
Salud mental
Explora qué es la salud mental, cómo influyen los hábitos y el estrés, y aprenderás a distinguir reacciones normales de trastornos y a aplicar criterios de la OMS en casos.
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El porqué del tema
¿Para qué estudiamos este tema?
En el tema anterior, Personalidad III, vimos cómo se organiza la personalidad, qué rasgos la componen y cómo el ajuste permite responder a las demandas del ambiente. Ahora nos toca preguntarnos: ¿cuándo podemos decir que una persona está mentalmente sana? ¿Qué hábitos protegen su salud? ¿Qué ocurre cuando los recursos personales no alcanzan y aparecen el estrés, la frustración o el conflicto? ¿Dónde está el límite entre una reacción normal y un trastorno?
Este tema responde a un problema práctico y actual: la salud no es solo no estar enfermo, sino un estado de bienestar integral. En un país como el Perú, donde los estilos de vida poco saludables —mala alimentación, sedentarismo, estrés académico y laboral— afectan a millones de personas, entender la salud mental es clave. Para la UNMSM, este tema es regular en los exámenes: preguntan definiciones de la OMS, hábitos saludables, niveles de respuesta del estrés, ansiedad, imagen corporal y distinción entre salud mental y bienestar material. Por eso hay que dominarlo desde lo conceptual hasta su aplicación en casos.
El objetivo del tema es que aprendas a: (1) definir salud mental y diferenciarla de calidad de vida y bienestar material; (2) reconocer estilos de vida saludables y factores de riesgo; (3) explicar los desajustes de la personalidad: estrés, frustración y conflicto; (4) comprender los trastornos mentales y de la personalidad; y (5) aplicar estos conceptos a situaciones concretas.
Antes de empezar
Lo que necesitas saber antes
Para entender salud mental, conviene recordar brevemente del tema anterior: la personalidad es la organización relativamente estable de rasgos, valores, emociones y formas de conducta que nos hacen únicos. Allí vimos el concepto de ajuste de la personalidad: la capacidad de adaptarse a las demandas del entorno usando los recursos propios, como la asertividad y la resiliencia. También vimos que cuando los recursos no alcanzan, aparece el desajuste.
No necesitas conocimientos médicos. Basta con entender los conceptos de emoción, motivación y cognición, que ya viste en temas anteriores.
1. Salud, salud mental y calidad de vida
1.1. ¿Qué es la salud?
Etimológicamente, «salud» viene del latín salus, salutis, que se asociaba a salvación, estar a salvo, intacto. Durante mucho tiempo se entendió la salud solo como ausencia de enfermedad. Pero en el siglo XX, con la creación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se impuso una definición más amplia.
Según la OMS, la salud no es únicamente la ausencia de enfermedad: es un estado que integra el bienestar físico, el mental y el social. Esto implica que una persona puede no tener una enfermedad diagnosticada y, sin embargo, no estar sana: si vive angustiada, aislada, sin sentido de vida o con hábitos destructivos, su salud integral está comprometida.
De esta definición se desprende el concepto de salud integral: la salud tiene dimensiones física, mental y social que se influyen mutuamente. Por ejemplo, el estrés crónico (dimensión mental) puede producir gastritis o hipertensión (dimensión física); una persona con sobrepeso puede sufrir discriminación (dimensión social) y depresión (dimensión mental).
1.2. Salud mental: más que bienestar material
La OMS entiende la salud mental como el estado en el que la persona es consciente de sus capacidades, puede enfrentar las tensiones normales de la vida, trabajar de manera productiva y aportar a su comunidad.
Observa que esta definición tiene cuatro componentes:
- Conciencia de las propias capacidades (autoconocimiento).
- Afrontamiento de tensiones normales (manejo del estrés).
- Productividad (trabajo y estudio).
- Contribución social.
Esto permite diferenciar salud mental de bienestar material. Una persona puede tener casa lujosa, amigos y comodidades, pero si se siente vacía, triste, sin propósito y sin ganas de levantarse, no tiene salud mental. Eso fue exactamente lo que evaluó una pregunta de admisión.
