Tema 4 de 71Historia

Prehistoria

La Prehistoria explica cómo la humanidad pasó de bandas nómadas cazadoras-recolectoras a aldeas agrícolas y ciudades; aprenderás a distinguir sus etapas, cambios económicos y sociales.

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El porqué del tema

¿Para qué estudiamos este tema?

Estudiar la Prehistoria no es solo aprender fechas y nombres de parientes lejanos. Es entender el piso sobre el que se levanta toda la historia humana posterior. En el tema anterior, «Hominización», vimos cómo unos primates africanos se transformaron biológicamente hasta dar origen al Homo sapiens sapiens: un ser con bipedismo, pulgar oponible, cerebro desarrollado y, sobre todo, capacidad de crear cultura. Ahora, en «Prehistoria», vamos a ver qué hizo ese ser humano ya constituido con su nueva capacidad cultural: cómo se organizó para sobrevivir, cómo inventó su economía, cómo transformó la naturaleza y cómo, al final, puso las condiciones que hicieron posible el nacimiento de las civilizaciones.

La pregunta que responde este tema es clave: ¿cómo pasó la humanidad de ser un puñado de bandas nómadas cazadoras y recolectoras a vivir en aldeas sedentarias con agricultura, jerarquías sociales y, finalmente, ciudades-estado? Ese tránsito no fue mágico ni instantáneo. Duró decenas de miles de años y pasó por etapas que debemos distinguir con precisión.

En los exámenes de admisión de San Marcos, la Prehistoria es un tema recurrente. Preguntan por conceptos precisos: la economía depredadora del Paleolítico, el significado de las Venus paleolíticas, el carácter transicional del Mesolítico, las consecuencias de la Revolución Neolítica o la periodificación general. Por eso no basta con una idea vaga: hay que dominar cada etapa, sus cambios económicos, sociales, tecnológicos y artísticos, y saber relacionarlos.

Al terminar el tema, tendrás todas las herramientas para comprender el siguiente gran salto: la aparición de las primeras civilizaciones en Mesopotamia, que no habría sido posible sin la revolución agrícola y sedentaria que estudiaremos aquí.

Antes de empezar

Lo que necesitas saber antes

Del tema de Hominización basta recordar dos ideas. Primero, que el proceso biológico culminó con el Homo sapiens sapiens, el único homínido con pensamiento simbólico pleno y capacidad de crear arte, lenguaje y herramientas complejas. Segundo, que los fósiles más antiguos de esta especie se ubican en África (Omo, Etiopía), desde donde se expandió al resto del mundo. Con ese punto de partida ya podemos analizar su historia cultural.

No necesitas dominar ninguna clasificación previa: la periodificación de la Prehistoria la construiremos desde cero. Pero sí conviene tener clara una distinción conceptual que usaremos todo el tiempo: la diferencia entre una economía depredadora (tomar de la naturaleza lo que ya existe, sin producir nuevos recursos) y una economía productora (intervenir en la naturaleza para generar alimentos mediante agricultura o ganadería). Este contraste es el eje que separa el Paleolítico del Neolítico.


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La Prehistoria y su periodificación: el marco general

Llamamos Prehistoria al período que va desde la aparición de los primeros homínidos (hace unos 2.5 millones de años) hasta la invención de la escritura (alrededor del 3 300 a. C. en Mesopotamia). Como no existían documentos escritos, su estudio depende de la arqueología, la paleontología, la antropología y otras ciencias que analizan restos materiales, fósiles y expresiones artísticas.

Tradicionalmente, la Prehistoria se divide en dos grandes épocas:

Época Subdivisiones principales
Edad de Piedra Paleolítico (inferior, medio, superior), Mesolítico, Neolítico
Edad de los Metales Edad de Cobre (Calcolítico), Edad de Bronce, Edad de Hierro

Esta periodificación no es arbitraria: refleja los grandes cambios en la manera de producir herramientas y en la relación económica del ser humano con su entorno. La piedra tallada define el Paleolítico; la piedra pulida, el Neolítico; la metalurgia, la Edad de los Metales.

