
Consumo
Analizarás cómo consumen las familias y qué factores explican su gasto, con las leyes de Engel, la función de consumo keynesiana y la canasta básica ligada a pobreza y protección al consumidor.
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El porqué del tema
¿Para qué estudiamos este tema?
En el tema anterior, Distribución, vimos que la renta generada en la producción se reparte entre los factores productivos: los trabajadores reciben salarios, los dueños del capital reciben intereses o beneficios, y los propietarios de recursos naturales reciben rentas. Ese reparto determina cuánto dinero llega a las familias. Ahora corresponde preguntarnos qué hacen las familias con ese ingreso. La respuesta más inmediata es que lo destinan a comprar y usar bienes y servicios para satisfacer sus necesidades: eso es el consumo.
El consumo es, al mismo tiempo, el punto de llegada y el punto de partida del proceso económico. Es el punto de llegada porque la producción, la circulación y la distribución tienen sentido en la medida en que permiten que las personas se alimenten, vistan, eduquen, se desplacen y disfruten de la vida. Es el punto de partida porque, si las familias no consumieran, las empresas no venderían, no tendrían incentivo para seguir produciendo, y la economía se estancaría.
En los exámenes de admisión de San Marcos, este tema se concentra en tres grandes bloques. Primero, las leyes de Engel, que relacionan el nivel de ingreso con la proporción del gasto en alimentos y en otros rubros. Segundo, la función de consumo keynesiana, con conceptos como consumo autónomo, propensión marginal a consumir y propensión marginal a ahorrar. Tercero, la canasta básica de consumo, la línea de pobreza y la protección al consumidor, en los que intervienen el INEI y los organismos reguladores peruanos. Por ello, este texto desarrolla esos bloques con mayor amplitud, sin dejar de lado los conceptos clásicos que también forman parte del temario.
Al final, el tema deja preparado el camino hacia Inversión: aquella parte del ingreso que no se consume se ahorra, y el ahorro es la base para financiar la inversión productiva, que es el motor del crecimiento.
Antes de empezar
Lo que necesitas saber antes
Antes de entrar al consumo conviene recordar muy brevemente tres ideas.
El proceso económico. La economía se organiza en fases encadenadas: producción, circulación, distribución y consumo. La producción crea los bienes y servicios; la circulación los lleva desde los productores hasta los consumidores mediante los mercados; la distribución reparte la renta entre los factores productivos; y el consumo aplica los bienes y servicios a la satisfacción de las necesidades. El consumo, por tanto, cierra el circuito.
La familia como unidad de consumo. En el flujo circular, las familias ofrecen trabajo, capital o recursos naturales a las empresas y, a cambio, reciben ingresos: salarios, intereses, beneficios o rentas. Con esos ingresos, las familias compran bienes y servicios a las empresas. Por eso se dice que las familias son las unidades de consumo por excelencia, mientras que las empresas son las unidades de producción.
Ingreso disponible. No todo el ingreso que recibe una persona puede gastarse libremente, porque existen impuestos y contribuciones. El ingreso disponible () es el ingreso que queda después de pagar impuestos directos y de sumar, si corresponde, transferencias del Estado. Es la variable clave para explicar el consumo: una familia consume y ahorra a partir de su ingreso disponible.
1. El consumo: concepto e importancia
El consumo es la última fase del proceso económico. Consiste en el uso de los bienes y servicios ofertados para satisfacer necesidades humanas. No debe confundirse con la compra: comprar un televisor es un gasto de consumo; usarlo para informarse o entretenerse es el consumo propiamente dicho. La compra es el acto económico por el cual se adquiere el bien; el consumo es la aplicación final del bien a una necesidad.
Esta distinción es útil para entender por qué la circulación y la distribución son previas al consumo. La circulación pone los bienes al alcance de las familias; la distribución les da capacidad de compra; el consumo usa efectivamente los bienes para satisfacer necesidades. Una vez que se consume, se cierra el ciclo económico y, al mismo tiempo, se crea la necesidad de producir nuevamente.
La importancia del consumo reside en que sin él no habría razón para producir. Las empresas producen porque esperan vender; si las familias dejan de consumir, las ventas caen, las empresas reducen su producción, despiden trabajadores o dejan de invertir. En una economía como la peruana, el consumo de los hogares es el componente más grande de la demanda agregada: cuando el consumo crece, el país crece; cuando se contrae, la economía se desacelera.