Tampoco se debe confundir con el bienestar subjetivo, que es la evaluación personal de satisfacción con la propia vida. Una persona puede tener bienestar material y, sin embargo, carecer de salud mental, como mostró el caso de admisión.
La salud mental es importante porque permite:
- Enfrentar el estrés de la vida cotidiana.
- Mantener relaciones sociales sanas.
- Trabajar y estudiar de manera productiva.
- Alcanzar el propio potencial.
- Contribuir significativamente a la comunidad.
No se trata solo de «no estar loco», sino de funcionar bien y sentir bienestar.
1.3. Calidad de vida
La salud mental se relaciona con la calidad de vida, pero no son lo mismo. La calidad de vida se refiere a las condiciones en que vive una persona y que hacen posible el bienestar de su existencia. Incluye condiciones materiales, sociales, educativas, emocionales y físicas.
Por ejemplo, Andrea, una estudiante de maestría, puede tener calidad de vida si cuenta con condiciones económicas, educación de calidad, apoyo en el hogar y acceso a un psicólogo. Eso no es automáticamente salud mental, pero sí la favorece.
Schalock y Verdugo han propuesto dimensiones de la calidad de vida. Entre las más usadas en psicología están:
| Dimensión | ¿Qué implica? |
|---|---|
| Bienestar emocional | Sentirse tranquilo, seguro, con afecto. |
| Relaciones interpersonales | Llevarse bien con los demás, tener amigos. |
| Bienestar material | Contar con economía, vivienda, alimentación. |
| Desarrollo personal | Aprender, crecer, formarse. |
| Bienestar físico | Tener salud y seguridad física. |
| Autodeterminación | Decidir por uno mismo. |
| Inclusión social | Sentirse parte de un grupo. |
| Derechos | Sentirse igual que los demás, con acceso a justicia. |
Estas dimensiones permiten evaluar si una persona tiene condiciones para una vida digna y plena. En el Perú, la calidad de vida está relacionada con el acceso a servicios básicos, educación, salud y empleo.
2. Estilo de vida saludable y factores de riesgo
2.1. Estilo de vida
El estilo de vida es el conjunto de hábitos y comportamientos que una persona practica de manera regular y que afectan su salud. No se trata de acciones aisladas, sino de patrones: cómo comemos, dormimos, nos movemos, manejamos el estrés y nos relacionamos.
Un estilo de vida saludable se refleja en decisiones que ayudan a mantenerse bien en los aspectos físico, emocional, mental, social y espiritual. Por el contrario, un estilo de vida poco saludable aumenta el riesgo de enfermedades físicas y mentales.
2.2. Hábitos saludables
Entre los hábitos que protegen la salud se encuentran:
- Alimentación equilibrada: consumir frutas, verduras, proteínas, fibra y agua; evitar alimentos procesados, exceso de azúcares, grasas saturadas y sodio.
- Actividad física regular: al menos 30 minutos de ejercicio moderado la mayoría de días.
- Sueño adecuado: dormir de 7 a 9 horas según la edad.
- Manejo del estrés: técnicas de relajación, organización del tiempo, pausas.
- Relaciones sociales positivas: apoyo familiar y de amistades.
- Evitar consumo de tabaco, alcohol y otras drogas.
Es importante aclarar: no todos los carbohidratos son malos; lo perjudicial es el exceso de carbohidratos refinados y procesados. Asimismo, el ejercicio debe ser adecuado a la condición física de cada persona; el exceso también puede ser dañino.
2.3. Factores de riesgo en el estilo de vida
Un estilo de vida no saludable se caracteriza por:
- Alimentación rica en grasas, carbohidratos refinados y comida ultraprocesada.
- Sedentarismo.
- Sueño insuficiente o irregular.
- Procrastinación o realización de tareas a última hora, que aumenta el estrés.
- Consumo de tabaco, alcohol o drogas.
- Automedicación.
El caso de Jaime, en una pregunta de admisión, es típico: un hombre con sobrepeso al que los médicos recomiendan nutrición y ejercicio, pero él no sigue las recomendaciones, hace sus tareas a última hora, no duerme sus horas completas y consume comidas con exceso de grasas y carbohidratos. Todo eso agudiza sus problemas. Aquí se evalúa la relación entre estilo de vida y salud.