El subtema que nos ocupa se sitúa precisamente en el gran quiebre que ocurrió alrededor del 10 000 a. C., cuando terminó la última glaciación y la humanidad empezó a transitar desde la caza y recolección hacia la producción de alimentos.

Línea de tiempo de la Prehistoria: divisiones y aparición de la escritura


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El Paleolítico: la era de los cazadores-recolectores

El Paleolítico («piedra antigua») es el período más largo de la historia humana. Comenzó hace unos 2.5 millones de años con la fabricación de las primeras herramientas de piedra y terminó alrededor del 11 000 - 10 000 a. C. con el cambio climático que dio paso al Holoceno. Su rasgo central es la economía depredadora: los grupos humanos no producían alimentos, sino que los tomaban de la naturaleza mediante la caza, la pesca y la recolección.

Paleolítico inferior: las primeras herramientas y el fuego

En esta etapa inicial, que se extiende desde hace unos 2.5 millones de años hasta aproximadamente el 250 000 a. C., vivieron las primeras especies del género Homo. Fue el Homo habilis quien elaboró las primeras herramientas líticas, golpeando una piedra contra otra para obtener filos cortantes. Este avance, que parece modesto, significó el punto de partida de la cultura material humana: por primera vez un ser vivo no usaba solo sus manos o ramas, sino instrumentos fabricados deliberadamente.

Más tarde, el Homo erectus logró un doble salto: el uso definido del fuego y la expansión fuera de África hacia Asia y Europa. El fuego permitió calentarse, ahuyentar depredadores, cocinar alimentos —lo que facilitaba su digestión y aportaba más energía— y reforzó la vida social alrededor del fogón. También en este período aparecen evidencias de primeras manifestaciones rituales y uso de colorantes.

Paleolítico medio: enterramientos y simbolismo incipiente

Entre aproximadamente el 250 000 y el 40 000 a. C., la figura principal fue el Homo neanderthalensis (hombre de Neandertal), asentado sobre todo en Europa y el Cercano Oriente. Su cultura lítica más representativa es la musteriense, caracterizada por una talla más cuidadosa y diversa.

Lo más notable del Paleolítico medio es la aparición de las primeras prácticas funerarias: fosas simples para enterrar a los muertos, con ajuar funerario —armas, alimentos, objetos— que sugiere la creencia en una vida después de la muerte. Se ha hallado evidencia en Francia e Israel. Algunos autores también mencionan la posibilidad de canibalismo ritual, aunque con fines simbólicos más que alimenticios. Estos comportamientos indican un desarrollo importante del pensamiento abstracto y religioso.

Paleolítico superior: el ser humano moderno y el estallido del arte

El Paleolítico superior (aproximadamente 40 000 - 11 000 a. C.) es el escenario de la plena consolidación del Homo sapiens sapiens, representado en Europa por el hombre de Cro-Magnon. Aunque los Neandertales tenían mayor capacidad craneana (1 500 cc), los sapiens sapiens mostraron una capacidad única: el pensamiento simbólico y artístico sistemático.

Dos innovaciones tecnológicas marcaron esta etapa:

  • El arco y la flecha, que mejoraron sustancialmente la caza del reno, convertido en el principal alimento en las estepas frías de Europa.
  • La aguja de hueso, que permitió coser pieles y confeccionar vestidos adecuados al intenso frío glacial.

En el plano social, los grupos eran bandas: poblaciones pequeñas, de carácter nómada, unidas por lazos de parentesco y sin jerarquías estables. La cooperación era vital para sobrevivir en un entorno hostil. Como consecuencia, la economía tenía una doble característica: era depredadora y exigía la colaboración y organización de todo el grupo. Nadie podía subsistir aislado.