Además, el consumo de las personas no es un acto puramente individual. El consumo de alimentos, vivienda, salud y educación reproduce la capacidad de trabajo: un trabajador bien alimentado y sano puede producir más. Por eso, desde el punto de vista social, el consumo humano también es una forma de inversión en las personas, aunque en la contabilidad macroeconómica se lo clasifique como consumo.
2. Formas y clases de consumo
No todos los bienes se consumen de la misma manera. Una primera clasificación atiende a la forma en que se aprovecha la riqueza.
2.1. Formas de consumo
a) Consumo por uso. Se da cuando se aprovecha la misma riqueza repetidamente, hasta que se desgasta, se deteriora o deja de ser útil. Corresponde a los bienes no fungibles o durables. Por ejemplo, la ropa, los muebles, los electrodomésticos o los libros se usan muchas veces antes de agotarse.
b) Consumo por eliminación. Se da cuando el bien se extingue con el primer uso. Corresponde a los bienes fungibles o no durables. Por ejemplo, los alimentos, las bebidas o la gasolina desaparecen al ser consumidos.
Esta diferencia importa porque los bienes durables y no durables tienen dinámicas de gasto distintas. En épocas de crisis, las familias suelen recortar primero la compra de bienes durables (como televisores o automóviles), porque pueden seguir usando los que ya tienen; en cambio, el gasto en alimentos y medicinas es más difícil de reducir.
2.2. Clases de consumo
Según la función que cumple dentro del proceso productivo, el consumo puede ser:
a) Consumo industrial o de insumos. Es el consumo de materias primas, insumos o bienes intermedios por parte de las empresas para producir bienes finales. También se llama consumo directamente productivo, porque los bienes consumidos se transforman en otros bienes. Por ejemplo, una fábrica de muebles consume madera, una panadería consume harina y levadura, una textil consume algodón.
b) Consumo humano o indirectamente productivo. Es el consumo de bienes finales por parte de las personas. Se llama indirectamente productivo porque no se transforma en un bien nuevo, pero contribuye a la producción al mantener y reponer la capacidad de trabajo de las personas. Por ejemplo, cuando un obrero almuerza, ese consumo no produce directamente un bien, pero le permite seguir trabajando en la fábrica.
c) Consumo improductivo. Es aquel que no contribuye a la producción y que incluso puede ser perjudicial. Por ejemplo, el consumo excesivo de alcohol o drogas, el deterioro de un bien por mal uso, o la destrucción innecesaria de recursos. Este tipo de consumo resta bienestar y reduce la capacidad productiva.
La distinción entre consumo humano e industrial es relevante para no contabilizar dos veces los bienes en la economía: la harina que compra una panadería es consumo industrial; el pan que compra una familia es consumo humano o final.
3. Niveles de consumo y medición de la pobreza
El consumo no es igual para todas las familias. Según el nivel de ingreso y la capacidad para satisfacer necesidades, los textos clásicos de economía distinguen cuatro niveles de consumo.
3.1. Niveles clásicos de consumo
a) Miseria. Situación de quienes tienen ingresos tan bajos que no alcanzan a satisfacer de manera suficiente ni siquiera sus necesidades primarias. Las personas en miseria padecen subalimentación, vivienda precaria y graves carencias. Este nivel se asocia hoy a la pobreza extrema.
b) Pobreza. Situación de quienes logran cubrir ajustadamente sus necesidades primarias y solo una parte de las necesidades secundarias. No padecen una carencia extrema, pero viven con estrechez y sin capacidad de ahorro significativa. Es el nivel que en las estadísticas modernas corresponde a la pobreza monetaria.
c) Holgura. Situación de solvencia económica: la familia cubre sus necesidades primarias y secundarias, e incluso puede acceder a algunas necesidades suntuarias y ahorrar. Aquí se ubica la clase media y media alta.
d) Riqueza. Situación de opulencia, en la que una minoría de la población satisface con suficiencia todas las necesidades humanas y acumula grandes patrimonios.