2.4. La situación nutricional en el Perú
El estilo de vida saludable se refleja en el peso corporal. En el Perú, los datos oficiales recogidos por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) y el Centro Nacional de Alimentación y Nutrición (CENAN) han mostrado una alta prevalencia de sobrepeso y obesidad.
Según la información de un gráfico de admisión UNMSM 2021, el exceso de peso afectaba al 32.3 % de escolares, 23.9 % de adolescentes, 42.4 % de jóvenes, 69.9 % de adultos y 33.1 % de adultos mayores. En mujeres en edad fértil, la prevalencia de sobrepeso y obesidad sumaba 60.7 %. De esto se deduce que el mayor porcentaje de personas con sobrepeso se encuentra en los grupos en edad productiva (jóvenes y adultos).
Esto nos muestra por qué la salud mental y física son asuntos de salud pública: los malos hábitos se extienden y generan enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y depresión.
3. Personalidad sana, ajuste y normalidad
3.1. Ajuste de la personalidad
Recordemos del tema anterior: el ajuste de la personalidad es la capacidad de adaptarse ante las demandas del ambiente. Se da un equilibrio entre las exigencias y necesidades del individuo, por un lado, y sus fortalezas y recursos, por otro.
Si una persona tiene los recursos suficientes para enfrentar las exigencias del entorno, se mantiene ajustada. Entre esos recursos están:
- Asertividad: expresar sentimientos, deseos y opiniones sin ofender ni dañar a los demás, defendiendo los propios derechos.
- Resiliencia: capacidad de sobreponerse a la adversidad y salir fortalecido.
- Autoconocimiento: saber cuáles son las propias fortalezas y limitaciones.
- Habilidades sociales: comunicarse, cooperar, resolver conflictos.
3.2. Características de la personalidad sana según autores
Diversos autores han descrito la personalidad sana. Dos aportes son importantes para el curso:
Alfred Adler (médico y psicoterapeuta vienés, fundador de la psicología individual) propuso que la personalidad sana es socialmente útil. Una persona sana:
- Ataca los problemas de frente con una valoración realista de su dificultad.
- Tiene orientación social y está preparada para cooperar con otros.
- Está identificada con el interés social.
Gordon Allport (psicólogo estadounidense de la personalidad) planteó seis criterios de la personalidad sana y madura:
- Relación cálida con los demás.
- Autoaceptación que da seguridad emocional.
- Percepción realista de la vida.
- Sentido del humor.
- Filosofía unificadora de la vida.
- Transmisión del sentido de sí mismo a los demás.
Estos criterios no son una lista rígida, sino un ideal que ayuda a evaluar la madurez psicológica.
3.3. Criterios de normalidad y anormalidad
¿Cómo distinguir lo normal de lo anormal? En psicología, no hay una línea exacta, pero se usan criterios orientativos:
- Adaptación al ambiente social: la persona normal puede adaptarse; la anormal no.
- Estabilidad emocional: reacciones proporcionadas a las situaciones.
- Contacto con la realidad: juicios ajustados a lo que realmente ocurre.
- Continuidad de objetivos: la persona normal mantiene metas; la anormal es voluble.
- Control de impulsos: la persona normal puede frenar caprichos; la anormal no.
- Coherencia entre lo que aparenta y lo que es: en la anormal hay marcado contraste.
- Capacidad de amar y valorar a los demás: la personalidad anormal tiene poca capacidad para ello.
Estos criterios se usan también para diferenciar un desajuste pasajero de un trastorno.
3.4. Desajuste de la personalidad
El desajuste es el estado de desequilibrio o no correspondencia entre las necesidades y aspiraciones del sujeto y las demandas del entorno. Se produce una incapacidad para responder de forma efectiva a las exigencias socioambientales ante la falta de recursos o fortalezas personales.
Cuando hay desajuste, aparecen manifestaciones como el estrés excesivo, la frustración y el conflicto, que veremos a continuación.
