
Personalidad
Comprenderás la personalidad como un patrón estable de pensar, sentir y actuar, y aprenderás a distinguir temperamento, carácter, mecanismos de defensa, enfoque psicodinámico, humanista y autoestima.
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El porqué del tema
¿Para qué estudiamos este tema?
El tema anterior, Sexualidad, nos permitió entender que la sexualidad humana no se reduce a lo reproductivo ni a lo biológico: es una dimensión integrada por aspectos psicológicos, sociales y culturales. Allí apareció la idea de que la forma en que cada persona vive su sexualidad depende, en gran medida, de su historia, sus vínculos y su manera de ser.
Este tema, Personalidad, responde a una pregunta más amplia: ¿por qué las personas, siendo tan distintas entre sí, también muestran cierta estabilidad y coherencia en su manera de pensar, sentir y actuar? La personalidad es justamente eso: la organización relativamente estable que da identidad psicológica a cada ser humano.
Para un postulante a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, dominar este tema es clave por dos razones. Primera, porque constituye uno de los ejes centrales de la psicología científica y de la psicología aplicada: clínica, educativa, laboral y social. Segunda, porque las preguntas de admisión han evaluado con mucha frecuencia conceptos como temperamento, carácter, psicoanálisis freudiano, mecanismos de defensa, desarrollo psicosexual, enfoque humanista y autoestima.
Además, este tema no se agota aquí. En el siguiente tema, Personalidad II, se profundizarán los enfoques descriptivos: tipologías y teorías de rasgos. Por eso, lo que aprendas ahora te servirá de base para comparar, en el futuro, el enfoque psicodinámico y el humanista con los enfoques de rasgos y con las tipologías constitucionales y psicológicas.
Antes de empezar
Lo que necesitas saber antes
No necesitas fórmulas matemáticas, pero sí conviene recordar algunos conceptos básicos de psicología.
Primero, la psicología estudia los procesos mentales y el comportamiento humano. Cuando hablamos de personalidad, no nos referimos simplemente a “tener carácter fuerte” ni a “ser simpático”. Nos referimos a un patrón complejo y estable que integra lo que una persona piensa, siente, desea y hace.
Segundo, conviene distinguir entre lo innato y lo aprendido. Hay características que vienen dadas por la herencia y otras que se adquieren en la interacción con la familia, la escuela y la cultura. La personalidad no se explica por uno solo de estos factores; resulta de su combinación.
Tercero, es útil recordar que las teorías psicológicas no siempre compiten entre sí; muchas veces se complementan o explican niveles distintos del mismo fenómeno. El psicoanálisis de Freud pone énfasis en lo inconsciente; el humanismo de Carl Rogers pone énfasis en la tendencia al crecimiento y en el autoconcepto.
Con estas ideas previas, ya podemos entrar al tema.
1. ¿Qué es la personalidad?
En el lenguaje cotidiano decimos frases como “tiene una personalidad muy fuerte” o “su personalidad cambió”. Sin embargo, en psicología la personalidad se define de manera más precisa.
La personalidad es la organización compleja de cogniciones, emociones y conductas sociales que dan coherencia y continuidad a la vida de una persona. Es un sistema relativamente estable y único, que permite explicar tanto las diferencias entre individuos como las regularidades en la conducta de una misma persona a lo largo del tiempo y en distintas situaciones.
Dicho de otro modo: si observamos a una persona durante semanas, meses o años, notaremos que hay formas de reaccionar que se repiten, que la distinguen de otras personas y que le dan cierto sentido a su manera de vivir. Ese patrón integrado es la personalidad.
1.1. Características de la personalidad
La personalidad se caracteriza por ser:
- Única: cada persona tiene una combinación particular de rasgos, experiencias y formas de responder.
- Relativamente estable: no cambia de un momento a otro; aunque puede modificarse con la maduración y las experiencias importantes, mantiene una continuidad.
- Integradora: organiza cogniciones, emociones y conductas; no es solo un conjunto de reacciones aisladas.
- Adaptativa: permite a la persona enfrentar su entorno, relacionarse con otros y dar sentido a su vida.