Estos niveles dependen de la distribución del ingreso, el tema anterior. Si la distribución es muy desigual, coexistirán una minoría rica y una mayoría pobre o en miseria; si la distribución mejora, la clase media se amplía.
3.2. La canasta básica y las líneas de pobreza
En el Perú, la medición oficial de la pobreza se apoya en el concepto de canasta básica. Una canasta es un conjunto de bienes y servicios que un hogar promedio necesita para mantener cierto nivel de bienestar.
La Canasta Básica de Alimentos (CBA). Reúne los alimentos que cubren los requerimientos mínimos de calorías, proteínas y nutrientes de un hogar representativo. Su valor monetario define la línea de pobreza extrema.
La Canasta Básica de Consumo (CBC). Incluye la canasta de alimentos más un conjunto de bienes y servicios no alimentarios esenciales: vivienda, vestido, transporte, salud, educación, etc. Su valor monetario define la línea de pobreza monetaria.
Con estas dos líneas se clasifica a los hogares según su gasto per cápita:
- Si el gasto per cápita es menor que la línea de pobreza extrema, el hogar es pobre extremo (situación de miseria).
- Si el gasto per cápita es mayor que la línea de pobreza extrema, pero menor que la línea de pobreza monetaria, el hogar es pobre no extremo.
- Si el gasto per cápita es mayor que la línea de pobreza monetaria, el hogar es no pobre.
Esto permite entender un punto que suele preguntarse en admisión: si el costo de la canasta básica de alimentos aumenta, la línea de pobreza extrema se desplaza hacia arriba, porque ahora se requiere más dinero para comprar la misma canasta alimentaria mínima. Con los mismos ingresos, más hogares pueden caer bajo esa línea. No es que las personas se vuelvan más pobres de un día para otro en términos reales, sino que el umbral de medición se ha vuelto más exigente.
3.3. ¿Por qué actualizar la canasta básica?
Los patrones de consumo cambian con el tiempo: aparecen nuevos productos, se incorporan servicios como internet o telefonía celular, cambian los precios relativos y se modifica la composición de los hogares. Por eso, el INEI actualiza periódicamente la canasta básica de consumo.
La canasta básica es una referencia para dos mediciones fundamentales: la inflación, mediante el índice de precios al consumidor (IPC), y la pobreza, mediante las líneas de pobreza monetaria y extrema. El IPC mide la variación de precios de una canasta de consumo de un consumidor típico; si la canasta está desactualizada, la inflación medida no reflejará bien lo que realmente compran las familias. Del mismo modo, si la canasta con la que se fija la línea de pobreza está desactualizada, se podría subestimar o sobreestimar la pobreza.
4. El presupuesto familiar y la estructura del gasto
El presupuesto familiar es el registro o plan de los ingresos y gastos de una familia durante un periodo, normalmente mensual. Del lado de los ingresos aparecen los salarios, rentas, intereses, transferencias, remesas y otros ingresos. Del lado de los gastos aparecen los rubros de consumo: alimentos, vivienda, vestido, transporte, educación, salud, esparcimiento, comunicaciones, etc.
Lo que interesa a la economía no es solo cuánto gasta una familia, sino cómo se distribuye ese gasto. A eso se le llama estructura del gasto: qué porcentaje del ingreso o del gasto total se destina a cada rubro.
La estructura del gasto no es arbitraria. Depende del nivel de ingreso, del tamaño del hogar, de la zona donde vive, de los precios relativos y de las preferencias culturales. Uno de los hallazgos más importantes de la economía del consumo es que, al variar el ingreso, los distintos rubros reaccionan de manera diferente. Esa regularidad se conoce como las leyes de Engel.
Imaginemos dos familias peruanas: una con ingreso mensual de S/ 900 y otra con S/ 5 000. La primera probablemente destina más de la mitad de su ingreso a alimentos; la segunda, aunque gaste más soles en alimentos, destina una proporción menor a ese rubro y una proporción mayor a educación, salud, esparcimiento o ahorro. Esa diferencia en la estructura porcentual es la base de las leyes de Engel.
5. Las leyes de Engel
Las leyes de Engel son regularidades empíricas sobre la relación entre el ingreso y la estructura del gasto de las familias. Fueron formuladas en el siglo XIX por Ernst Engel, estadístico prusiano, tras estudiar los presupuestos de familias con distintos niveles de renta. Engel observó que no todos los rubros del gasto se comportan igual cuando el ingreso cambia.
