cuando tienen representación política, cuando sus territorios son protegidos y cuando sus lenguas se usan en la educación.

Aquí se nota por qué la peruanidad no es una cuestión puramente simbólica. Tiene una dimensión ética y política: un país que excluye a parte de su población no puede pedirle que se sienta parte de él.

4

4. El sentido de pertenencia

Hemos hablado de la peruanidad y de sus fundamentos. Ahora es necesario precisar qué entendemos exactamente por sentido de pertenencia.

4.1. Definición y rasgos

El sentido de pertenencia es una forma de adhesión a los rasgos distintivos de la cultura, que implica una actitud consciente y comprometida con una determinada colectividad, en cuyo seno el sujeto participa activamente.

Conviene desmenuzar esta definición, porque tiene varios matices importantes.

Adhesión. No se trata de una simple ubicación geográfica ni de un documento de identidad. Es un vínculo subjetivo: la persona se adhiere, se identifica, se siente parte.

A los rasgos distintivos de la cultura. Esa adhesión se dirige a cosas concretas: lenguas, fiestas, costumbres, historias, símbolos, valores. No es un sentimiento vacío.

Actitud consciente. La pertenencia no es automática ni instintiva. Implica darse cuenta de aquello con lo que uno se identifica. Por eso puede fortalecerse o debilitarse según la educación y las experiencias de cada persona.

Comprometida. El sentimiento de pertenencia no se agota en la emoción: se expresa en acciones. Quien se siente parte de una comunidad se compromete con su cuidado y su mejora. No es lo mismo “sentirse orgulloso” de manera pasiva que participar activamente en la vida comunal, escolar, barrial o nacional.

Participación activa. Por eso, el sentido de pertenencia verdadero conduce a participar: asistir a las asambleas, celebrar las fiestas, defender los derechos, colaborar en la solución de problemas. La pertenencia no es espectadora; es práctica.

En resumen, el sentido de pertenencia convierte una identidad abstracta en una relación viva con la colectividad.

Círculos concéntricos del sentido de pertenencia

El esquema anterior ayuda a visualizar que la persona no se relaciona con el Perú en abstracto. Primero se identifica con grupos cercanos —la familia, la escuela, el barrio, la comunidad campesina, el pueblo originario— y, a partir de ellos, puede proyectarse hacia la comunidad nacional. Por eso un peruano puede sentirse a la vez cusqueño, quechuahablante y peruano; o awajún, amazónico y peruano. Las identidades no se excluyen, se articulan.

4.2. Identidad social e identidad nacional

Para comprender mejor el sentido de pertenencia, resulta útil recordar el aporte del psicólogo social Henri Tajfel, quien en 1981 definió la identidad social como aquella parte del autoconcepto de una persona que deriva del conocimiento de su pertenencia a un grupo social, junto con el significado valorativo y emocional asociado a esa pertenencia.

Esto significa que, cuando una persona dice “soy peruana”, no está dando un dato neutro. Está diciendo que se reconoce en un grupo, que valora esa pertenencia y que siente algo al respecto. Adicionalmente, Tajfel vinculó esta noción con los movimientos sociales que reivindican el derecho de las minorías étnicas a la diferencia cultural y a que ese derecho sea reconocido por las autoridades. Así, el sentido de pertenencia no solo une: también puede ser una base para exigir reconocimiento y respeto.

En esa misma línea, la identidad nacional se puede definir como el sentimiento subjetivo del individuo de pertenecer a una nación concreta, a una comunidad en la que existen elementos que la cohesionan y la hacen única. ¿Cuáles son esos elementos? Entre otros:

  • La lengua;
  • la religión;
  • la cultura;
  • la etnia;
  • la historia compartida;
  • el territorio;
  • las instituciones comunes.

Estos son los denominados elementos objetivos sobre los cuales se asienta el sentimiento de pertenencia a una comunidad nacional. Son “objetivos” porque existen fuera del individuo; pero lo decisivo es cómo cada persona los interioriza y los valora. No se trata de que todos los peruanos compartan exactamente los mismos elementos —no todos hablan la misma lengua ni practican la misma religión—, sino de que existe una comunidad nacional que ha construido referentes comunes en medio de su diversidad.

Por ejemplo, la lengua oficial mayoritaria es el castellano, pero la Constitución también reconoce al quechua y al aimara como lenguas oficiales donde predominen, y el Estado está obligado a respetar y fomentar las lenguas originarias. La religión mayoritaria es la católica, pero el Estado es laico y garantiza la libertad religiosa. La “peruanidad”, por tanto, no exige uniformidad religiosa ni lingüística: exige identificación con una comunidad donde esas diferencias conviven.

4.3. ¿Quiénes promueven la identidad nacional?

La identidad nacional no se forma espontáneamente. Es promovida por distintos agentes.

Los organismos del Estado. El Estado, a través de sus instituciones educativas, culturales y de comunicación, promueve la construcción de la identidad nacional. Lo hace mediante la educación básica, los museos, las bibliotecas, las políticas de protección del patrimonio, los símbolos patrios y las celebraciones cívicas. Aquí se conecta con el siguiente tema: el Estado peruano tiene entre sus deberes impulsar el bienestar general y la integración social.

Las instituciones civiles. Las asociaciones, las iglesias, los clubes departamentales, las organizaciones de comunidades campesinas y nativas, los colectivos culturales y las universidades también difunden cultura, memoria e identidad. Muchas veces lo hacen desde el barrio, la provincia o la comunidad, reforzando lazos que luego se amplían al conjunto nacional.

