Tema 26 de 71Historia

Revoluciones liberales y movimientos unitarios

Analiza cómo el liberalismo y el nacionalismo desafiaron el orden conservador con las revoluciones de 1820, 1830 y 1848, y aprenderás a explicar la formación de Estados-nación como Italia y Alemania.

✍️ 20 preguntas de práctica⭐ 3 preguntas reales de San Marcos🎯 Practicar este tema

Ruta de estudio

Estudia a tu ritmo

El contenido cambia según tu experiencia, pero tu progreso queda separado y nunca se pierde.

Descargar PDF ANUAL
Inicia sesión para guardar tu avance y diagnóstico.
Iniciar sesión
22 min de lectura12 apartados2 temas que vinieron en admisión

El porqué del tema

¿Para qué estudiamos este tema?

Este tema es fundamental para entender cómo, a lo largo del siglo XIX, el orden conservador impuesto por el Congreso de Viena fue desafiado y finalmente desbordado por dos fuerzas que heredamos de la Revolución Francesa: el liberalismo y el nacionalismo. Si en el tema anterior estudiaste la Restauración y las ideologías del siglo XIX —es decir, qué pensaban liberales, nacionalistas y socialistas—, ahora vas a ver cómo actuaron esas ideas en la realidad: estallaron revoluciones en 1820, 1830 y, sobre todo, en 1848, y se concretaron los grandes procesos de unificación de Italia y Alemania.

La pregunta que responde este tema es: ¿cómo se pasó de la Europa absolutista de 1815 a la Europa de Estados-nación, regímenes constitucionales y rivalidades entre potencias que conocemos a fines del siglo XIX? Dominar este proceso te permitirá ordenar una gran cantidad de datos, entender el origen de la política contemporánea y resolver preguntas de admisión que suelen combinar ideología, acontecimiento y consecuencia. Además, este tema deja preparado el siguiente: la Segunda Revolución Industrial y el imperialismo, porque la unificación alemana, la consolidación del liberalismo económico y la competencia entre Estados son condiciones directas para la expansión imperialista.

Antes de empezar

Lo que necesitas saber antes

Antes de entrar en las revoluciones y unificaciones, conviene recordar tres cosas del tema anterior.

  1. El Congreso de Viena (1814-1815), reunido tras la derrota de Napoleón, reorganizó el mapa europeo y restableció las monarquías absolutistas. Sus grandes principios fueron la legitimidad (devolver el trono a las dinastías depuestas) y el equilibrio (evitar que una potencia dominara Europa). Este orden artificial intentaba volver atrás el reloj de la historia, pero chocaba con las ideas que ya circulaban.

  2. La Santa Alianza (1815), impulsada por el zar Alejandro I de Rusia, fue un pacto entre Rusia, Austria y Prusia para defender el absolutismo y reprimir militarmente cualquier movimiento liberal o nacionalista. Su lógica era la intervención: si un Estado sufría una revolución, las demás potencias tenían el "deber" de restablecer el orden. Gran Bretaña no se adhirió formalmente, por recelos hacia otras potencias.

  3. Las ideologías del siglo XIX, ya definidas en el tema anterior:

    • Liberalismo político: defiende la libertad individual, la igualdad ante la ley, una constitución, la división de poderes y la soberanía popular ejercida por representantes.
    • Liberalismo económico: defiende el libre mercado, la no intervención del Estado en la economía y la propiedad privada; su gran representante fue Adam Smith.
    • Nacionalismo: sostiene que la nación —comunidad con lengua, historia, cultura y territorio comunes— es la base de la soberanía política; por lo tanto, las fronteras del Estado deben coincidir con la nacionalidad.
    • Socialismo: critica la desigualdad del capitalismo y propone la propiedad colectiva o una reorganización social profunda.

Con estas herramientas, ya puedes entrar al proceso histórico.

1

1. La Europa de la Restauración: un orden que no podía sostenerse

Tras 1815, Europa vivió una aparente calma impuesta por las bayonetas. Las monarquías restauradas gobernaban de manera absoluta; Metternich, canciller del Imperio austríaco, se convirtió en el símbolo de la reacción conservadora. Se impuso una fuerte censura sobre la prensa, la educación y los espectáculos públicos, con el fin de que las ideas liberales no se difundieran. Sin embargo, este orden tenía una contradicción de fondo: pretendía congelar la historia, mientras la sociedad europea —burguesía, obreros, intelectuales, nacionalidades— seguía transformándose por la economía capitalista y por la herencia revolucionaria.