Las cuatro proposiciones más importantes son las siguientes:
- A menor ingreso, mayor es el porcentaje del gasto que se destina a la alimentación. Las familias pobres concentran su presupuesto en comer.
- A mayor ingreso, menor es el porcentaje del gasto destinado a alimentos. Aunque una familia rica gaste más soles en alimentos que una pobre, ese gasto representa una fracción menor de su ingreso total.
- El porcentaje del gasto en vestido, vivienda, luz, combustible y transporte público tiende a mantenerse relativamente estable, aunque el ingreso aumente o disminuya dentro de ciertos rangos.
- A mayor ingreso, mayor es el porcentaje del gasto destinado a educación, salud, diversiones, viajes, menaje del hogar y ahorro. Estos rubros crecen más que proporcionalmente cuando mejora la renta.
La lógica de fondo es que los alimentos son un bien de primera necesidad: cuando el ingreso es bajo, la familia primero come; cuando el ingreso sube, también aumenta el gasto absoluto en alimentos, pero menos que proporcionalmente, de modo que su participación porcentual baja. En cambio, la educación, la salud y el esparcimiento son gastos que pueden expandirse fuertemente cuando hay holgura.
Esta lógica se puede ver en el tiempo. Por ejemplo, según el INEI, en la canasta de consumo de un hogar representativo de Lima Metropolitana, la ponderación de alimentos y bebidas pasó de alrededor de 58% en 1994 a aproximadamente 38% en 2015. No es que las familias dejaran de comer: es que su ingreso mejoró y el gasto en otros rubros creció más rápido.
Debe evitarse un malentendido frecuente: la ley de Engel se refiere al porcentaje del gasto, no al gasto absoluto. Cuando sube el ingreso, el gasto absoluto en alimentos normalmente aumenta, pero su proporción disminuye. Del mismo modo, si cae el ingreso, el gasto absoluto en alimentos puede mantenerse o caer, pero su proporción tiende a subir, porque los demás gastos se recortan más.
5.1. Las leyes de Engel en una crisis
Las leyes de Engel también ayudan a entender qué ocurre cuando el ingreso cae. Durante la crisis generada por la COVID-19, muchos hogares peruanos vieron reducidos sus ingresos monetarios. Según la lógica de Engel, al caer el ingreso, la proporción del gasto destinada a alimentos tiende a aumentar, porque la familia protege primero su alimentación y recorta otros rubros. A ello se sumó, en ese contexto específico, la prioridad sanitaria: los hogares incrementaron también su gasto relativo en salud e higiene, que se volvieron gastos de primera necesidad.
5.2. Las leyes de Engel y la redistribución del ingreso
Un punto más sutil: las leyes de Engel describen pautas de comportamiento según el nivel de ingreso, no son una política económica. Si el Estado transfiere ingresos de un sector de renta media a uno de renta baja mediante impuestos y programas sociales, cambia el ingreso de cada sector, y cada familia se moverá a lo largo de su propia estructura de gasto. Sin embargo, la proporción del ingreso que cada familia destina a alimentos, dada su nueva situación, sigue estando determinada por las leyes de Engel. Por eso, una transferencia no altera la relación estructural entre ingreso y porcentaje gastado en alimentos.
6. La función de consumo keynesiana
Hasta ahora hemos hablado del consumo de una familia o de grupos de familias. La macroeconomía necesita, además, explicar el consumo total de una economía. El economista inglés John Maynard Keynes, en su Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero (1936), propuso que el consumo agregado depende fundamentalmente del ingreso disponible actual.
La función de consumo keynesiana se expresa en su forma más simple como una línea recta:
Donde:
- es el consumo total de las familias.
- es el ingreso disponible.
- es el consumo autónomo: aquel que no depende del ingreso, porque existe incluso si el ingreso disponible fuera cero. Se financia con ahorros previos, crédito o transferencias. Depende de la confianza, la riqueza acumulada, las expectativas y las tasas de interés.
- es la propensión marginal a consumir (PMgC): la fracción de cada unidad adicional de ingreso que se destina al consumo.
La parte se llama consumo inducido, porque es la parte del consumo que responde directamente al nivel de ingreso.