- Pluralmente determinada: no depende de un solo factor, sino de la herencia, el ambiente y las situaciones concretas.
1.2. Temperamento, carácter y personalidad
Es muy común confundir estos tres términos, pero en psicología tienen significados distintos.
| Criterio | Temperamento | Carácter | Personalidad |
|---|---|---|---|
| Origen | Predominantemente hereditario, biológico. | Predominantemente aprendido, social y cultural. | Integración de temperamento y carácter. |
| Estabilidad | Muy estable desde el nacimiento. | Relativamente estable, pero modificable. | Estable, aunque puede evolucionar. |
| Expresión | Reacciones emocionales y estados de ánimo básicos. | Comportamiento social, valores, normas. | Estilo global de pensar, sentir y actuar. |
| Ejemplos | Colérico, melancólico, sanguíneo, flemático. | Disciplinado, justo, valiente, cobarde. | Una persona puede ser de temperamento colérico y desarrollar un carácter disciplinado. |
El temperamento es la base bioemocional de la personalidad. Está determinado por la herencia, tiende a ser permanente y se expresa en reacciones emocionales y anímicas. Por eso se dice que una persona tiene un temperamento tranquilo, irritable o melancólico.
El carácter se va formando en la experiencia social. Es relativamente estable, pero no innato: se aprende y se desarrolla con la educación, las normas, los valores y las relaciones interpersonales. Se expresa en el comportamiento social y se califica con términos como justo, cobarde, honesto, disciplinado o desleal.
La personalidad, en cambio, no es un tercer elemento aislado, sino la integración de ambos: el temperamento pone la base biológica y emocional; el carácter incorpora la dimensión social y moral; la personalidad organiza todo eso en un patrón único.
1.3. Factores que configuran la personalidad
La personalidad es el resultado de la combinación de tres grandes factores:
Herencia.
Desde la concepción, la persona trae una base genética que influye en la estatura, el fenotipo, el sexo genérico, la complexión muscular, la energía, los ritmos biológicos y también en rasgos como la timidez o la propensión a la ansiedad. Sin embargo, la herencia no es el único factor determinante. Si lo fuera, la personalidad estaría fijada para siempre y ninguna experiencia podría modificarla.Entorno sociocultural.
La familia, la escuela, las instituciones y la cultura transmiten normas, valores, actitudes y formas de relación. La sociedad es el conjunto de individuos relacionados entre sí, y la cultura es el conjunto de mecanismos que regulan esas relaciones. Este entorno moldea el carácter y muchas expresiones de la personalidad.Situación.
La personalidad también se manifiesta e influye en situaciones concretas. El estatus socioeconómico, la posición en la estratificación social, el contexto laboral o las exigencias del ambiente pueden facilitar o inhibir ciertas conductas. Por ejemplo, una persona puede mostrarse segura en su casa y retraída en una situación nueva.
Además, una situación valorada como amenazante y que supera los recursos personales puede convertirse en una situación generadora de estrés.
2. El enfoque psicodinámico: Sigmund Freud y el psicoanálisis
El psicoanálisis es uno de los enfoques que más preguntas ha generado en los exámenes de San Marcos. No se limita a describir la personalidad; intenta explicarla a partir de motivaciones inconscientes, conflictos psíquicos y experiencias infantiles.
2.1. Contexto y aportes de Freud
Sigmund Freud fue un neurólogo austriaco nacido en 1856 y fallecido en 1939. Vivió en una sociedad vienesa muy rígida, especialmente en el terreno sexual. En sus inicios trabajó con la hipnosis y, junto con Joseph Breuer, publicó en 1895 los estudios sobre la histeria.
En aquel contexto, la histeria era entendida como un conflicto psicológico que producía alteraciones corporales —parálisis, ceguera, sordera, etc.— sin causa orgánica. Freud observó que muchas pacientes mejoraban al hablar, descargar emociones y recordar experiencias dolorosas. A este proceso se le llamó catarsis, es decir, liberación emocional.
Posteriormente, Freud desarrolló su propio método: la asociación libre, por la cual el paciente expresa sin censura todo lo que le viene a la mente. También utilizó la interpretación de los sueños y el análisis de los actos fallidos.