Los medios de comunicación. Los medios juegan un papel importante cuando incluyen en sus programas reportajes sobre rutas de viaje a lugares históricos, naturales o turísticos, costumbres, tradiciones y expresiones del folclore nacional. Con ello contribuyen a que el público conozca la diversidad del país y desarrolle un sentido de pertenencia.

La combinación de estos agentes puede fortalecer o debilitar el sentimiento nacional. Si la televisión solo muestra Lima y desprecia las culturas andinas, debilita la pertenencia. Si la escuela enseña la historia como algo ajeno, también. Por eso la peruanidad es una responsabilidad compartida.

5

5. Costumbres y tradiciones comunes

Uno de los contenidos más visibles del sentido de pertenencia son las costumbres y las tradiciones. Pero no son lo mismo, aunque suelen usarse como sinónimos.

5.1. Tradición y costumbre: dos conceptos distintos

Una tradición es una manera de pensar, comportarse o hacer algo que, a lo largo del tiempo, las personas de una determinada sociedad, comunidad o familia han realizado de forma similar. Las tradiciones se transmiten de generación en generación.

Las costumbres, en cambio, son las inclinaciones y los usos que forman el carácter distintivo de una nación, un grupo de personas o de una sola persona al practicar una tradición.

Dicho de otro modo: la tradición es el contenido que se transmite; la costumbre es la práctica concreta y habitual. Por ejemplo, la Fiesta de San Juan es una tradición amazónica; la costumbre de preparar y comer juane en esa fecha es una práctica que distingue a las familias de la región. La procesión del Señor de los Milagros es una tradición limeña; la costumbre de vestir hábito morado o de preparar turrones en octubre forma parte de su celebración.

Esta distinción es útil en el examen, porque muchas preguntas piden clasificar un enunciado como descripción de una tradición o de una costumbre, o identificar ejemplos de ambas.

5.2. Festividades más destacadas según regiones

El Perú, como país pluricultural y con una geografía variada, alberga diversas tradiciones y costumbres que se celebran en todo el territorio. Algunas tienen un origen milenario y perduran en el tiempo; otras, más modernas, se suman a las celebraciones ancestrales con gran acogida popular.

La tabla siguiente organiza algunas de las festividades más destacadas según las tres grandes regiones naturales.

Región Características generales Festividades destacadas
Costa Las costumbres precolombinas se fusionaron con nuevas tendencias y aportes externos, especialmente durante el virreinato y la república. Festival de la Marinera (Trujillo); Fiesta de la Vendimia (Ica); Procesión del Señor de los Milagros (Lima); Procesión de la Bandera (Tacna); Fiesta de la Santísima Cruz de Chalpón (Motupe, Lambayeque).
Sierra Alberga una mística y una solemnidad particulares; es considerada zona precursora de la identidad del país, con fuerte presencia quechua, aimara y mestiza. Inti Raymi (Cusco); Fiesta del Señor de Muruhuay (Tarma); Festividad de la Candelaria (Puno); Yawar Fiesta (Ayacucho y Apurímac); Carnaval de Cajamarca; Chonguinada (Huancayo, Junín); Festival de los Negritos (Huánuco); Tunantada (Jauja, Junín).
Selva Las costumbres tribales mantienen una importante independencia frente a la influencia occidental, con un fuerte respeto por la naturaleza. Fiesta de San Juan (toda la Amazonía); Fiesta de los Chayahuitas (Loreto); Carnaval y Junshía o matrimonio nativo (San Martín).

Estas festividades no son asunto privado de cada región. Por su difusión, muchas se han convertido en referentes de todos los peruanos. La Marinera, aunque nace en la costa norte, se baila en todo el país. La Candelaria, aunque tiene su centro en Puno, es reconocida como expresión cultural peruana. Estas celebraciones fortalecen el sentido de pertenencia porque permiten que una persona se identifique con su región y, al mismo tiempo, se reconozca dentro del Perú.

5.3. Celebraciones de alcance nacional

Además de las festividades regionales, existen celebraciones que se dan a nivel nacional. Entre ellas destacan:

  • Los carnavales, que se celebran en los meses de febrero y marzo en casi todo el país, aunque con variantes locales.
  • El Día Nacional del Pisco, cada 24 de julio.
  • La Semana Santa, que se vive con especial intensidad en ciudades como Ayacucho, donde incluye alfombras de flores y procesiones masivas.

Estas celebraciones de alcance nacional muestran que la peruanidad no se reduce a una sola región. Hay referentes que atraviesan las diferencias y que permiten hablar de una comunidad cultural peruana.

Cuidado

6. Errores frecuentes

Es importante identificar algunos errores que suelen aparecer al estudiar este tema.

Confundir peruanidad con nacionalismo excluyente. La peruanidad no odia al extranjero ni considera inferiores a otras culturas. Es un sentimiento de pertenencia abierto, compatible con la valoración de otras identidades. El chovinismo, que desprecia todo lo foráneo, no es peruanidad.

Creer que la identidad nacional exige uniformidad cultural. Como vimos, el Perú es pluricultural. La peruanidad se construye reconociendo la diversidad, no eliminándola. Una política que pretendiera imponer una sola lengua o una sola fiesta debilitaría el sentido de pertenencia de millones de personas.

Reducir el sentido de pertenencia a símbolos o fechas cívicas. Los símbolos patrios son importantes, pero la pertenencia es más amplia: incluye participación activa, memoria histórica, valoración de las lenguas y compromiso con la colectividad.