El sistema de Viena era un equilibrio artificial entre potencias, no entre pueblos. Muchos territorios quedaron unidos a Estados que no compartían su lengua ni su cultura: italianos bajo dominio austríaco, polacos repartidos entre Rusia, Prusia y Austria, belgas unidos a Holanda, húngaros sometidos a Viena, griegos bajo el Imperio otomano. Esta tensión entre el mapa político y el mapa de las nacionalidades fue una de las causas profundas de las revoluciones que veremos a continuación.

2

2. Las primeras oleadas revolucionarias: 1820 y 1830

2.1. La oleada de 1820

La primera gran oleada revolucionaria contra el orden de Viena estalló en 1820, alentada por la defensa del liberalismo. Fueron movimientos relativamente locales y dirigidos por sectores burgueses, intelectuales y militares, no por grandes masas populares. Esto explica en parte su fracaso.

  • España (1820): el pronunciamiento del coronel Rafael del Riego obligó al rey Fernando VII a jurar la Constitución liberal de 1812, dando inicio al Trienio Liberal. Sin embargo, la Santa Alianza intervino: en 1823, un ejército francés conocido como los Cien Mil Hijos de San Luis restableció el absolutismo.
  • Italia (1820-1821): los carbonarios, sociedades secretas liberales, se levantaron en Nápoles y Piamonte exigiendo constituciones. Austria intervino y reprimió los movimientos, consolidando su dominio sobre la península itálica.
  • Grecia (1821-1830): fue el gran éxito de esta oleada. Los griegos se sublevaron contra el Imperio otomano en nombre de su identidad nacional y de la libertad. Aunque la Santa Alianza simpatizaba con el sultán, la opinión pública europea y los intereses de Rusia, Gran Bretaña y Francia llevaron a la intervención de estas potencias a favor de Grecia. La batalla de Navarino (1827) y los tratados posteriores consolidaron la independencia griega.

Como ves, en 1820 el liberalismo era el principal motor de los levantamientos. El programa liberal típico incluía establecer una constitución que garantizara los derechos ciudadanos y reconocer la división de poderes, entre otras medidas.

2.2. La oleada de 1830

La segunda oleada fue más exitosa que la primera y marcó el retroceso del absolutismo en Europa occidental.

  • Francia (julio de 1830): la Revolución de Julio derrocó a Carlos X, último rey borbón de línea absolutista, y llevó al trono a Luis Felipe de Orleans, conocido como el "rey burgués". Con él se consolidó una monarquía constitucional con sufragio censitario, es decir, solo votaban quienes pagaban altos impuestos. La alta burguesía se convirtió en el sector dominante.
  • Bélgica (1830): los belgas, mayoritariamente católicos y francófonos, se separaron del Reino de los Países Bajos (protestante y neerlandés) y proclamaron su independencia. Bélgica se convirtió en una monarquía constitucional y liberal.
  • Polonia (1830-1831): los polacos se levantaron contra el dominio ruso, pero la insurrección fue duramente reprimida por el zar. Aquí se vio la otra cara: cuando no había intereses de las grandes potencias en juego, el nacionalismo podía ser aplastado.
  • También hubo agitaciones liberales en algunos estados italianos y alemanes, pero fueron sofocadas por Austria y Prusia.

La oleada de 1830 demostró que el liberalismo podía triunfar en Europa occidental, pero que el nacionalismo de los pueblos sometidos aún dependía del juego de las potencias.

3

3. La Revolución de 1848: la "Primavera de los Pueblos"

La cita de este tema es 1848, el año en que una ola de revoluciones sacudió a casi toda Europa a la vez. Se le llama "Primavera de los Pueblos" porque, por primera vez, coincidieron en el tiempo las demandas liberales, nacionales y sociales.

3.1. ¿Por qué estalló en 1848?

Tres grandes causas se combinaron:

  1. Crisis económica: entre 1845 y 1847 hubo malas cosechas que provocaron hambrunas y carestía del pan; además, en 1847 estalló una crisis financiera e industrial. La miseria golpeó tanto a campesinos como a obreros y pequeños burgueses.
  2. Descontento político: en Francia, la monarquía de Luis Felipe se había vuelto impopular por el sufragio tan restringido y por la corrupción. En Austria y Prusia seguía el absolutismo. En Italia y Alemania, la falta de unidad nacional y la dominación extranjera alimentaban la protesta.
  3. Difusión de ideas democráticas y socialistas: junto al liberalismo clásico, surgían corrientes que exigían sufragio universal, república, derechos para los trabajadores y naciones independientes.