El psicoanálisis, entonces, tiene tres dimensiones:
- Como teoría, explica que la personalidad normal y anormal está gobernada por motivaciones inconscientes.
- Como método, explora esas motivaciones mediante la asociación libre, la hipnosis, la interpretación de sueños y el análisis de actos fallidos.
- Como técnica terapéutica, busca tratar los trastornos mentales, especialmente las neurosis.
2.2. El enfoque topográfico: consciente, preconsciente e inconsciente
Freud comparó la mente con un iceberg. Solo una pequeña parte es visible y corresponde a lo que conocemos de nosotros mismos. La mayor parte está sumergida y escapa a nuestra conciencia.
Modelo topográfico de la mente según Freud (iceberg)
Según este primer modelo, el aparato psíquico se divide en tres regiones:
Consciente.
Incluye todas las sensaciones, percepciones, pensamientos y experiencias de las cuales tenemos conocimiento en un momento dado. Es un nivel de acceso directo.Preconsciente.
Es el almacén de recuerdos, percepciones y pensamientos que no están en la conciencia en este instante, pero que pueden evocarse con facilidad. Por ejemplo, recordar ahora qué comiste ayer o el nombre de tu colegio.Inconsciente.
Contiene instintos, deseos, anhelos, conflictos y recuerdos dolorosos que han sido reprimidos y que no son de fácil acceso. Su contenido no desaparece; presiona por manifestarse a través de formaciones como los sueños, los actos fallidos, los chistes y los síntomas.
Los actos fallidos son errores involuntarios en la palabra, la memoria o la acción que suelen atribuirse al azar o a la falta de atención. Freud, en cambio, sostiene que son formaciones del inconsciente: revelan motivos inconscientes que emergen en la vida cotidiana. Un lapsus al hablar, olvidar una cita importante o equivocarse de nombre no es un simple descuido; expresa un deseo o conflicto no reconocido.
2.3. El enfoque estructural: ello, yo y superyó
Además del modelo topográfico, Freud propuso un segundo modelo del aparato psíquico en el que distingue tres instancias en constante interacción: el ello, el yo y el superyó.
Ello.
Es la instancia original e innata de la personalidad. Contiene los impulsos instintivos, especialmente los de vida y los de muerte. Es inconsciente, irracional y egoísta. Se rige por el principio del placer: busca la satisfacción inmediata sin considerar la realidad ni las normas morales. Por eso se dice que el niño nace con un conjunto de impulsos inconscientes.Yo.
Se desarrolla a partir del ello, en contacto con la realidad. Es la instancia racional que planifica, decide y ejecuta. Opera con el principio de realidad: demora o aplaza la satisfacción para adaptarse al entorno. Su función es mediar entre las exigencias del ello, las prohibiciones del superyó y las condiciones del mundo exterior.Superyó.
Es la instancia moral. Representa la internalización de las normas, valores y prohibiciones de los padres y de la sociedad. Genera sentimientos de culpa cuando las normas son violadas y sentimientos de orgullo cuando se actúa correctamente. Es adquirido y se forma, sobre todo, en la infancia.
Este modelo tripartito no coincide exactamente con el modelo topográfico. Por ejemplo, el yo y el superyó tienen porciones conscientes, preconscientes e inconscientes. El ello es completamente inconsciente.
2.4. El desarrollo psicosexual de la personalidad
Para Freud, la personalidad se desarrolla en fases. En cada fase, una zona erógena del cuerpo se convierte en la principal fuente de satisfacción de la libido, es decir, de la energía psíquica ligada a los impulsos de vida.
El desarrollo no es automático ni puramente biológico. También intervienen las relaciones con los padres y las experiencias de vida. Si en una etapa el conflicto entre la gratificación de los instintos y las limitaciones del mundo externo no se resuelve satisfactoriamente, puede producirse una fijación: una parte de la energía psíquica queda ligada a esa etapa, lo que influirá en la personalidad adulta.
Figura 2. Línea de tiempo de las fases del desarrollo psicosexual según Freud
Las fases son:
Fase oral.