Usar “tradición” y “costumbre” como sinónimos exactos. No lo son. La tradición es el contenido transmitido; la costumbre es el uso o práctica al realizarla. Distinguirlas es clave en los exámenes.

Pensar que la identidad nacional solo la promueve el Estado. También la promueven las instituciones civiles y los medios de comunicación. El Estado tiene un papel importante, pero no exclusivo.

Tratar las lenguas originarias como dialectos o como un obstáculo. Las lenguas originarias son idiomas con gramática, historia y valor cultural. No son dialectos del castellano. Revalorarlas fortalece la peruanidad.

Creer que las festividades regionales fragmentan al país. Por el contrario, permiten que cada región celebre sus particularidades y, con ello, se sienta parte del todo. La unidad no se logra ignorando las diferencias, sino reconociéndolas.

Pensar que el sentido de pertenencia es estático. La identidad cambia con el tiempo. Las tradiciones se transforman, se mestizan y se adaptan. El reto es conservar su sentido sin congelarlas.

Aprende resolviendo

7. Ejemplos resueltos

Los siguientes ejemplos son nuevos, de dificultad creciente, y muestran cómo aplicar los conceptos del tema.

Ejemplo 1 (nivel básico)

Enunciado. Durante la semana de aniversario patrio, un estudiante afirma: “La peruanidad es exactamente lo mismo que la obligación de saludar a la bandera y entonar el himno nacional.” ¿Qué error conceptual presenta esta afirmación?

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 2 (nivel intermedio)

Enunciado. Relacione cada fundamento de la peruanidad con una acción concreta.

Fundamentos Acciones
1. Revalorar las lenguas originarias a. Un centro de salud incorpora a un conocedor de plantas medicinales de una comunidad nativa.
2. Asumir la interculturalidad b. Una escuela traduce materiales educativos al quechua y al aimara.
3. Incluir a las comunidades nativas c. Un municipio organiza mesas de diálogo donde participan representantes awajún y shipibo.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 3 (nivel intermedio-alto)

Enunciado. Señale la relación correcta entre región y festividad tradicional.

Región Festividad
I. Costa sur a. Festival de la Candelaria
II. Selva norte b. Chonguinada de Huancayo
III. Sierra central c. Fiesta de la Vendimia
IV. Sierra sur d. Carnaval y Junshía

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 4 (nivel avanzado)

Enunciado. Un colectivo cultural de Jauja solicita al municipio apoyo para difundir la Tunantada, una danza tradicional de la sierra central. Un regidor se opone y argumenta: “No debemos financiar costumbres locales, porque la peruanidad debe promover únicamente lo que es nacional y uniforme.” Evalúe esta postura a la luz de los aspectos que fundamentan la peruanidad.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Lo que viene

Hacia el siguiente tema

Hemos visto que la peruanidad y el sentido de pertenencia no se construyen solos: requieren la participación de la persona y de la comunidad, y son promovidos por agentes como el Estado, las instituciones civiles y los medios. En especial, el Estado aparece como un actor clave: debe garantizar los derechos, promover la integración y proteger la diversidad cultural. Por eso, el siguiente tema estudiará al Estado peruano: sus características, sus deberes y su estructura. Allí entenderemos cómo se organiza el poder para que esa identidad nacional que aquí hemos fundamentado pueda ejercerse en un sistema democrático y dentro de un Estado de derecho.

Ir al siguiente tema: Estado peruano: características y deberes, estructura del Estado peruano

¿Lo dominas?

Pon a prueba lo que aprendiste

20 preguntas de práctica tipo admisión y 8 preguntas reales de San Marcos, con clave y resolución explicada.

Practicar este tema
Practicar
28 min de lectura10 apartados5 temas que vinieron en admisión1 figuras y esquemas

El porqué del tema

¿Para qué estudiamos este tema?

En el tema anterior trabajamos la identidad como un proceso personal y social, y la interculturalidad como la capacidad de reconocer la diferencia cultural sin jerarquizarla. Ahora aplicamos esas herramientas a una escala mayor: el Perú. La pregunta que organiza este tema es, en apariencia, sencilla: ¿qué hace que una persona se sienta parte del Perú? Sin embargo, detrás de ella hay un problema profundo: si el Perú es un país extremadamente diverso, ¿qué es aquello que nos permite hablar de un “nosotros” sin borrar las lenguas, historias y tradiciones de cada pueblo?

Este tema responde a esa pregunta mediante dos conceptos centrales: la peruanidad y el sentido de pertenencia, y los aterriza en un contenido concreto: las costumbres y tradiciones comunes.

Comprender esto es importante por tres razones. Primero, porque en el examen de admisión este tema suele evaluarse mediante casos: situaciones escolares, comunitarias o mediáticas en las que hay que reconocer actitudes de valoración o de discriminación de lo peruano. Segundo, porque ayuda a distinguir términos que parecen sinónimos pero no lo son: identidad, peruanidad, pertenencia, tradición y costumbre. Tercero, porque el tema prepara directamente el siguiente: si la identidad nacional debe ser promovida y garantizada, necesitamos saber qué es el Estado peruano, cuáles son sus deberes y cómo se organiza.

Antes de empezar

Lo que necesitas saber antes

Conviene recordar tres ideas del tema anterior.

Identidad. Es un fenómeno subjetivo: cada persona la construye en interacción con otros. No nacemos con una identidad acabada, sino que la formamos a partir de los grupos con los que nos identificamos. Por eso se dice que la identidad personal está ligada al “sentido de pertenencia” a distintos grupos socioculturales.