3.2. Francia: del rey burgués a la Segunda República

En febrero de 1848, una insurrección en París derrocó a Luis Felipe. Se proclamó la Segunda República y se formó un gobierno provisional que decretó medidas revolucionarias: sufragio universal masculino, libertad de prensa y la creación de los talleres nacionales para dar empleo a los obreros. Sin embargo, cuando la asamblea conservadora elegida en abril intentó cerrar esos talleres, los obreros se levantaron en junio de 1848. La represión fue brutal, con miles de muertos. En diciembre de 1848, los franceses eligieron presidente a Luis Napoleón Bonaparte, sobrino de Napoleón I, quien en 1851 dio un golpe de Estado y al año siguiente se proclamó emperador como Napoleón III, inaugurando el Segundo Imperio.

El caso francés muestra la ambivalencia de 1848: se derribó una monarquía y se conquistó el sufragio universal masculino, pero el resultado final fue un régimen autoritario.

3.3. El Imperio austríaco: la revolución de las nacionalidades

En marzo de 1848, la revolución estalló en Viena y obligó a huir a Metternich, símbolo del sistema de la Restauración. El emperador Fernando I abdicó; lo sucedió su sobrino Francisco José I. Al mismo tiempo, los pueblos sometidos del imperio se levantaron:

  • Hungría, liderada por Lajos Kossuth, proclamó su autonomía y luego su independencia. Solo fue derrotada con la ayuda militar del zar de Rusia, en 1849.
  • Checos en Praga, croatas, italianos en el Lombardo-Véneto, rumanos en Transilvania: todos exigieron derechos nacionales o independencia.

Para ganarse al campesinado y quitar fuerza a la revolución, el gobierno imperial abolió la servidumbre. Aunque las revueltas nacionales fueron reprimidas, el imperio quedó debilitado y el problema de las nacionalidades no desapareció.

3.4. Los estados alemanes y el Parlamento de Frankfurt

En los estados de la Confederación Germánica hubo revueltas liberales y nacionales. En mayo de 1848 se reunió en Frankfurt una Asamblea Nacional elegida por sufragio amplio, con el objetivo de redactar una constitución y unificar Alemania por la vía liberal. La asamblea ofreció la corona imperial a Federico Guillermo IV de Prusia, pero este la rechazó, entre otras razones porque no aceptaba "una corona ofrecida por la burguesía". Sin el apoyo de Prusia, el Parlamento de Frankfurt fracasó. La unificación alemana no se haría por la vía democrática, sino por la vía militar prusiana, como veremos.

Este episodio es clave: en 1848 los liberales alemanes intentaron la unidad por abajo y fracasaron; luego Bismarck la hará por arriba, con hierro y sangre.

3.5. Italia en 1848

En la península itálica, la revolución tuvo un doble carácter: liberal y nacional. En Milán y Venecia, los insurgentes expulsaron temporalmente a los austríacos. El rey del Piamonte-Cerdeña, Carlos Alberto, declaró la guerra a Austria con la esperanza de liderar la unificación. Sin embargo, fue derrotado en las batallas de Custozza (1848) y Novara (1849), y abdicó en su hijo Víctor Manuel II. En Roma, Mazzini y Garibaldi proclamaron la República Romana, que fue derribada por la intervención militar francesa. La unificación italiana, al igual que la alemana, quedó pendiente.

3.6. Consecuencias generales de 1848

A simple vista, 1848 fue un fracaso: las monarquías sobrevivieron y los regímenes autoritarios se restablecieron. Pero dejó consecuencias profundas:

  • El absolutismo feudal quedó herido de muerte; en Austria se abolió la servidumbre.
  • El sufragio universal masculino se ensayó en Francia y quedó como bandera democrática.
  • La cuestión social (los trabajadores) entró en la agenda política.
  • El nacionalismo se consolidó como fuerza histórica. Aunque la unidad de Italia y Alemania no se logró en 1848, el objetivo quedó planteado para las siguientes décadas.
  • Los liberales moderados y los demócratas se separaron; las clases medias temieron a las masas obreras y se volvieron conservadoras en muchos casos.
4

4. El nacionalismo y los movimientos unitarios

Como vimos en el tema anterior, el nacionalismo se fundamenta en la idea de que la nación —una comunidad con lengua, historia, tradiciones y territorio comunes— es el sujeto de la soberanía política. Por lo tanto, las fronteras del Estado deben coincidir con la nacionalidad. Este principio fue revolucionario: justificaba tanto la independencia de pueblos sometidos como la unificación de territorios divididos.