Va aproximadamente del nacimiento hasta el año y medio. La zona erógena es la boca, y el placer se obtiene al succionar, morder y explorar con ella. El conflicto principal gira en torno al destete. Si hay fijación oral, en la adultez pueden aparecer conductas dependientes, orales o de búsqueda constante de gratificación.Fase anal.
Va aproximadamente del año y medio a los tres años. La zona erógena es el ano, y el placer está ligado al control de los esfínteres. El conflicto central se relaciona con el control de esfínteres y la exigencia social de retener o expulsar en el momento adecuado. Una fijación anal puede asociarse con rasgos de excesivo orden, terquedad, rigidez o, por el contrario, desorganización.Fase fálica.
Ocurre aproximadamente entre los tres y los seis años. La zona erógena son los genitales. En esta etapa aparece el complejo de Edipo en los niños: un conjunto de deseos y conflictos en relación con el progenitor del sexo opuesto y la rivalidad con el progenitor del mismo sexo. En las niñas, algunos autores lo denominan complejo de Electra. La resolución de este complejo es clave porque lleva a la identificación con el progenitor del mismo sexo y al desarrollo del superyó.Fase de latencia.
Va aproximadamente desde los seis años hasta la pubertad. En esta etapa no hay una nueva zona erógena dominante. Las pulsiones sexuales quedan en segundo plano y la energía se canaliza hacia la escuela, los amigos, el aprendizaje y actividades socialmente aceptadas.Fase genital.
Se inicia en la pubertad. La maduración biológica reactiva la sexualidad, pero ahora se busca la satisfacción en relaciones maduras y afectivas con otras personas. Si hubo fijaciones anteriores, la personalidad adulta puede presentar dificultades en esta etapa.
2.5. Mecanismos de defensa
El yo se encuentra constantemente mediando entre los impulsos del ello, las exigencias del superyó y las demandas de la realidad. Cuando la ansiedad se vuelve muy intensa, el yo pone en marcha estrategias inconscientes para protegerse: los mecanismos de defensa.
Estos mecanismos son normales en dosis moderadas. Solo se vuelven patológicos cuando se usan de manera rígida, excesiva o impiden a la persona enfrentar la realidad.
| Mecanismo | Idea central | Ejemplo cotidiano |
|---|---|---|
| Represión | Excluir de la conciencia un recuerdo o deseo doloroso. | No recordar un accidente en el que murieron seres queridos. |
| Desplazamiento | Redirigir una emoción hacia un objeto o persona menos amenazante que el verdadero origen. | Una persona frustrada con su jefe llega a casa y grita a sus hijos. |
| Proyección | Atribuir a otros los propios sentimientos o deseos inaceptables. | Una persona muy celosa acusa a su pareja de ser infiel. |
| Negación | Rechazar un hecho doloroso de la realidad externa o interna. | Negar que una relación afectiva ha terminado. |
| Racionalización | Justificar con razones aparentemente lógicas una conducta o un fracaso. | “No me importaba ese puesto; era muy estresante”. |
| Sublimación | Canalizar un impulso inaceptable hacia una actividad socialmente valorada. | Canalizar la agresividad mediante el boxeo o el arte. |
| Formación reactiva | Transformar un deseo rechazado en su opuesto. | Ser exageradamente amable con alguien que nos desagrada. |
| Regresión | Volver a comportamientos de una etapa anterior ante la frustración. | Un niño vuelve a orinarse tras el nacimiento de su hermano. |
3. El enfoque humanista: Carl Rogers
El psicoanálisis pone el énfasis en los conflictos inconscientes; el humanismo, en cambio, parte de una idea distinta: la persona tiene una tendencia inherente al crecimiento, la autorrealización y la búsqueda de sentido.
Dentro del humanismo, Carl Rogers es el autor más preguntado en los exámenes peruanos. Su teoría se centra en el yo, el autoconcepto y la congruencia.
3.1. El organismo y la tendencia a la autorrealización
Rogers sostiene que todo organismo tiende a desarrollarse, conservarse y actualizar sus potencialidades. En los seres humanos, esta tendencia se expresa como tendencia a la autorrealización: un impulso básico que orienta a la persona hacia su crecimiento y desarrollo.