La propensión marginal a consumir se calcula:
Si, por ejemplo, el ingreso de una familia aumenta en S/ 100 y su consumo aumenta en S/ 75, entonces la PMgC es 0,75.
El complemento de la PMgC es la propensión marginal a ahorrar (PMgS):
Puesto que todo sol adicional de ingreso se destina o al consumo o al ahorro, siempre se cumple:
La función de ahorro derivada de la función de consumo es:
El ahorro es la parte del ingreso disponible que no se consume.
6.1. Propensión media a consumir y a ahorrar
La propensión media a consumir (PMeC) es la relación entre el consumo total y el ingreso disponible:
La propensión media a ahorrar (PMeS) es:
Y se cumple:
A diferencia de la PMgC, que en la versión keynesiana simple es constante, la propensión media a consumir disminuye a medida que aumenta el ingreso disponible. Esto se debe a que existe un consumo autónomo . A niveles bajos de ingreso, la PMeC puede ser muy alta, incluso mayor que 1, si la familia gasta más de lo que gana usando ahorros o crédito. A niveles altos de ingreso, la PMeC baja, porque una mayor proporción del ingreso puede ahorrarse.
Esta idea conecta con las leyes de Engel y con la desigualdad: los sectores de menores ingresos suelen tener una propensión media a consumir mayor que los sectores de mayores ingresos, porque dedican casi todo su ingreso a la subsistencia.
6.2. ¿La propensión marginal a consumir es igual en todos los países?
No. La PMgC tiende a ser mayor en los países pobres que en los países ricos. En un país pobre, la mayor parte del ingreso adicional se destina a cubrir necesidades básicas insatisfechas, por lo que el consumo absorbe casi todo el aumento de ingreso. En un país rico, muchas necesidades básicas ya están cubiertas, de modo que una mayor fracción del ingreso adicional puede destinarse al ahorro. Esta es una implicancia lógica de la función keynesiana y de la ley de Engel.
7. Desplazamientos de la función de consumo
La función de consumo se representa gráficamente como una recta en un plano donde el eje horizontal mide el ingreso disponible y el eje vertical mide el consumo . El intercepto es y la pendiente es .
Función de consumo keynesiana: desplazamiento por aumento del consumo autónomo
Hay dos tipos de cambios que suelen confundirse.
a) Movimientos a lo largo de la recta. Ocurren cuando cambia el ingreso disponible. Si sube, el consumo aumenta y la economía se mueve hacia la derecha sobre la misma recta. No cambia ni el intercepto ni la pendiente.
b) Desplazamientos de la recta. Ocurren cuando cambia el consumo autónomo , es decir, cuando cambia el consumo por razones distintas al ingreso. Por ejemplo: mejora la confianza de las familias, aumenta la riqueza, baja la tasa de interés, se expande el crédito, hay expectativas de mayores ingresos futuros o simplemente cambian las preferencias. En estos casos, la recta se desplaza de forma paralela: hacia arriba si el consumo autónomo aumenta; hacia abajo si disminuye.
Si lo que cambia es la propensión marginal a consumir , ya no hay un desplazamiento paralelo, sino un cambio de pendiente: la recta se vuelve más inclinada o más plana, cruzándose con la anterior.
La pregunta típica de admisión sobre este punto plantea un aumento del consumo sin aumento del ingreso: se trata de un aumento del consumo autónomo, por lo que la recta de consumo se desplaza paralelamente hacia arriba.
8. Consumo, ahorro e inversión
El ingreso de una familia se destina a dos grandes usos: consumo y ahorro. El ahorro es la parte del ingreso disponible que no se gasta en bienes y servicios de consumo. Se puede expresar así:
Por tanto:
Si una familia no destina todo su ingreso al consumo, está generando un ahorro de recursos. Ese ahorro puede guardarse en el sistema financiero, atesorarse o destinarse a la compra de activos.
Desde el punto de vista macroeconómico, el ahorro no es simplemente un residuo. Es la fuente de financiamiento de la inversión: las empresas necesitan recursos para comprar maquinaria, construir plantas, adquirir tecnología o ampliar su capacidad productiva. Esos recursos provienen, en gran medida, del ahorro de las familias y de las propias empresas. Por eso, un país que consume todo su ingreso y no ahorra tiene pocas posibilidades de financiar inversión y, por tanto, de crecer.