En la primera mitad del siglo XIX, el nacionalismo funcionó en dos direcciones:

  1. Nacionalismo disgregador o separatista: pueblos incluidos en imperios multiétnicos buscaron separarse y formar su propio Estado. Ejemplos: Grecia, Bélgica, Hungría, Polonia.
  2. Nacionalismo unificador o unitario: naciones divididas en varios Estados buscaron unirse en uno solo. Los dos grandes ejemplos son Italia y Alemania.

Italia y Alemania eran, a mediados del siglo XIX, meras expresiones geográficas. Italia estaba fragmentada en siete estados, con Austria dominando el norte y el Papado en el centro. Alemania era una Confederación de 39 estados, con Austria y Prusia compitiendo por la hegemonía. La unificación de estos dos países cambió el mapa europeo y dio origen a dos nuevas potencias.

5

5. La unificación italiana (1859-1870)

5.1. Antecedentes y protagonistas

El movimiento de unificación italiano, conocido como Risorgimento ("resurgimiento"), tenía varias corrientes:

  • Giuseppe Mazzini, republicano y demócrata, fundó la Joven Italia y soñó con una república unificada.
  • Camillo Benso, conde de Cavour, primer ministro del Reino de Piamonte-Cerdeña, era un liberal moderado y monárquico. Fue el gran arquitecto diplomático de la unidad.
  • Giuseppe Garibaldi, militar romántico y popular, encabezó la conquista del sur.
  • El rey Víctor Manuel II de Piamonte-Cerdeña se convirtió en el candidato natural para ceñir la corona italiana.

5.2. El proceso de unificación

La unificación se logró por una combinación de diplomacia, guerra y movimiento popular:

  1. Preparación diplomática: Cavour modernizó el Piamonte y participó en la guerra de Crimea (1854-1856) junto a Francia y Gran Bretaña, ganando así un lugar en el Congreso de París. Luego, en el acuerdo secreto de Plombières (1858), obtuvo el apoyo de Napoleón III para enfrentar a Austria.
  2. Guerra contra Austria (1859): las victorias franco-piamontesas de Magenta y Solferino obligaron a Austria a ceder Lombardía al Piamonte. Aunque Napoleón III firmó la paz de Villafranca sin consultar a Cavour, los ducados centrales (Toscana, Parma, Módena) votaron en plebiscitos unirse al Piamonte.
  3. Expedición de los Mil (1860): Garibaldi, con un millar de voluntarios camisas rojas, partió de Génova hacia Sicilia y Nápoles, derrocando al reino borbónico de las Dos Sicilias. Para evitar que Garibaldi proclamara una república, Cavour movió tropas piamontesas hacia el sur. Garibaldi entregó la conquista a Víctor Manuel II.
  4. Proclamación del Reino de Italia (17 de marzo de 1861): Víctor Manuel II fue proclamado rey de Italia, aunque todavía faltaban Venecia y Roma.
  5. Completamiento: Venecia se incorporó en 1866, tras la guerra austro-prusiana, y Roma fue ocupada en 1870, cuando la guerra franco-prusiana retiró la protección francesa al Papa. Roma se convirtió en capital.

La unificación italiana fue, en lo esencial, una obra "desde arriba", dirigida por un rey y un primer ministro, con aporte del voluntarismo popular. Dejó como secuela el conflicto con el Papado, que no reconoció al Estado italiano hasta 1929.

6

6. La unificación alemana (1864-1871)

6.1. Antecedentes: la rivalidad entre Austria y Prusia

Tras 1815, los estados alemanes formaban la Confederación Germánica, presidida por Austria. Sin embargo, Prusia fue ganando fuerza económica y militar. La unión aduanera o Zollverein (1834), liderada por Prusia y que excluía a Austria, integró económicamente a gran parte de Alemania. Quedaba pendiente la unificación política.

6.2. Bismarck y la "realpolitik"

En 1862, el rey de Prusia Guillermo I nombró primer ministro a Otto von Bismarck, un aristócrata conservador partidario de la realpolitik: la política basada en intereses concretos y en el uso de la fuerza, sin romanticismos ni ideales liberales. Su frase célebre resumía el método: "las grandes cuestiones de la época no se resuelven con discursos ni con votaciones, sino con hierro y sangre".