Para que esta tendencia se despliegue de manera sana, la persona necesita un ambiente que le proporcione ciertas condiciones, especialmente durante la infancia. La más importante es el aprecio positivo incondicional.
3.2. Condiciones de valía y aprecio positivo incondicional
Muchos padres y educadores, sin darse cuenta, transmiten a los niños un mensaje condicional: “te quiero si te portas bien”, “vales si obtienes buenas notas”. A estas exigencias Rogers las llama condiciones de valía.
Las condiciones de valía hacen que el niño sienta que solo será amado si cumple ciertas expectativas. Para conservar el amor, el niño puede negar o distorsionar sus verdaderos sentimientos y deseos.
En cambio, el aprecio positivo incondicional consiste en valorar y amar a la persona independientemente de su conducta. No significa que se apruebe todo lo que hace, sino que se le transmite que su valor como persona no está en riesgo. Este factor es esencial para un desarrollo psicológico sano.
3.3. El autoconcepto, el yo real y la congruencia
El autoconcepto es el conjunto organizado de percepciones, ideas y valoraciones que la persona tiene acerca de sí misma. Se forma a partir de las experiencias y de las relaciones con los demás.
Cuando una persona actúa de acuerdo con su autoconcepto y su experiencia interna, se dice que es congruente. La congruencia implica que existe coherencia entre lo que la persona siente, piensa, dice y hace. La persona congruente no necesita distorsionar su experiencia ni ponerse a la defensiva; se siente integrada y actúa de manera abierta y realista.
En cambio, la incongruencia aparece cuando hay una gran distancia entre el yo real y el yo ideal, o entre lo que la persona experimenta y lo que cree que debería experimentar para ser aceptada. La persona incongruente tiende a la defensividad, la ansiedad y la distorsión de la realidad.
3.4. La escalera de la autoestima de Mauro Rodríguez
La autoestima es la valoración que una persona hace de sí misma. No es un concepto único; se construye por pasos. Mauro Rodríguez propuso una “escalera de la autoestima” con cinco componentes que conviene dominar:
Autoconocimiento.
Es el primer nivel. Consiste en conocer las propias características, capacidades, límites, emociones y valores. Responde a la pregunta “¿quién soy?”. Sin autoconocimiento no es posible valorarse.Autoconcepto.
Es el conjunto organizado de creencias e ideas que la persona tiene sobre sí misma. A partir del autoconocimiento, la persona se define: “soy una persona perseverante”, “soy tímido”.Autoevaluación.
Es la valoración que la persona hace de sí misma con base en el autoconcepto. Aquí la persona juzga si sus características son positivas o negativas, si está conforme con ellas o desearía cambiarlas. Este juicio da lugar a la autoestima alta o baja.Autoaceptación.
Implica aceptar las propias características, incluidas las limitaciones y los defectos. No es resignación, sino reconocimiento realista de lo que uno es, sin castigarse ni negarse.Autorrespeto.
Es tratarse a uno mismo con dignidad, defender los propios derechos, cuidarse y no permitir que otros lo maltraten. Es una consecuencia de los niveles anteriores.
Una autoestima buena o saludable no se limita a uno de estos componentes; requiere autoconocimiento, autoconcepto, autoevaluación, autoaceptación y autorrespeto.
3.5. Personalidad y resiliencia
La personalidad también se manifiesta en la manera en que las personas enfrentan las dificultades. La resiliencia es la capacidad de afrontar situaciones adversas, sobreponerse a ellas y salir fortalecido.
No se trata de no sentir dolor ni de negar los problemas. Se trata de reorganizar la vida, buscar apoyo, darle sentido a la experiencia y mantener un funcionamiento adecuado. La resiliencia se asocia con la autoestima, el apoyo social, la capacidad de autorregulación y la búsqueda de metas.
Cuidado
Errores frecuentes
Confundir temperamento, carácter y personalidad.