El arte del Paleolítico superior

El arte paleolítico es la primera gran evidencia del pensamiento simbólico moderno. Se divide en dos grandes modalidades:

a) Arte mobiliar (o mobiliario): objetos pequeños y transportables tallados en piedra, hueso, marfil o asta. Destacan dos tipos:

  • Esculturas femeninas: pequeñas figuras llamadas Venus, con rasgos muy marcados (senos, caderas, vientre) y rostro apenas definido. Las más conocidas son la Venus de Willendorf (Austria), la de Brassempouy, la de Lespugue y las de Grimaldi. Estas estatuillas se asocian, hipotéticamente, al culto a la fertilidad, tanto femenina como de la tierra y los animales. No eran retratos ni diosas: probablemente eran objetos rituales para propiciar la fecundidad de las mujeres y la abundancia de la caza.
  • Figuras animales y grabados sobre huesos, conchas o piedra caliza, con fines decorativos o mágico-religiosos.

b) Arte rupestre (o parietal): pinturas y grabados realizados sobre las paredes de cuevas o abrigos rocosos. Se distinguen dos escuelas principales:

Escuela Características Ejemplos
Franco-cantábrica Policromía (ocre, negro, verde), representación de escenas de animales (bisontes, caballos, ciervos, mamuts) y algunas figuras humanas; al interior de las cuevas Altamira (España), Lascaux (Francia), Niaux, Font de Gaume, Ardèche
Levantina española Monocromía; predominio de figuras humanas en escenas de caza, danza o vida cotidiana; al exterior de las cuevas (abrigos rocosos) Valltorta, Cogul, Alpera

Las pinturas no eran decorativas: se les atribuye un sentido mágico-religioso, como propiciar el éxito en la caza o representar mitos del grupo.


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El Mesolítico: la gran transición hacia la producción de alimentos (c. 11 000 - 8 000 a. C.)

El Mesolítico («piedra media») es, ante todo, un período de transición. Ocurrió aproximadamente entre el 11 000 y el 8 000 a. C., aunque las fechas varían según la región. Su punto de partida es un acontecimiento natural de enorme magnitud: el paso del Pleistoceno al Holoceno, es decir, el fin de la última glaciación y el inicio del actual período interglaciar, con un aumento progresivo de la temperatura global.

El cambio climático y la extinción de la megafauna

Al calentarse el clima, los grandes mamíferos adaptados al frío —los mamuts, el rinoceronte lanudo, el oso de las cavernas— comenzaron a extinguirse. Esta megafauna había sido la principal fuente de proteína de los cazadores del Paleolítico superior. Su desaparición obligó a los grupos humanos a diversificar sus estrategias de subsistencia: ya no podían depender de la caza mayor especializada.

La selectividad y los primeros pasos hacia la producción

La escasez de megafauna impulsó una estrategia que los historiadores llaman selectividad: los grupos humanos empezaron a cazar, pescar y recolectar de manera selectiva, escogiendo especies y épocas para evitar la depredación total y permitir la regeneración de los recursos. Esto es un cambio mental profundo: el ser humano deja de ser un depredador pasivo y comienza a intervenir en la evolución natural de plantas y animales.

Así, en el Mesolítico se iniciaron dos procesos que después se consolidarán en el Neolítico:

  1. La horticultura: el cultivo incipiente de plantas en huertos pequeños, cerca de los campamentos provisionales. No era aún la agricultura extensiva del Neolítico, sino una producción de alimentos en pequeña escala, complementaria de la caza y la recolección. Se recolectaba trigo silvestre y se usaban hoces y morteros para procesarlo.

  2. La domesticación inicial de animales: aunque la domesticación plena llegará después, en el Mesolítico ya se domesticó al perro, probablemente el primer animal domesticado por el ser humano, con fines de compañía, caza y protección.

La pesca también se desarrolló notablemente gracias a la elaboración de canoas, que permitieron explotar ríos, lagos y costas de manera más eficiente.