6.3. Las tres guerras de unificación

Bismarck unificó Alemania mediante tres guerras cortas y victoriosas:

  1. Guerra contra Dinamarca (1864): Prusia y Austria, aliadas, arrebataron a Dinamarca los ducados de Schleswig y Holstein. La administración compartida generó el pretexto para el siguiente conflicto.
  2. Guerra austro-prusiana (1866): Prusia derrotó a Austria en la batalla de Sadowa (Königgrätz). Como consecuencia, se disolvió la Confederación Germánica y se creó la Confederación Alemana del Norte, dirigida por Prusia, que excluía a Austria. Italia aprovechó para incorporar Venecia.
  3. Guerra franco-prusiana (1870-1871): el ascenso de Prusia provocó la alarma de Francia. Aprovechando una crisis diplomática, Bismarck provocó la guerra. La victoria prusiana en Sedán (1870) selló la caída de Napoleón III. En plena guerra, los estados alemanes del sur se unieron al norte y, el 18 de enero de 1871, en la Galería de los Espejos del Palacio de Versalles, se proclamó el Imperio (Reich) alemán, con Guillermo I como emperador (káiser).

La unificación alemana fue, claramente, una unificación militar y conservadora, que consolidó a Prusia como potencia hegemónica y dejó una profunda herida en Francia, origen de futuros conflictos.

7

7. Consecuencias generales de las revoluciones liberales y los movimientos unitarios

Entre 1815 y 1871, Europa cambió por completo:

  • Fin del sistema de Viena: el equilibrio de la Restauración fue sustituido por un nuevo sistema de potencias: Alemania, Italia, Francia, Gran Bretaña, Austria-Hungría y Rusia.
  • Consolidación del Estado liberal: en Europa occidental se impusieron constituciones, parlamentos y derechos civiles, aunque con limitaciones políticas (sufragio censitario en muchos casos).
  • Nuevo mapa político: desaparecieron los pequeños estados de Italia y Alemania; surgieron dos nuevos Estados nacionales. Austria quedó relegada y, tras el compromiso de 1867, se transformó en el Imperio austrohúngaro, con graves problemas de nacionalidades.
  • El nacionalismo como fuerza internacional: la idea de que cada nación debía tener su Estado se extendió. En los imperios multiétnicos siguió siendo un factor de inestabilidad.
  • Rivalidades entre potencias: la derrota francesa de 1871 generó el revanchismo francés; la Alemania unificada se convirtió en la principal potencia continental. Estas tensiones serán parte de las causas de la Primera Guerra Mundial.
  • Base para el imperialismo: el capitalismo liberal, la industrialización y la competencia entre Estados nacionales impulsaron la expansión colonial, que verás en el siguiente tema.

En el Perú, estas ideas europeas no cayeron en el vacío: a lo largo del siglo XIX, el liberalismo influyó en la organización de la joven república peruana, y las revoluciones europeas de 1848 alentaron los debates sobre soberanía popular y ciudadanía. Sin embargo, el Perú no vivió un proceso de unificación como Italia o Alemania, sino que ya era un Estado independiente que buscaba consolidarse territorial e institucionalmente.

Cuidado

Errores frecuentes

  1. Confundir Congreso de Viena con Santa Alianza: el Congreso de Viena reorganizó el mapa y restauró monarquías; la Santa Alianza fue un pacto posterior para intervenir militarmente contra revoluciones. Una cosa es el orden; otra, su brazo represor.

  2. Creer que 1848 fue un fracaso total y sin consecuencias: aunque las revoluciones fueron reprimidas, dejaron logros como el sufragio universal masculino en Francia, la abolición de la servidumbre en Austria y el fortalecimiento del nacionalismo. Además, marcaron el fracaso de la vía liberal para unificar Italia y Alemania.

  3. Pensar que las unificaciones de Italia y Alemania fueron procesos democráticos o pacíficos: ambas se lograron mediante guerras y fueron dirigidas desde arriba por monarcas y estadistas (Cavour y Bismarck), no por asambleas populares. La vía republicana de Mazzini fracasó; la vía liberal del Parlamento de Frankfurt fracasó.

  4. Confundir las fechas: Italia se proclamó reino en 1861 y completó su unidad en 1870; Alemania se proclamó imperio en 1871. No inviertas los años.

  5. Reducir el nacionalismo a un sentimiento cultural: el nacionalismo del siglo XIX es, ante todo, un principio político: si una comunidad es una nación, debe tener soberanía y un Estado cuyas fronteras coincidan con ella. Por eso fue revolucionario.