El temperamento es la base heredada y emocional; el carácter es aprendido y social; la personalidad integra ambos y es más amplia.Creer que la personalidad es solo genética o solo ambiental.
La personalidad se configura por herencia, entorno sociocultural y situación. Ninguno de estos factores por sí solo la determina.Pensar que inconsciente es sinónimo de “subconsciente”.
En la teoría freudiana se habla de consciente, preconsciente e inconsciente. No se usa “subconsciente” como categoría técnica equivalente.Creer que el ello, el yo y el superyó coinciden con consciente, preconsciente e inconsciente.
Son dos modelos distintos. El ello es totalmente inconsciente, pero el yo y el superyó también tienen porciones inconscientes.Confundir represión con desplazamiento o proyección.
La represión es excluir un contenido de la conciencia; el desplazamiento es redirigir una emoción hacia un sustituto; la proyección es atribuir a otros lo propio.Interpretar las fases psicosexuales como si fueran solo etapas sexuales en el sentido adulto.
Se refieren al desarrollo de la libido y a las relaciones objetales; cada fase implica conflictos y aprendizajes psicológicos.Pensar que la congruencia de Rogers es simplemente “sentirse bien”.
La congruencia es coherencia entre experiencia, autoconcepto, sentimientos y conducta. Implica no distorsionar la propia experiencia.Confundir autoestima con autoconcepto.
El autoconcepto es la idea que tengo de mí; la autoestima es la valoración que hago de esa idea. La autoestima es más específicamente evaluativa.
Aprende resolviendo
Ejemplos resueltos
Ejemplo 1
Desde pequeña, Lucía llora y se irrita con facilidad. En su etapa escolar aprendió a ser ordenada y puntual porque en su casa se lo exigían. Actualmente, se describe como una persona muy exigente consigo misma, aunque emocionalmente intensa. Distingue temperamento, carácter y personalidad.
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 2
Un adulto no recuerda un maltrato sufrido a los cuatro años. Sin embargo, al percibir ciertos olores, experimenta una intensa ansiedad. Además, cuando algo le sale mal en el trabajo, trata con hostilidad a su hijo pequeño, aunque considera que su jefe es quien lo maltrata. ¿Qué mecanismos están operando?
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 3
Marco se da cuenta de que es impaciente y también perseverante. Se define como una persona autocrítica. Al evaluar estos rasgos, concluye que su impaciencia le perjudica, pero que su perseverancia es valiosa. Decide aceptar su impaciencia sin castigarse, aunque sigue trabajando para manejarla. Finalmente, defiende con firmeza su derecho a ser tratado con respeto. Relaciona cada proceso con la escalera de autoestima.
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 4
Ana quiere estudiar arte, pero sus padres le dicen que solo apoyarán su carrera si estudia medicina. Para conservar su afecto, Ana se convence de que “el arte no era importante” y que “siempre quiso medicina”. Sin embargo, se siente ansiosa y con poca energía. Analiza el caso desde la teoría de Rogers.
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Lo que viene
Hacia el siguiente tema
En este tema aprendiste qué es la personalidad, cómo se configura y cómo la explican dos grandes enfoques: el psicoanalítico de Freud y el humanista de Rogers. También viste conceptos aplicados como los mecanismos de defensa, las fases psicosexuales, la congruencia y la escalera de la autoestima.
En el siguiente tema, Personalidad II, pasaremos de la explicación dinámica y humanista a los enfoques descriptivos: las tipologías constitucionales y psicológicas, así como las teorías de rasgos. Allí verás autores como Kretschmer, Galeno, Allport, Cattell y Eysenck, y entenderás cómo se clasifica y mide la personalidad.
¿Lo dominas?
Pon a prueba lo que aprendiste
20 preguntas de práctica tipo admisión y 15 preguntas reales de San Marcos, con clave y resolución explicada.
Evaluación del tema
20 preguntas para medir aprendizaje real
Hasta 6 básicas, 8 intermedias y 6 avanzadas; si un nivel no alcanza, se completa con el nivel más cercano. El diagnóstico recomienda una ruta; la evaluación final actualiza el porcentaje y puede marcar el tema como aprendido.
Aprender desde las preguntas