El seminomadismo y las aldeas temporales

Como dependían de huertos que requerían cierta permanencia pero aún no eran suficientes para sostener una vida totalmente fija, los grupos mesolíticos adoptaron un patrón intermedio: el seminomadismo. Se desplazaban entre campamentos según las estaciones y los recursos disponibles, pero permanecían períodos más largos en lugares donde podían cuidar sus pequeños cultivos.

Esto generó las primeras aldeas temporales: asentamientos no permanentes, pero con refugios más estables que las simples cuevas o campamentos al aire libre del Paleolítico. El asentamiento más representativo del Mesolítico es Wadi el Natuf (Israel), perteneciente a la cultura natufiense, donde se han hallado viviendas circulares, enterramientos con ajuar funerario y evidencias de recolección intensiva de cereales silvestres.

A nivel tecnológico, la característica principal del Mesolítico es la industria microlítica: utensilios muy pequeños de piedra y hueso, a menudo incrustados en mangos de madera o hueso para formar hoces, puntas de flecha o arpones. Estos microlitos eran eficientes y fáciles de transportar, adaptados a un modo de vida más móvil y diversificado.

¿Producción de alimentos o economía depredadora?

El Mesolítico es un período ambiguo: se preservan las actividades paleolíticas (caza, pesca, recolección), pero aplicadas de manera selectiva. La horticultura incipiente implica ya una forma temprana de producción de alimentos, aunque todavía no es la economía productora plena del Neolítico. Por eso, al preguntarse por la característica fundamental del Mesolítico, la respuesta correcta es la producción de alimentos en su sentido incipiente: el ser humano comienza a intervenir para producir, aunque sea en huertos pequeños.

Organización social y prácticas funerarias

Los grupos mesolíticos seguían siendo pequeños, unidos por parentesco, sin jerarquías rígidas. Sin embargo, se observan prácticas funerarias en pozos y fosas, con ajuares funerarios más recargados, lo que sugiere una creciente preocupación por el más allá y quizá las primeras diferenciaciones simbólicas entre individuos.

En el arte, el Mesolítico muestra rezagos del arte mobiliar en forma de pequeñas esculturas de animales y seres humanos, grabados sobre mangos de hoces, y escenas de danza, caza, combate y vida cotidiana. La figura humana aparece con mucha más frecuencia que en el Paleolítico, sobre todo en el arte levantino español.


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El Neolítico: la Revolución agrícola y el nacimiento de la vida aldeana

El Neolítico («piedra nueva») se desarrolló aproximadamente entre el 8 000 y el 5 000 a. C., aunque en algunas regiones comenzó antes y en otras después. Su nombre técnico proviene del cambio en la técnica lítica: la piedra pulida por fricción o presión, más resistente que la piedra tallada. Pero el Neolítico es mucho más que un cambio tecnológico: es una revolución económica, social y cultural.

El Holoceno pleno y la oportunidad agrícola

En el Neolítico, el clima cálido del Holoceno se estabilizó. Muchas especies animales se habían extinguido, pero las condiciones se volvieron más favorables para el crecimiento de plantas. La escasez de la caza mayor obligó a perfeccionar la selectividad iniciada en el Mesolítico hasta lograr el control pleno de los recursos naturales: la domesticación de plantas y animales.

Este proceso fue tan profundo que el arqueólogo australiano Gordon Childe lo denominó «Revolución Neolítica»: el paso de una economía depredadora a una economía productora basada en la agricultura y la ganadería.

La domesticación de plantas y animales

El ser humano aprendió a seleccionar, sembrar, cuidar y cosechar plantas. Entre las primeras especies domesticadas destacan los cereales, como el trigo y la cebada, que crecían de manera silvestre en el Cercano Oriente. También se domesticaron legumbres y otros vegetales.

En cuanto a los animales, se domesticaron las primeras especies gregarias y dóciles: cabras, ovejas y asnos, principalmente. La domesticación animal no solo aportaba carne, sino también leche, lana, cuero y fuerza de trabajo.