4. Desajustes de la personalidad: estrés, frustración y conflicto
4.1. Estrés
El estrés es uno de los desajustes más estudiados y más preguntados en los exámenes.
Definición de Richard Lazarus: el estrés se produce cuando la persona valora o evalúa lo que sucede como algo que supera los recursos con los que cuenta y pone en peligro su bienestar personal. Es decir, el estrés no depende solo del estímulo, sino de la valoración que hacemos de él.
Definición de Hans Selye: el estrés es la respuesta adaptativa del organismo ante los diversos estímulos que provocan tensión (llamados estresores). Selye lo denominó «síndrome general de adaptación».
Observa que Lazarus enfatiza la valoración cognitiva; Selye, la respuesta fisiológica. Ambas definiciones se complementan.
Estresores o factores de estrés:
- Cataclismos y desastres: terremotos, inundaciones, guerras.
- Experiencias personales importantes: muerte de un ser querido, divorcio, pérdida de empleo.
- Factores de la vida cotidiana: exceso de tareas, tráfico, exámenes, problemas económicos.
Etapas del estrés (síndrome general de adaptación):
- Alarma: se toma conciencia del estresor. El sistema nervioso simpático se activa y prepara al organismo para enfrentar o huir.
- Resistencia: el organismo se prepara para hacer frente al estresor y mantener el esfuerzo. Hay una adaptación temporal.
- Agotamiento: si el estresor se prolonga, el organismo disminuye su capacidad de adaptación; aparecen enfermedades físicas y psicológicas.
Etapas del síndrome general de adaptación
Niveles de respuesta del estrés: Cuando una persona está estresada, su respuesta puede manifestarse en tres niveles:
- Cognitivo: pensamientos, ideas, interpretaciones. Por ejemplo, pensar que no va a rendir bien, dificultad para concentrarse, rumiación, baja autoeficacia.
- Emocional: sentimientos y emociones. Por ejemplo, irritabilidad, ansiedad, miedo, tristeza.
- Conductual: acciones observables. Por ejemplo, fumar, comer en exceso, llorar, evitar la situación, estudiar hasta tarde.
En el caso de Sergio (admisión 2026-II), un joven que estudió hasta altas horas de la noche antes de sustentar su tesis, se presentaban indicadores de estrés y se pedía emparejar cada manifestación con su nivel. La irritabilidad es emocional; le señalaron un detalle actual sobre su trabajo (probablemente cognitivo); y la conducta de estudiar hasta tarde es conductual.
Niveles de respuesta del estrés ante un mismo estresor
Consecuencias del estrés:
- Fisiológicas: hipertensión, problemas digestivos, insomnio, dolor de cabeza, debilitamiento del sistema inmune.
- Comportamientos perjudiciales para la salud: fumar, beber alcohol, consumir drogas, comer en exceso, aislarse.
- Sentimiento de impotencia: la persona siente que no puede controlar la situación, lo que puede derivar en depresión.
4.2. Ansiedad, miedo y preocupación
El estrés se relaciona con la ansiedad y la preocupación. El miedo es una reacción emocional ante una amenaza presente o concreta. La ansiedad, en cambio, es una reacción ante una amenaza futura o anticipada. La preocupación es una de las manifestaciones cognitivas de la ansiedad: la mente repasa posibles amenazas y busca soluciones.
Una lectura sobre la ansiedad explica que, cuando el miedo activa nuestro cerebro emocional, la ansiedad centra la atención en la amenaza y obliga a la mente a buscar obsesivamente una salida e ignorar todo lo demás. La preocupación funciona como una especie de ensayo: consideramos distintas alternativas de respuesta. Por tanto, su función es la anticipación de los peligros que puedan presentarse.
Esto no significa que la ansiedad sea siempre mala. En niveles moderados, nos prepara para actuar. Se vuelve problemática cuando es desproporcionada, prolongada o interfiere con la vida diaria.
4.3. Frustración
La frustración se presenta cuando un obstáculo impide que la persona logre algo que quiere o alcance una meta, necesidad, deseo o expectativa.
Características:
- A menudo lleva a la ira y, después, a la agresión.