Cultura. Es el conjunto de formas de vida, creencias, saberes, lenguas, costumbres y expresiones que una comunidad transmite de generación en generación. La cultura no es estática: cambia, se mestiza y se adapta.

Diversidad cultural e interculturalidad. El Perú es pluricultural. La diversidad no es un problema que deba desaparecer, sino un patrimonio que debe valorarse. La interculturalidad es la actitud que permite reconocer, respetar e incorporar esa diferencia como parte de la vida común.

Con esas herramientas podemos entrar al tema central.

1

1. El Perú como país diverso: el punto de partida

El Perú es uno de los países culturalmente más diversos de América. Esa diversidad se explica por la combinación de al menos tres factores: los pueblos originarios, que han ocupado el territorio desde hace milenios; la variedad geográfica, que va desde el litoral costero hasta las altas montañas andinas y la Amazonía; y los aportes de culturas extranjeras, llegadas en distintos momentos de la historia, especialmente durante la época virreinal y republicana.

La geografía, en particular, ha marcado profundamente las formas de vida. La costa, la sierra y la selva no son simplemente paisajes: son espacios donde se desarrollaron economías, tecnologías, lenguas y rituales diferentes. Esta relación entre territorio y cultura viene de lejos. Por ejemplo, dentro de la organización inca del Tahuantinsuyo, la región amazónica de la selva alta era conocida como Antisuyo, uno de los cuatro suyos. Las regiones naturales de Rupa Rupa (selva alta) y Omagua (selva baja) formaron parte de ese espacio de contacto entre el mundo andino y el amazónico.

¿Por qué comenzar hablando de diversidad? Porque si el Perú fuera culturalmente uniforme, la peruanidad no tendría mayor problema: bastaría con que todos compartiéramos una sola lengua, una sola historia y una sola costumbre. La dificultad —y la riqueza— del caso peruano es que la unidad debe construirse sobre la base de la pluralidad. La peruanidad, entonces, no consiste en eliminar las diferencias regionales, étnicas o lingüísticas, sino en encontrar vínculos comunes sin negar esas diferencias.

2

2. ¿Qué es la peruanidad?

La peruanidad puede definirse como el sentimiento de identidad que vincula a los pueblos y a los habitantes del Perú. No es un concepto jurídico, como la nacionalidad, ni una simple preferencia por lo peruano, como el orgullo ocasional por un plato típico. Es un vínculo afectivo y cultural: la peruanidad se basa en el afecto hacia las tradiciones del país y en la fe en su destino.

Conviene descomponer esta definición.

Sentimiento de identidad. La peruanidad implica que una persona se reconoce a sí misma como parte del Perú. Ese reconocimiento no es solo racional: tiene una dimensión emocional. Sentirse peruano es algo que se siente, se valora y se expresa.

Vínculo entre los pueblos y los habitantes. La peruanidad no es una experiencia aislada. Vincula a personas de la costa, la sierra y la selva; a quienes viven en el país y a quienes migraron fuera; a poblaciones urbanas y rurales; a pueblos originarios y comunidades de ascendencia diversa.

Afecto hacia las tradiciones. No se ama lo que no se conoce. Por eso la peruanidad supone acercarse a las tradiciones, comprender su valor y transmitirlas. El afecto no debe confundirse con una idealización acrítica: se puede valorar la cultura y, al mismo tiempo, reconocer sus tensiones y transformaciones.

Fe en el destino. La peruanidad no mira solo al pasado. También implica confianza en que el Perú, con sus problemas y potencialidades, puede construir un futuro mejor. Esa fe es un motor para la participación ciudadana.

En la peruanidad se hallan, por tanto, expresiones como la cultura, el arte y las vivencias que construyen la idea de Perú. No se trata de un contenido único impuesto desde el Estado, sino de un conjunto de referentes que se transmiten en la familia, la escuela, los barrios y los medios.

Una distinción importante: la peruanidad no es lo mismo que la ciudadanía. La ciudadanía es la condición jurídica y política de quien pertenece al Estado y tiene derechos y deberes reconocidos por la Constitución. La peruanidad es más amplia y más subjetiva: se refiere a la identificación cultural y afectiva con el Perú. Una persona puede ser ciudadana peruana y, sin embargo, no haber desarrollado un fuerte sentido de peruanidad; y alguien puede sentirse profundamente peruano aunque viva fuera del territorio o no participe formalmente en política.

3

3. Aspectos que fundamentan nuestra peruanidad

Si la peruanidad es un sentimiento, ¿sobre qué bases se construye? No surge de la nada. Existen varios aspectos que la fundamentan. Son pilares que, trabajados de manera consciente, fortalecen la identidad nacional. A continuación se desarrollan siete de ellos.

3.1. La historia como cimiento

El primer fundamento es revalorar la acción del hombre peruano a través de la historia.

La historia del Perú no es una sucesión de derrotas ni un relato exclusivo de héroes. Es el resultado de la acción de millones de personas que, en distintas épocas, transformaron el territorio, crearon conocimientos, resistieron dominaciones y propusieron formas de organización. Revalorar esa historia implica reconocer los aportes de las sociedades prehispánicas, del mundo virreinal y de la república, sin ocultar los conflictos ni idealizar ningún periodo.

Por ejemplo, las sociedades andinas desarrollaron una impresionante tecnología agrícola, una compleja organización política y una rica vida religiosa. Aun los pueblos que no fueron incorporados plenamente al Tahuantinsuyo, como muchos pueblos amazónicos, tienen una historia propia de adaptación y resistencia. Conocerla ayuda a combatir la idea equivocada de que solo lo occidental o lo moderno es valioso.