Innovaciones tecnológicas del Neolítico

Para la agricultura, el ser humano perfeccionó y especializó sus herramientas:

  • Hoces, fabricadas con microlitos incrustados en mangos, para cortar la cosecha.
  • Azadas y otras herramientas de labranza para remover la tierra.
  • Piedra pulida, más resistente, para fabricar hachas, mazas y otros instrumentos.

Además, el Neolítico trajo dos invenciones fundamentales:

  • La cerámica: recipientes de barro cocido para almacenar granos, líquidos y alimentos. La cerámica neolítica es decorativa pero a la vez utilitaria. Una técnica temprana fue la cardial, que usaba el borde de una concha marina (cardium edule) para hacer incisiones en la arcilla húmeda. También se usaron bandas o ranuras decorativas.
  • La textilería: el tejido de fibras vegetales (lino) y animales (lana) para confeccionar vestidos, mantas y recipientes flexibles.

Sedentarismo y primeras aldeas

La agricultura y la ganadería tenían una consecuencia radical: el ser humano dejó de necesitar desplazarse constantemente para buscar alimentos. Al tener que cuidar los cultivos durante todo el ciclo agrícola, se volvió sedentario. Nacieron así las primeras aldeas estables, con viviendas edificadas para durar.

Las casas se construían de distintos materiales según la región:

  • Adobe en el Oriente Próximo.
  • Troncos de madera en Europa central y occidental.
  • Palafitos: viviendas lacustres construidas sobre pilotes en lagos y ríos, especialmente en Suiza, para protegerse de inundaciones y animales.

El cambio cultural más importante se registró en el Creciente Fértil, la región que va del valle del Nilo (Egipto) hasta Mesopotamia (Irak), pasando por Siria y Palestina. Fue allí donde la agricultura encontró condiciones óptimas de suelo y agua. Entre los primeros grandes asentamientos sedentarios destacan:

Sitio Ubicación Característica
Jericó Israel Una de las ciudades más antiguas del mundo, con murallas y torres defensivas
Jarmo Irak (Kurdistán) Aldea agrícola temprana dedicada al cultivo de trigo y cebada
Chatal Huyuc Turquía Gran asentamiento con casas de adobe contiguas, acceso por los techos, con arte mural

Mapa simplificado del Creciente Fértil

Organización social: de la tribu a la jerarquía

En el Neolítico, la organización social básica fue el clan: un grupo unido por vínculos de parentesco y ascendencia común. Varios clanes emparentados formaban tribus. Al principio, la propiedad era colectiva: la tierra, los animales y las cosechas pertenecían a todo el grupo. Sin embargo, la economía productora, al generar excedentes (más alimentos de los necesarios para la subsistencia inmediata), fue modificando profundamente estas relaciones.

Con el excedente apareció la división social del trabajo: algunos se dedicaban a la agricultura, otros a la ganadería, otros a la artesanía (cerámica, textilería, herramientas), otros a actividades rituales y de intercambio. Esta especialización generó una creciente diferenciación social: no todos poseían los mismos bienes ni tenían el mismo prestigio.

De la propiedad colectiva original se pasó gradualmente a la propiedad individual o privada. Las familias más hábiles, afortunadas o influyentes acumularon más tierras, animales y objetos de valor. Así surgió una élite, integrada especialmente por los ancianos, cuyo prestigio y experiencia les permitió organizar y controlar los excedentes productivos, asumir roles de dirección y fortalecer contactos con otras poblaciones mediante el trueque. A estas actividades se sumaron las mágico-religiosas y las guerreras, con lo que la élite ganó aún más riqueza y poder.

Aparecieron así las primeras jerarquías sociales basadas en relaciones de dependencia y privilegio. Este es el germen de las sociedades clasistas que después desembocarán en las civilizaciones.