Para mantener o mejorar el nivel de vida no basta con consumir. Es indispensable incrementar los bienes de capital, y eso solo puede financiarse de manera sostenida con ahorro. El sacrificio del consumo presente permite aumentar la capacidad productiva y, con ello, el consumo futuro. Este es el puente natural hacia el tema de Inversión.
9. Protección al consumidor y regulación estatal
El consumo no siempre se realiza en condiciones perfectas. Existen asimetrías de información: el vendedor suele saber más que el comprador sobre la calidad del producto. También hay publicidad engañosa, cláusulas abusivas, productos defectuosos, servicios públicos con tarifas reguladas y mercados con poca competencia. Por ello, el Estado interviene para proteger al consumidor y regular los servicios públicos.
En el Perú, la defensa del consumidor se apoya en dos grandes tipos de instituciones:
a) INDECOPI. El Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual protege al consumidor frente a la publicidad engañosa, la falta de idoneidad de los productos, las cláusulas abusivas y otras infracciones. Atiende reclamos y puede sancionar a los proveedores. Su labor se apoya en el Código de Protección y Defensa del Consumidor.
b) Organismos reguladores de servicios públicos. Supervisan y regulan sectores en los que existen monopolios naturales o servicios públicos esenciales:
| Organismo | Sector regulado | Ejemplos |
|---|---|---|
| OSINERGMIN | Energía y minería | Electricidad, gas natural, grifos |
| OSIPTEL | Telecomunicaciones | Telefonía fija y móvil, internet, TV por cable |
| OSITRAN | Infraestructura de transporte | Carreteras concesionadas, aeropuertos, puertos |
| SUNASS | Saneamiento | Agua potable, alcantarillado (Sedapal y empresas regionales) |
Estos organismos regulan tarifas, supervisan la calidad del servicio, atienden reclamos y garantizan condiciones de competencia. Su finalidad es cautelar los intereses de los usuarios.
Dentro de la protección al consumidor, un aspecto importante es la información. Un consumidor que puede comparar precios y características puede tomar mejores decisiones. Por ejemplo, una herramienta informática que permita identificar el precio del gas natural vehicular en todos los grifos registrados ayuda al consumidor a ubicar la oferta más conveniente.
El consumidor protegido no es un agente pasivo: cuando el Estado garantiza información, libre elección y calidad, el consumo se convierte en un mecanismo de premio y castigo para las empresas. Las empresas eficientes y honestas ganan clientes; las ineficientes o abusivas pierden mercado.
10. Consumo y población: la ley de Malthus
El estudio del consumo también tiene una dimensión demográfica. En 1798, el economista inglés Thomas Malthus publicó su Ensayo sobre la población, donde planteó que la población tiende a crecer en progresión geométrica (2, 4, 8, 16...), mientras que los medios de subsistencia, especialmente los alimentos, crecen en progresión aritmética (1, 2, 3, 4...). Según Malthus, esa diferencia entre ambos ritmos provocaría inevitablemente miseria, hambre, desnutrición y desempleo.
La teoría de Malthus fue muy influyente, pero también muy criticada. Sus críticos sostienen que la pobreza no es solo un problema de crecimiento demográfico, sino sobre todo de distribución desigual de la riqueza, de acceso a la tecnología y de instituciones económicas. La experiencia posterior mostró que la producción de alimentos puede crecer mucho más rápido de lo que Malthus supuso, gracias a la innovación tecnológica.
Desde el punto de vista del consumo, la población importa porque el volumen total de la demanda depende, en gran medida, de cuántas personas hay. Una población en crecimiento amplía el mercado de consumo, pero también presiona los recursos si el ingreso per cápita no crece.
Cuidado
Errores frecuentes
1. Confundir consumo con compra. La compra es el gasto de consumo; el consumo es el uso final del bien. Se puede comprar sin consumir inmediatamente (un bien almacenable) y se puede consumir sin comprar (un bien recibido como regalo o producido por uno mismo).