La revaloración histórica no es memorizar fechas. Es comprender que las sociedades que habitaron el Perú hicieron contribuciones originales al desarrollo humano, y que esa herencia vive en el presente.

3.2. El valor de las ciudades pre y poscolombinas

El segundo fundamento es reconocer el valor de las ciudades fundadas en el Perú pre y poscolombino como manifestaciones de la creación material del ser humano.

Las ciudades no son solo conjuntos de edificios. Son la huella visible de la organización social, económica y política de una época. En el Perú, encontramos ciudades prehispánicas de enorme importancia, como Caral, Chan Chan o el Cusco, y ciudades fundadas o reorganizadas durante el periodo virreinal, como Lima, Ayacucho o Trujillo. Cada una expresa una manera de entender el espacio y la vida colectiva.

Valorar estas ciudades implica cuidarlas, conocer su historia y entenderlas como patrimonio común. No se trata de oponer lo prehispánico a lo colonial, sino de reconocer que ambos forman parte de la formación peruana.

3.3. Las técnicas agrícolas ancestrales

El tercer fundamento es valorar las técnicas diseñadas por los antiguos peruanos para la agricultura y el aprovechamiento del suelo.

El territorio peruano es difícil: desiertos, montañas empinadas, zonas de heladas y una Amazonía inundable. A pesar de ello, las sociedades andinas y amazónicas lograron producir alimentos para grandes poblaciones. Para conseguirlo desarrollaron andenes, terrazas agrícolas que permitieron cultivar en laderas; camellones o waru waru, que protegían los cultivos de las heladas en el altiplano; cochas o lagunas artificiales en la selva, y complejos sistemas de irrigación en la costa.

Estos saberes no son simples curiosidades del pasado. Hoy se les reconoce como tecnologías sostenibles y adaptadas al medio. Valorarlos es reconocer la inteligencia de los antiguos peruanos y la posibilidad de aprender de ella para enfrentar problemas actuales, como el cambio climático o la seguridad alimentaria.

3.4. Las lenguas originarias

El cuarto fundamento es considerar y revalorar los idiomas de nuestros antepasados que aún sobreviven, incorporándolos a la cultura nacional.

El Perú es un país multilingüe. Junto al castellano conviven el quechua, el aimara y decenas de lenguas amazónicas, como el asháninka, el shipibo-konibo o el awajún. Una lengua no es solo un medio de comunicación: es una forma de ver el mundo, una memoria colectiva y un vínculo comunitario.

Revalorar las lenguas originarias significa evitar que se las trate como “dialectos” inferiores o como un obstáculo para el desarrollo. Significa garantizar que sus hablantes puedan usarlas en la educación, los servicios públicos y los medios de comunicación. También significa que todos los peruanos, aunque no hablemos una lengua originaria, reconozcamos su valor como parte del patrimonio nacional.

Un error frecuente, que aparece en situaciones escolares, es burlarse de quien habla una lengua originaria o considerar que escucharla no tiene sentido. Esa actitud contradice directamente los fundamentos de la peruanidad. La tarea educativa es justamente incorporar estos idiomas a la vida cultural del país, no relegarlos al ámbito privado.

3.5. Las manifestaciones folclóricas

El quinto fundamento es apreciar las manifestaciones folclóricas autóctonas y las surgidas del mestizaje, practicándolas y difundiéndolas sin discriminación.

El folclore peruano es muy amplio: danzas, música, fiestas, trajes, gastronomía, saberes y rituales. Algunas manifestaciones provienen de tradiciones originarias; otras nacieron del encuentro entre culturas indígenas, africanas, europeas y asiáticas. Todas forman parte del país.

Valorar el folclore no es reducirlo a espectáculo ni congelarlo en el tiempo. Es reconocer que las comunidades continúan creando y transformando sus expresiones. La marinera, el huaylarsh, la chonguinada, la tunantada, el carnaval andino o las fiestas amazónicas son lenguajes culturales vivos. Cuando un estudiante participa o difunde estas manifestaciones, está fortaleciendo su sentido de pertenencia.

3.6. La interculturalidad como actitud

El sexto fundamento es asumir el concepto de interculturalidad: la capacidad de reconocer e incorporar la diferencia como una constante de la vida contemporánea.

Este punto retoma directamente el tema anterior. Si el Perú es diverso, la peruanidad no puede fundarse en la imposición de una cultura sobre las demás. Debe fundarse en el diálogo entre culturas. La interculturalidad no es simplemente tolerar al otro ni celebrar su folclor de manera superficial; es aprender a convivir reconociendo la igualdad de dignidad de todas las culturas.

En la práctica, esto significa que en la escuela se debe permitir que un estudiante hable desde su cultura; que en los servicios públicos se atienda en lenguas originarias; que las políticas de salud incorporen saberes tradicionales sin despreciarlos; y que los medios de comunicación no estereotipen a las comunidades andinas o amazónicas.

3.7. La inclusión de las comunidades campesinas y nativas

El séptimo fundamento es incluir en la vida nacional a los millones de peruanos que, organizados en comunidades campesinas y nativas, pueblan el territorio, muchas veces alejados de los beneficios que otorga la civilización moderna.