La Revolución Neolítica y sus implicancias

La Revolución Neolítica (término de Gordon Childe) fue el cambio más importante de la Prehistoria. Sus implicancias fueron múltiples:

  • Económicas: paso de una economía depredadora a una economía productora (agricultura y ganadería).
  • Sociales: sedentarismo, crecimiento demográfico, aparición del clan y la tribu, división del trabajo, surgimiento de la propiedad privada y de las primeras jerarquías.
  • Tecnológicas: piedra pulida, cerámica, textilería, herramientas agrícolas.
  • Culturales: construcción de viviendas duraderas, aparición de megalitos, desarrollo de rituales vinculados a la fertilidad y al ciclo agrícola.

El arte y la arquitectura megalítica del Neolítico

La arquitectura del Neolítico no se limitó a las viviendas. Se construyeron los primeros megalitos, grandes monumentos de piedra con fines religiosos y funerarios. Son de tres tipos principales:

Tipo Descripción
Dolmen Varias piedras verticales sostienen una losa horizontal a modo de mesa; generalmente una cámara funeraria colectiva
Menhir Una gran piedra alargada clavada verticalmente en el suelo, con probable función conmemorativa, territorial o religiosa
Cromlech Círculo de menhires; el ejemplo más célebre es Stonehenge (Inglaterra), de función solar-calendárica probable

Tipos de megalitos neolíticos: dolmen, menhir y cromlech

La escultura neolítica quedó momentáneamente en un segundo plano frente a la cerámica y la arquitectura. La pintura siguió existiendo, pero la cerámica decorada se convirtió en el soporte preferido de la expresión artística.


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La Edad de los Metales: el umbral de la historia

La Prehistoria termina con la Edad de los Metales, cuando el ser humano aprendió a fundir y trabajar metales para fabricar herramientas, armas y objetos de prestigio. Se divide en tres fases, según el metal predominante:

  • Edad de Cobre (Calcolítico): el cobre fue el primer metal trabajado, blando y fácil de fundir. No desplazó a la piedra, sino que coexistió con ella.
  • Edad de Bronce: aleación de cobre y estaño, más dura y resistente. Impulsó el comercio, pues el estaño era escaso y debía transportarse a largas distancias.
  • Edad de Hierro: metal más abundante y resistente, cuya metalurgia resultó más compleja (requiere mayor temperatura). Marcó el fin de la Prehistoria y el comienzo de la Historia con la aparición de la escritura en Mesopotamia.

La metalurgia aceleró la diferenciación social: los metales eran costosos, y quienes controlaban su producción y comercio acumulaban poder. Las aldeas se jerarquizaron aún más y muchas se convirtieron en ciudades-estado, preparando el escenario para las primeras civilizaciones.


Cuidado

Errores frecuentes

1. Pensar que el Paleolítico tenía economía productora. En el Paleolítico, el ser humano no producía alimentos: los obtenía de la naturaleza. La economía era depredadora (caza, pesca, recolección). La producción de alimentos recién comienza, de manera incipiente, en el Mesolítico con la horticultura, y se consolida en el Neolítico con la agricultura y la ganadería.

2. Confundir Mesolítico y Neolítico. El Mesolítico es un período de transición: seminomadismo, horticultura incipiente, microlitos, domesticación del perro. El Neolítico es la consolidación: sedentarismo pleno, agricultura y ganadería desarrolladas, cerámica, piedra pulida, aldeas estables. Un error típico es atribuir al Mesolítico la vida sedentaria plena o la cerámica.

3. Atribuir la cerámica al Paleolítico o al Mesolítico. La cerámica es una invención del Neolítico, ligada al almacenamiento de excedentes agrícolas. En el Paleolítico no hay cerámica; en el Mesolítico tampoco, salvo en contextos muy tardíos y excepcionales.