2. Creer que al aumentar el ingreso disminuye el gasto absoluto en alimentos. La ley de Engel dice que disminuye el porcentaje, no el gasto absoluto. Una familia con más ingreso normalmente gasta más soles en alimentos, aunque esa suma represente una fracción menor de su presupuesto.
3. Confundir propensión media con propensión marginal. La propensión media a consumir es ; la propensión marginal a consumir es . La primera suele bajar al subir el ingreso; la segunda, en el modelo keynesiano simple, es constante.
4. Olvidar que . Si la PMgC es 0,75, la PMgS es 0,25. De cada sol adicional, 75 céntimos van al consumo y 25 al ahorro. No hay otras posibilidades.
5. Confundir un movimiento a lo largo de la recta de consumo con un desplazamiento de la recta. Un cambio en mueve a lo largo de la misma recta; un cambio en el consumo autónomo desplaza la recta paralelamente; un cambio en la PMgC cambia la pendiente.
6. Confundir línea de pobreza extrema con línea de pobreza monetaria. La línea de pobreza extrema se basa en la canasta básica de alimentos; la línea de pobreza monetaria se basa en la canasta básica de consumo total, que incluye alimentos y no alimentos.
7. Creer que las leyes de Engel cambian por una política redistributiva. Las leyes de Engel describen el comportamiento del gasto según el nivel de ingreso. Una transferencia cambia el ingreso de las familias, pero no cambia las pautas de comportamiento.
8. Suponer que la PMgC es igual en todos los países. Tiende a ser mayor en los países pobres, donde el ingreso adicional se destina sobre todo a consumo básico, y menor en los países ricos, donde es más fácil ahorrar.
Aprende resolviendo
Ejemplos resueltos
Ejemplo 1 (básico)
Enunciado. Una familia tiene un ingreso disponible de S/ 2 000 al mes y consume S/ 1 800. Al año siguiente, su ingreso disponible sube a S/ 3 000 y su consumo sube a S/ 2 550. Calcule: a) la propensión media a consumir inicial; b) la propensión marginal a consumir; c) la propensión marginal a ahorrar; d) el ahorro final.
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 2 (intermedio)
Enunciado. Tres hogares peruanos, A, B y C, tienen ingresos mensuales de S/ 900, S/ 2 500 y S/ 6 000, respectivamente. Con base en las leyes de Engel, ordene de mayor a menor: a) la proporción del ingreso gastada en alimentos; b) la proporción del ingreso gastada en educación.
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 3 (intermedio-avanzado)
Enunciado. En un país, el valor de la canasta básica de alimentos (CBA) por persona es S/ 220. El valor de la canasta básica de consumo total (CBC) es S/ 400. Un hogar tiene un gasto per cápita mensual de S/ 300. Clasifique al hogar según su situación de pobreza. Luego, suponga que el valor de la CBA sube a S/ 330 y clasifique nuevamente.
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 4 (avanzado)
Enunciado. La función de consumo de una economía es:
a) Interprete los componentes de la función.
b) Calcule el consumo y el ahorro si .
c) Suponga que mejora la confianza de las familias y el consumo autónomo sube a 200. Escriba la nueva función y calcule el consumo y el ahorro para el mismo .
d) Indique qué tipo de desplazamiento se produce.
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Lo que viene
Hacia el siguiente tema
El consumo y el ahorro son dos caras de una misma moneda: de cada sol de ingreso disponible, lo que no se consume se ahorra. Ese ahorro no es un fin en sí mismo; es el puente hacia la inversión. En el siguiente tema veremos cómo las empresas utilizan el ahorro para adquirir o producir bienes de capital, ampliar la capacidad productiva y generar crecimiento económico. Si el consumo es el uso final de los bienes para satisfacer necesidades presentes, la inversión es la apuesta por aumentar la capacidad de satisfacer necesidades futuras.
¿Lo dominas?
Pon a prueba lo que aprendiste
20 preguntas de práctica tipo admisión y 15 preguntas reales de San Marcos, con clave y resolución explicada.
Evaluación del tema
20 preguntas para medir aprendizaje real
Hasta 6 básicas, 8 intermedias y 6 avanzadas; si un nivel no alcanza, se completa con el nivel más cercano. El diagnóstico recomienda una ruta; la evaluación final actualiza el porcentaje y puede marcar el tema como aprendido.
Aprender desde las preguntas