Las comunidades campesinas y nativas son una forma de organización colectiva de gran importancia en el Perú. Poseen territorios, formas de trabajo y normas propias. Sin embargo, históricamente han sido excluidas de la educación, la salud, las carreteras, la energía eléctrica y la participación política. Esa exclusión debilita el sentido de pertenencia, porque difícilmente una persona se identifica con una comunidad nacional que no la reconoce ni le brinda condiciones dignas.

Incluir no significa asimilar ni hacer que estas comunidades abandonen su cultura. Al contrario, significa que participen en la vida nacional desde su propia identidad, con acceso a los mismos derechos que todos los peruanos. Por ejemplo, son parte de la vida nacional cuando sus saberes medicinales son valorados, cuando tienen representación política, cuando sus territorios son protegidos y cuando sus lenguas se usan en la educación.

Aquí se nota por qué la peruanidad no es una cuestión puramente simbólica. Tiene una dimensión ética y política: un país que excluye a parte de su población no puede pedirle que se sienta parte de él.

4

4. El sentido de pertenencia

Hemos hablado de la peruanidad y de sus fundamentos. Ahora es necesario precisar qué entendemos exactamente por sentido de pertenencia.

4.1. Definición y rasgos

El sentido de pertenencia es una forma de adhesión a los rasgos distintivos de la cultura, que implica una actitud consciente y comprometida con una determinada colectividad, en cuyo seno el sujeto participa activamente.

Conviene desmenuzar esta definición, porque tiene varios matices importantes.

Adhesión. No se trata de una simple ubicación geográfica ni de un documento de identidad. Es un vínculo subjetivo: la persona se adhiere, se identifica, se siente parte.

A los rasgos distintivos de la cultura. Esa adhesión se dirige a cosas concretas: lenguas, fiestas, costumbres, historias, símbolos, valores. No es un sentimiento vacío.

Actitud consciente. La pertenencia no es automática ni instintiva. Implica darse cuenta de aquello con lo que uno se identifica. Por eso puede fortalecerse o debilitarse según la educación y las experiencias de cada persona.

Comprometida. El sentimiento de pertenencia no se agota en la emoción: se expresa en acciones. Quien se siente parte de una comunidad se compromete con su cuidado y su mejora. No es lo mismo “sentirse orgulloso” de manera pasiva que participar activamente en la vida comunal, escolar, barrial o nacional.

Participación activa. Por eso, el sentido de pertenencia verdadero conduce a participar: asistir a las asambleas, celebrar las fiestas, defender los derechos, colaborar en la solución de problemas. La pertenencia no es espectadora; es práctica.

En resumen, el sentido de pertenencia convierte una identidad abstracta en una relación viva con la colectividad.

Círculos concéntricos del sentido de pertenencia

El esquema anterior ayuda a visualizar que la persona no se relaciona con el Perú en abstracto. Primero se identifica con grupos cercanos —la familia, la escuela, el barrio, la comunidad campesina, el pueblo originario— y, a partir de ellos, puede proyectarse hacia la comunidad nacional. Por eso un peruano puede sentirse a la vez cusqueño, quechuahablante y peruano; o awajún, amazónico y peruano. Las identidades no se excluyen, se articulan.

4.2. Identidad social e identidad nacional

Para comprender mejor el sentido de pertenencia, resulta útil recordar el aporte del psicólogo social Henri Tajfel, quien en 1981 definió la identidad social como aquella parte del autoconcepto de una persona que deriva del conocimiento de su pertenencia a un grupo social, junto con el significado valorativo y emocional asociado a esa pertenencia.

Esto significa que, cuando una persona dice “soy peruana”, no está dando un dato neutro. Está diciendo que se reconoce en un grupo, que valora esa pertenencia y que siente algo al respecto. Adicionalmente, Tajfel vinculó esta noción con los movimientos sociales que reivindican el derecho de las minorías étnicas a la diferencia cultural y a que ese derecho sea reconocido por las autoridades. Así, el sentido de pertenencia no solo une: también puede ser una base para exigir reconocimiento y respeto.

En esa misma línea, la identidad nacional se puede definir como el sentimiento subjetivo del individuo de pertenecer a una nación concreta, a una comunidad en la que existen elementos que la cohesionan y la hacen única. ¿Cuáles son esos elementos? Entre otros:

  • La lengua;
  • la religión;
  • la cultura;
  • la etnia;
  • la historia compartida;
  • el territorio;
  • las instituciones comunes.

Estos son los denominados elementos objetivos sobre los cuales se asienta el sentimiento de pertenencia a una comunidad nacional. Son “objetivos” porque existen fuera del individuo; pero lo decisivo es cómo cada persona los interioriza y los valora. No se trata de que todos los peruanos compartan exactamente los mismos elementos —no todos hablan la misma lengua ni practican la misma religión—, sino de que existe una comunidad nacional que ha construido referentes comunes en medio de su diversidad.

Por ejemplo, la lengua oficial mayoritaria es el castellano, pero la Constitución también reconoce al quechua y al aimara como lenguas oficiales donde predominen, y el Estado está obligado a respetar y fomentar las lenguas originarias. La religión mayoritaria es la católica, pero el Estado es laico y garantiza la libertad religiosa. La “peruanidad”, por tanto, no exige uniformidad religiosa ni lingüística: exige identificación con una comunidad donde esas diferencias conviven.

4.3. ¿Quiénes promueven la identidad nacional?

La identidad nacional no se forma espontáneamente. Es promovida por distintos agentes.