  6. Atribuir solo al liberalismo económico la no intervención del Estado: no hay que olvidar que el liberalismo político reivindica la libertad individual, la igualdad ante la ley, la constitución y la división de poderes, aspectos que San Marcos suele preguntar.

Aprende resolviendo

Ejemplos resueltos

Ejemplo 1 (nivel básico)

Pregunta: ¿Cuál de los siguientes enunciados expresa correctamente el fundamento del nacionalismo del siglo XIX?

  • A) Es un sentimiento religioso que une a los fieles de una misma confesión, sin importar el territorio.
  • B) Sostiene que la nación, con lengua, historia y territorio comunes, debe tener soberanía política y un Estado propio.
  • C) Es la doctrina que defiende el libre mercado y la abolición de las fronteras económicas.
  • D) Es un movimiento que busca la restauración de las monarquías absolutistas.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 2 (nivel intermedio)

Pregunta: Un joven europeo en 1822 escucha que un ejército francés ha cruzado los Pirineos para devolver el trono absoluto al rey de España, tras la revolución liberal de Riego. ¿Qué institución explica mejor esta intervención?

  • A) El Congreso de Viena, que decidió repartir España.
  • B) La Santa Alianza, que se atribuía el derecho de intervenir contra movimientos liberales.
  • C) La Segunda Internacional, que defendía a los obreros.
  • D) el Zollverein, que unificaba aduanas.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 3 (nivel intermedio)

Pregunta: ¿Qué demandas coincidieron en la Revolución de 1848 en Europa?

  • A) Solo la abolición de la servidumbre y la reforma agraria.
  • B) Exclusivamente la separación de la Iglesia y el Estado.
  • C) Demandas liberales (constituciones y sufragio), nacionales (independencia o unidad) y sociales (mejoras para los trabajadores).
  • D) La restauración del Sacro Imperio Romano Germánico.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Ejemplo 4 (nivel avanzado)

Pregunta: Tanto la unificación italiana como la alemana tuvieron en común que

  • A) fueron obra de asambleas constituyentes elegidas por sufragio universal.
  • B) fueron dirigidas por un Estado monárquico (Piamonte-Cerdeña y Prusia) con un estadista habilidoso (Cavour y Bismarck).
  • C) se lograron sin guerras, mediante plebiscitos libres.
  • D) fueron encabezadas por repúblicas democráticas.

Intenta resolverlo primero. Luego revisa la resolución paso a paso.

Lo que viene

Hacia el siguiente tema

La unificación alemana y la consolidación del liberalismo económico crearon las condiciones para una nueva fase de la historia europea: la Segunda Revolución Industrial y el imperialismo colonial. Alemania, ya unificada, se convirtió en una potencia industrial que compitió con Gran Bretaña y Francia; el capitalismo necesitó nuevos mercados y materias primas, y los Estados-nación buscaron prestigio y territorios en África y Asia. Por eso, lo que acabas de estudiar no es solo el final de la Restauración, sino el punto de partida de la expansión imperialista que dominará la segunda mitad del siglo XIX y preparará el camino hacia la Primera Guerra Mundial.

Ir al siguiente tema: Segunda Revolución Industrial e imperialismo colonial

¿Lo dominas?

Pon a prueba lo que aprendiste

20 preguntas de práctica tipo admisión y 3 preguntas reales de San Marcos, con clave y resolución explicada.

Practicar este tema
Practicar

Evaluación del tema

20 preguntas para medir aprendizaje real

Hasta 6 básicas, 8 intermedias y 6 avanzadas; si un nivel no alcanza, se completa con el nivel más cercano. El diagnóstico recomienda una ruta; la evaluación final actualiza el porcentaje y puede marcar el tema como aprendido.

Básico 5/6Intermedio 13/8Avanzado 5/6Total 23/20

Aprender desde las preguntas

Preguntas relacionadas

Practicar este tema
1En España, la revolución liberal de 1820 comenzó cuando el coronel ______ se pronunció en Cabezas de San Juan y obligó al rey Fernando VII a jurar la Constitución de 1812. Indique el nombre que completa correctamente el enunciado.UNMSM Sin procesoBásico
2La Revolución de Julio de 1830 en Francia derrocó a Carlos X y colocó en el trono a Luis Felipe de Orleans, conocido como el «rey burgués». Una característica principal de su régimen fueUNMSM Sin procesoBásico
3Durante la Revolución de 1848 en Francia, el gobierno provisional de la Segunda República decretó medidas revolucionarias. ¿Cuál de las siguientes corresponde a dichas medidas?UNMSM Sin procesoBásico