- Si los eventos frustrantes son inevitables, justificables o aleatorios, la frustración no provoca ira, especialmente si hay circunstancias mitigantes.
Ejemplo: un estudiante quiere ingresar a San Marcos, pero el examen se suspende por una emergencia nacional. La frustración es inevitable; puede sentir molestia, pero no necesariamente ira si comprende la causa.
4.4. Conflicto
El conflicto surge en situaciones donde hay dos o más metas, necesidades o acciones incompatibles que compiten entre sí. La tensión se produce porque cada opción tiene una fuerza o intensidad equivalente, pero sus direcciones son opuestas. Optar por una implica rechazar la otra, lo que conduce a un estado temporal de frustración.
Tipos de conflicto:
| Tipo | Descripción | Ejemplo |
|---|---|---|
| Aproximación-aproximación | Dos metas atractivas, pero solo se puede elegir una. | Quiero asistir al concierto y también al partido que son el mismo día y hora. |
| Evitación-evitación | Dos opciones desagradables; hay que elegir una. | No quiero enfermarme, pero tampoco quiero que me pongan una inyección. |
| Aproximación-evitación | Una misma meta tiene aspectos atractivos y aversivos. | Quiero viajar, pero no quiero gastar. |
El conflicto de aproximación-evitación es el más difícil de resolver, porque la misma meta genera atracción y rechazo.
5. Manejo de emociones y autorregulación
La salud mental no depende solo de evitar el estrés, sino de cómo manejamos las emociones. Actualmente, la gestión adecuada de las emociones implica un nivel significativo de conciencia sobre cómo se experimentan y manifiestan, cuáles son inadecuadas o incómodas, y cuáles favorecen el bienestar.
Daniel Goleman, autor de la inteligencia emocional, plantea que la autorregulación o autocontrol emocional, junto con el autoconocimiento, es la esencia de la competencia personal. La autorregulación no es reprimir sentimientos ni perder espontaneidad, sino poder elegir la forma de expresar los sentimientos, ser responsable de los propios actos y saber demorar la gratificación en pos de los objetivos.
Goleman propone las siguientes aptitudes para la autorregulación emocional:
| Aptitud emocional | Característica |
|---|---|
| Adaptabilidad | Flexibilidad para manejar cambios y desafíos. |
| Autodominio | Manejar efectivamente los estados de ánimo y los impulsos perjudiciales; darse un tiempo antes de reaccionar. |
| Confiabilidad | Honradez e integridad; congruencia entre pensar, hablar y actuar; actuar éticamente. |
| Innovación | Apertura a ideas y enfoques novedosos. |
| Escrupulosidad | Responsabilidad en el cumplimiento de las obligaciones, sin excusas. |
Desarrollar la capacidad para controlar el estrés, la ansiedad y los estados emocionales negativos es fundamental para prevenir enfermedades. Algunas dolencias físicas son el resultado de no lograr controlar ciertas emociones.
6. Trastornos mentales y de la personalidad
6.1. Diferencia entre desajuste pasajero y trastorno
Es importante distinguir:
- Trastorno: alteración y desarreglo en los procesos naturales de desarrollo personal. Por ejemplo, una situación de tristeza o angustia por una desgracia es un trastorno pasajero.
- Desajuste: situación estable de desequilibrio en las expresiones personales, sobre todo en relación con los demás. Es la incapacidad para adaptarse al medio social y satisfacer necesidades.
En otras palabras, un trastorno puede ser pasajero; un desajuste es más estable. Un temor o una inhibición de desajuste impide desenvolverse adecuadamente en el medio.
Cuando las perturbaciones son pasajeras y naturales, no son patológicas. Cuando son patológicas, suelen ser permanentes y requieren intervención clínica.
Los trastornos mentales pueden iniciar temprano: según estudios, alrededor de la mitad de todos los trastornos mentales empiezan cerca de los 14 años, y al menos uno de cada diez niños y adolescentes tiene un trastorno mental diagnosticado lo bastante grave como para causar impedimento.
6.2. Características de la personalidad anormal
La personalidad anormal se caracteriza por:
- Incapacidad de adaptarse al ambiente social.