Los organismos del Estado. El Estado, a través de sus instituciones educativas, culturales y de comunicación, promueve la construcción de la identidad nacional. Lo hace mediante la educación básica, los museos, las bibliotecas, las políticas de protección del patrimonio, los símbolos patrios y las celebraciones cívicas. Aquí se conecta con el siguiente tema: el Estado peruano tiene entre sus deberes impulsar el bienestar general y la integración social.

Las instituciones civiles. Las asociaciones, las iglesias, los clubes departamentales, las organizaciones de comunidades campesinas y nativas, los colectivos culturales y las universidades también difunden cultura, memoria e identidad. Muchas veces lo hacen desde el barrio, la provincia o la comunidad, reforzando lazos que luego se amplían al conjunto nacional.

Los medios de comunicación. Los medios juegan un papel importante cuando incluyen en sus programas reportajes sobre rutas de viaje a lugares históricos, naturales o turísticos, costumbres, tradiciones y expresiones del folclore nacional. Con ello contribuyen a que el público conozca la diversidad del país y desarrolle un sentido de pertenencia.

La combinación de estos agentes puede fortalecer o debilitar el sentimiento nacional. Si la televisión solo muestra Lima y desprecia las culturas andinas, debilita la pertenencia. Si la escuela enseña la historia como algo ajeno, también. Por eso la peruanidad es una responsabilidad compartida.

5

5. Costumbres y tradiciones comunes

Uno de los contenidos más visibles del sentido de pertenencia son las costumbres y las tradiciones. Pero no son lo mismo, aunque suelen usarse como sinónimos.

5.1. Tradición y costumbre: dos conceptos distintos

Una tradición es una manera de pensar, comportarse o hacer algo que, a lo largo del tiempo, las personas de una determinada sociedad, comunidad o familia han realizado de forma similar. Las tradiciones se transmiten de generación en generación.

Las costumbres, en cambio, son las inclinaciones y los usos que forman el carácter distintivo de una nación, un grupo de personas o de una sola persona al practicar una tradición.

Dicho de otro modo: la tradición es el contenido que se transmite; la costumbre es la práctica concreta y habitual. Por ejemplo, la Fiesta de San Juan es una tradición amazónica; la costumbre de preparar y comer juane en esa fecha es una práctica que distingue a las familias de la región. La procesión del Señor de los Milagros es una tradición limeña; la costumbre de vestir hábito morado o de preparar turrones en octubre forma parte de su celebración.

Esta distinción es útil en el examen, porque muchas preguntas piden clasificar un enunciado como descripción de una tradición o de una costumbre, o identificar ejemplos de ambas.

5.2. Festividades más destacadas según regiones

El Perú, como país pluricultural y con una geografía variada, alberga diversas tradiciones y costumbres que se celebran en todo el territorio. Algunas tienen un origen milenario y perduran en el tiempo; otras, más modernas, se suman a las celebraciones ancestrales con gran acogida popular.

La tabla siguiente organiza algunas de las festividades más destacadas según las tres grandes regiones naturales.

Región Características generales Festividades destacadas
Costa Las costumbres precolombinas se fusionaron con nuevas tendencias y aportes externos, especialmente durante el virreinato y la república. Festival de la Marinera (Trujillo); Fiesta de la Vendimia (Ica); Procesión del Señor de los Milagros (Lima); Procesión de la Bandera (Tacna); Fiesta de la Santísima Cruz de Chalpón (Motupe, Lambayeque).
Sierra Alberga una mística y una solemnidad particulares; es considerada zona precursora de la identidad del país, con fuerte presencia quechua, aimara y mestiza. Inti Raymi (Cusco); Fiesta del Señor de Muruhuay (Tarma); Festividad de la Candelaria (Puno); Yawar Fiesta (Ayacucho y Apurímac); Carnaval de Cajamarca; Chonguinada (Huancayo, Junín); Festival de los Negritos (Huánuco); Tunantada (Jauja, Junín).
Selva Las costumbres tribales mantienen una importante independencia frente a la influencia occidental, con un fuerte respeto por la naturaleza. Fiesta de San Juan (toda la Amazonía); Fiesta de los Chayahuitas (Loreto); Carnaval y Junshía o matrimonio nativo (San Martín).

Estas festividades no son asunto privado de cada región. Por su difusión, muchas se han convertido en referentes de todos los peruanos. La Marinera, aunque nace en la costa norte, se baila en todo el país. La Candelaria, aunque tiene su centro en Puno, es reconocida como expresión cultural peruana. Estas celebraciones fortalecen el sentido de pertenencia porque permiten que una persona se identifique con su región y, al mismo tiempo, se reconozca dentro del Perú.

5.3. Celebraciones de alcance nacional

Además de las festividades regionales, existen celebraciones que se dan a nivel nacional. Entre ellas destacan:

  • Los carnavales, que se celebran en los meses de febrero y marzo en casi todo el país, aunque con variantes locales.
  • El Día Nacional del Pisco, cada 24 de julio.
  • La Semana Santa, que se vive con especial intensidad en ciudades como Ayacucho, donde incluye alfombras de flores y procesiones masivas.

Estas celebraciones de alcance nacional muestran que la peruanidad no se reduce a una sola región. Hay referentes que atraviesan las diferencias y que permiten hablar de una comunidad cultural peruana.

Cuidado

6. Errores frecuentes

Es importante identificar algunos errores que suelen aparecer al estudiar este tema.

Confundir peruanidad con nacionalismo excluyente. La peruanidad no odia al extranjero ni considera inferiores a otras culturas. Es un sentimiento de pertenencia abierto, compatible con la valoración de otras identidades. El chovinismo, que desprecia todo lo foráneo, no es peruanidad.