4. Pensar que las Venus paleolíticas representaban a la mujer común o a diosas femeninas únicas. Las Venus eran estatutillas de fertilidad, probablemente amuletos mágico-religiosos para propiciar la fecundidad femenina, animal y de la tierra. No eran retratos ni divinidades en sentido estricto.

5. Creer que la propiedad privada existió desde siempre. No. En el Paleolítico y buena parte del Neolítico antiguo, la propiedad era colectiva. La propiedad privada surgió en el Neolítico como consecuencia del excedente productivo y la división del trabajo, y se consolidó en la Edad de los Metales.

6. Ubicar el surgimiento de las ciudades en el Neolítico. Las primeras aldeas sedentarias aparecen en el Neolítico. Las ciudades, como centros urbanos con funciones administrativas, religiosas y comerciales complejas, son un fenómeno de la Edad de los Metales y de las primeras civilizaciones históricas.

7. Confundir la organización social de cada período. En el Paleolítico predominaban las bandas nómadas. En el Neolítico, la organización se basaba en clanes y tribus sedentarias. Las bandas no son propias del Neolítico.

8. Olvidar que la extinción de la megafauna fue un motor del cambio. Muchos estudiantes ven el cambio climático del Holoceno como un simple dato climático. En realidad, la extinción de los grandes mamíferos fue el factor que obligó a los cazadores a diversificar sus estrategias y, finalmente, a iniciar la producción de alimentos. Sin esa presión ecológica, la Revolución Neolítica habría sido menos probable.


Aprende resolviendo

Ejemplos resueltos

Ejemplo 1 (básico): Identificar la economía del Paleolítico

Enunciado: Un grupo de nómadas del Paleolítico superior se desplaza continuamente siguiendo las manadas de renos. Para alimentarse, cazan, pescan y recolectan frutos silvestres. ¿Cómo se clasifica su economía y por qué?

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 2 (intermedio): Distinguir Mesolítico de Neolítico

Enunciado: Una sociedad prehistórica vive en aldeas temporales junto a pequeños huertos donde cultivan algunas plantas, pero aún se trasladan estacionalmente para cazar. Usan microlitos y han domesticado al perro. ¿A qué período pertenece y qué fase económica representa?

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 3 (avanzado): Consecuencias de la domesticación en el Neolítico

Enunciado: Una aldea del Neolítico ha logrado domesticar trigo, cebada, cabras y ovejas. La cosecha supera las necesidades inmediatas del grupo. ¿Qué cambios sociales estructurales se derivan de esta situación y cuál es el más profundo?

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 4 (experto): Integrar toda la periodificación

Enunciado: Determine si las siguientes proposiciones son verdaderas (V) o falsas (F) y justifique: I. En el Paleolítico superior, las Venus representaban el culto a la fertilidad. II. El Mesolítico se caracteriza por la producción de alimentos a gran escala y la vida urbana. III. La Revolución Neolítica, planteada por Gordon Childe, consistió en el paso a una economía productora. IV. La extinción de la megafauna durante la transición al Holoceno empujó al seminomadismo y la horticultura.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Lo que viene

Hacia el siguiente tema

La Prehistoria termina donde empieza la Historia. Hemos visto cómo el ser humano pasó de las bandas nómadas del Paleolítico a las aldeas sedentarias del Neolítico, y de la economía depredadora a la economía productora. En la Edad de los Metales, esa desigualdad social incipiente se consolidó: surgieron las primeras ciudades-estado, el comercio de metales y las elites dominantes.

El siguiente tema es Mesopotamia, la "tierra entre ríos". Allí, en el corazón del Creciente Fértil —donde primero se desarrolló la agricultura—, la metalurgia, el excedente agrícola y la concentración de poder desembocarán en la primera gran civilización de la historia, con escritura cuneiforme, ciudades como Ur y Babilonia, y códigos legales como el de Hammurabi. Sin la Revolución Neolítica que acabamos de estudiar, nada de eso habría sido posible.

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Básico 5/6Intermedio 16/8Avanzado 5/6Total 26/20

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