- Inestabilidad y desproporción en las reacciones afectivas.
- Volubilidad: cambia constantemente de objetivos.
- Juicios que no se ajustan a la realidad.
- Incapacidad de frenar caprichos y apetitos.
- Contraste marcado entre lo que aparenta y lo que es.
- Poca capacidad para amar y valorar a los demás.
Estos criterios ayudan a identificar cuándo una conducta es patológica.
6.3. Neurosis y psicosis
Dentro de las perturbaciones de la personalidad, se suele distinguir entre neurosis y psicosis según la gravedad y la relación con la realidad.
Neurosis: Es una enfermedad de la personalidad que impide controlar las tareas vitales básicas. Trastorna el comportamiento, hace que la persona se sienta más ansiosa y tiende a reprimirse más. La persona neurótica conserva el contacto con la realidad, pero sufre un malestar significativo.
Tipos de neurosis:
- Neurosis de ansiedad: las personas están constantemente tensas, recelosas y, a veces, acosadas por un temor que les ocasiona malestar, mareos, desmayos.
- Neurosis obsesivo-compulsiva: la obsesión es la idea fija que no se puede apartar de la mente; la compulsión es la necesidad inevitable de repetir una conducta una y otra vez.
- Neurosis histérica: los conflictos emocionales se transforman en síntomas físicos (parálisis, ceguera, etc.) sin causa orgánica.
Psicosis: Es una alteración más grave que implica pérdida de contacto con la realidad. La persona psicótica tiene un juicio de la realidad gravemente alterado, lo que afecta su pensamiento, su afectividad y su conducta.
6.4. Trastornos de la imagen corporal
Dentro de la psicopatología de la identidad se engloban las anomalías de la imagen o esquema corporal, es decir, de la representación mental del cuerpo. Aunque muchas personas no están totalmente satisfechas con su cuerpo, esta alteración puede alcanzar grados psicopatológicos.
Los trastornos más conocidos son:
- Dismorfofobia: preocupación excesiva por un defecto físico imaginario o leve que la persona percibe como grave.
- Anorexia nerviosa: restricción extrema de la ingesta, miedo intenso a engordar y distorsión de la imagen corporal; la persona se ve gorda a pesar de estar muy delgada.
- Bulimia nerviosa: episodios de atracones seguidos de conductas compensatorias inadecuadas (vómitos, laxantes, ejercicio excesivo).
En todos estos casos, hay una contradicción entre la experiencia subjetiva del sujeto (cómo se ve o se siente) y la realidad objetiva (cómo está realmente su cuerpo). No son problemas leves ni simples modas causadas por redes sociales; son trastornos que requieren atención clínica.
6.5. Manías y fobias
En el lenguaje clínico clásico, se denomina manía a la adhesión intensa de la sensibilidad a un objeto o actividad. Ejemplos: zoomanía (animales), ludomanía (juego), potomanía (bebida). En el lenguaje coloquial, «manía» tiene otro sentido, pero en psicopatología se refiere a una inclinación excesiva.
La fobia es la reacción contraria: rechazo y huida ante un objeto o situación. Ejemplos: zoofobia (animales), claustrofobia (lugares cerrados), paidofobia (niños).
6.6. Trastorno límite de la personalidad
Un trastorno de personalidad que ha cobrado importancia en la psiquiatría y psicología clínica es el trastorno límite de la personalidad. Se distingue por estados de ánimo, comportamiento y relaciones inestables. Quienes lo padecen suelen tener problemas para regular emociones y pensamientos, comportamiento impulsivo e imprudente, y relaciones inestables. A menudo presentan trastornos concurrentes como depresión, ansiedad, abuso de sustancias y trastornos de la alimentación. Es un trastorno grave pero tratable.
No es necesario para el examen entrar en detalles clínicos, pero conviene saber que existe y que no es lo mismo que un desajuste pasajero.
6.7. La psicología clínica y educativa en la salud mental
La salud mental es el campo de trabajo de la psicología clínica, rama aplicada que busca lograr o mantener la salud mental de la persona. Tiene dos funciones:
- Función curativa: tratar los trastornos mentales ya presentes.