Creer que la identidad nacional exige uniformidad cultural. Como vimos, el Perú es pluricultural. La peruanidad se construye reconociendo la diversidad, no eliminándola. Una política que pretendiera imponer una sola lengua o una sola fiesta debilitaría el sentido de pertenencia de millones de personas.

Reducir el sentido de pertenencia a símbolos o fechas cívicas. Los símbolos patrios son importantes, pero la pertenencia es más amplia: incluye participación activa, memoria histórica, valoración de las lenguas y compromiso con la colectividad.

Usar “tradición” y “costumbre” como sinónimos exactos. No lo son. La tradición es el contenido transmitido; la costumbre es el uso o práctica al realizarla. Distinguirlas es clave en los exámenes.

Pensar que la identidad nacional solo la promueve el Estado. También la promueven las instituciones civiles y los medios de comunicación. El Estado tiene un papel importante, pero no exclusivo.

Tratar las lenguas originarias como dialectos o como un obstáculo. Las lenguas originarias son idiomas con gramática, historia y valor cultural. No son dialectos del castellano. Revalorarlas fortalece la peruanidad.

Creer que las festividades regionales fragmentan al país. Por el contrario, permiten que cada región celebre sus particularidades y, con ello, se sienta parte del todo. La unidad no se logra ignorando las diferencias, sino reconociéndolas.

Pensar que el sentido de pertenencia es estático. La identidad cambia con el tiempo. Las tradiciones se transforman, se mestizan y se adaptan. El reto es conservar su sentido sin congelarlas.

Aprende resolviendo

7. Ejemplos resueltos

Los siguientes ejemplos son nuevos, de dificultad creciente, y muestran cómo aplicar los conceptos del tema.

Ejemplo 1 (nivel básico)

Enunciado. Durante la semana de aniversario patrio, un estudiante afirma: “La peruanidad es exactamente lo mismo que la obligación de saludar a la bandera y entonar el himno nacional.” ¿Qué error conceptual presenta esta afirmación?

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 2 (nivel intermedio)

Enunciado. Relacione cada fundamento de la peruanidad con una acción concreta.

Fundamentos Acciones
1. Revalorar las lenguas originarias a. Un centro de salud incorpora a un conocedor de plantas medicinales de una comunidad nativa.
2. Asumir la interculturalidad b. Una escuela traduce materiales educativos al quechua y al aimara.
3. Incluir a las comunidades nativas c. Un municipio organiza mesas de diálogo donde participan representantes awajún y shipibo.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 3 (nivel intermedio-alto)

Enunciado. Señale la relación correcta entre región y festividad tradicional.

Región Festividad
I. Costa sur a. Festival de la Candelaria
II. Selva norte b. Chonguinada de Huancayo
III. Sierra central c. Fiesta de la Vendimia
IV. Sierra sur d. Carnaval y Junshía

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 4 (nivel avanzado)

Enunciado. Un colectivo cultural de Jauja solicita al municipio apoyo para difundir la Tunantada, una danza tradicional de la sierra central. Un regidor se opone y argumenta: “No debemos financiar costumbres locales, porque la peruanidad debe promover únicamente lo que es nacional y uniforme.” Evalúe esta postura a la luz de los aspectos que fundamentan la peruanidad.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Lo que viene

Hacia el siguiente tema

Hemos visto que la peruanidad y el sentido de pertenencia no se construyen solos: requieren la participación de la persona y de la comunidad, y son promovidos por agentes como el Estado, las instituciones civiles y los medios. En especial, el Estado aparece como un actor clave: debe garantizar los derechos, promover la integración y proteger la diversidad cultural. Por eso, el siguiente tema estudiará al Estado peruano: sus características, sus deberes y su estructura. Allí entenderemos cómo se organiza el poder para que esa identidad nacional que aquí hemos fundamentado pueda ejercerse en un sistema democrático y dentro de un Estado de derecho.

Ir al siguiente tema: Estado peruano: características y deberes, estructura del Estado peruano

¿Lo dominas?

Pon a prueba lo que aprendiste

20 preguntas de práctica tipo admisión y 8 preguntas reales de San Marcos, con clave y resolución explicada.

Practicar este tema
Practicar

Evaluación del tema

20 preguntas para medir aprendizaje real

Hasta 6 básicas, 8 intermedias y 6 avanzadas; si un nivel no alcanza, se completa con el nivel más cercano. El diagnóstico recomienda una ruta; la evaluación final actualiza el porcentaje y puede marcar el tema como aprendido.

Básico 5/6Intermedio 18/8Avanzado 5/6Total 28/20

Aprender desde las preguntas

Preguntas relacionadas

Practicar este tema
1En una institución educativa, un estudiante comenta: «Las lenguas amazónicas no sirven para la vida moderna; lo mejor es dejar de hablarlas». Desde los aspectos que fundamentan nuestra peruanidad, la actitud correcta frente a los idiomas originarios es:UNMSM Sin procesoBásico
2María se siente muy identificada con las tradiciones de su comunidad, pero nunca asiste a las faenas comunales ni participa en las celebraciones. De acuerdo con el concepto de sentido de pertenencia, esta actitud es insuficiente porque dicho sentido implica:UNMSM Sin procesoBásico
3El profesor pregunta por qué, para fortalecer la peruanidad, debemos reconocer el valor de ciudades como Caral, Chan Chan, el Cusco y Lima. La razón principal es que estas ciudades:UNMSM Sin procesoBásico