- Función preventiva: evitar que aparezcan problemas de salud mental.
La psicología educativa, por su parte, busca lograr o mantener el buen rendimiento académico y aborda problemas de aprendizaje y conducta. Aunque su foco no es la salud mental clínica, contribuye a la prevención en el ámbito escolar.
Cuidado
Errores frecuentes
Confundir salud mental con ausencia de enfermedad. La salud mental es bienestar, no solo falta de trastorno. Una persona sin diagnóstico puede tener mala salud mental si no afronta tensiones o carece de sentido.
Igualar salud mental con bienestar material. Tener dinero, casa lujosa o amigos no garantiza salud mental. El caso de admisión 2021 lo muestra: la persona tenía bienestar material, pero carecía de salud mental.
Creer que todo estrés es malo. El estrés es una respuesta adaptativa. En su fase de alarma y resistencia puede ayudarnos a rendir en un examen. Lo problemático es el estrés crónico o excesivo que lleva al agotamiento.
No distinguir niveles de respuesta del estrés. Lo cognitivo son pensamientos; lo emocional, sentimientos; lo conductual, acciones. Mezclarlos es un error común.
Pensar que la anorexia y la bulimia son leves o modas. Son trastornos psicopatológicos graves que requieren tratamiento. No se deben a simples influencias de redes sociales.
Confundir frustración con conflicto. La frustración es el bloqueo de una meta; el conflicto es la existencia de metas incompatibles. El conflicto puede generar frustración, pero no son sinónimos.
Creer que autorregular las emociones es reprimirlas. No; es elegir cómo y cuándo expresarlas, y demorar la gratificación. La represión rígida puede ser dañina.
Aprende resolviendo
Ejemplos resueltos
Ejemplo 1
Caso: Mariana tiene un trabajo estable, un departamento propio y muchos seguidores en redes sociales. Sin embargo, se siente vacía, no duerme bien, ha perdido interés en sus pasatiempos y siente que su vida no tiene dirección. Según la definición de salud mental, ¿qué está afectada?
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 2
Caso: Un estudiante decide mejorar su estilo de vida. Le proponen tres opciones: (a) consumir más alimentos ultraprocesados porque son prácticos, (b) aumentar el consumo de bebidas azucaradas, (c) evitar alimentos procesados y optar por frutas y verduras. ¿Cuál es un hábito saludable?
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 3
Caso: Antes de un examen de admisión, Luis piensa: «No voy a aprobar, soy un fracaso», siente irritabilidad y se muerde las uñas constantemente. Clasifica cada manifestación según el nivel de respuesta del estrés.
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Ejemplo 4
Caso: Rosa quiere aceptar un ascenso laboral que le dará reconocimiento, pero sabe que implicará menos tiempo con su familia. Si acepta, gana prestigio pero pierde tiempo familiar; si rechaza, conserva tiempo familiar pero pierde la oportunidad. ¿Qué tipo de conflicto enfrenta?
Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.
Lo que viene
Hacia el siguiente tema
Hemos visto cómo la psicología actual define la salud mental, los desajustes y los trastornos. Estos conceptos no surgieron de la nada: fueron el resultado de un largo proceso histórico. En el siguiente tema, «Historia de la psicología», estudiaremos cómo desde la filosofía griega hasta la psicología científica se construyeron las bases para entender la mente y la conducta, incluidas las ideas sobre salud y enfermedad mental que acabamos de revisar. Comprender esa evolución te permitirá situar a autores como Adler, Allport, Goleman o Selye dentro de las escuelas que los originaron.
¿Lo dominas?
Pon a prueba lo que aprendiste
20 preguntas de práctica tipo admisión y 13 preguntas reales de San Marcos, con clave y resolución explicada.
Evaluación del tema
20 preguntas para medir aprendizaje real
Hasta 6 básicas, 8 intermedias y 6 avanzadas; si un nivel no alcanza, se completa con el nivel más cercano. El diagnóstico recomienda una ruta; la evaluación final actualiza el porcentaje y puede marcar el tema como aprendido.
Aprender desde las preguntas
